Efecto TikTok: la peligrosa moda de automedicarse con fármacos para bajar de peso
Aunque se popularizó en las redes sociales como una solución para adelgazar, la semaglutida fue desarrollada para tratar la diabetes y puede ofrecer beneficios en pacientes con obesidad. Especialistas advierten sobre los riesgos de usarla sin indicación médica y remarcan la importancia de un tratamiento integral.
En Argentina, la droga semaglutida -«Ozempic», «Wegovy», «Obetide» y «Dutide»- sólo está autorizada para pacientes con diabetes y obesidad. Este fármaco antidiabético inyectable tiene especificaciones para su uso ya que debe ser prescripta con un plan de alimentación y un incremento del ejercicio físico para mantener un control del peso corporal. Sin embargo, la droga se emplea cada vez más para bajar de peso y sus “virtudes” se han popularizado en TikTok.
“Lo usan para adelgazar, para disminuir la grasa y muchas veces, se usan preparados -no envasados- y no tienen un control de la industria farmacéutica”, comentó Rosario Puente Olivera, médica especialista en nutrición de Bariloche.
Este medicamento, recordó, surgió para el control de la glucemia y reduce las complicaciones cardiovasculares relacionadas con esa dolencia. A la vez, se detectó que uno de sus efectos era la baja de peso. Entonces, se probó para la obesidad.
“La realidad es que son medicamentos muy seguros, pero tienen posibles efectos adversos y hay que tener precauciones cuando uno los empieza a usar. De hecho, se está estudiando para casos de hígado graso y enfermedad renal”, señaló.
El problema es que hoy, muchos de los usuarios no tienen un problema real de obesidad, considerada como una enfermedad crónica que puede dar lugar a múltiples enfermedades como la diabetes, infartos, ACV, cáncer, entre tantas otras. Y lo usan solo para bajar unos kilos.
¿Cuáles son los inconvenientes de tomar semaglutida, sin indicación médica? Puede generar trastornos gastrointestinales y, nauseas y vómitos, sin un plan de alimentación adecuado. “Otro efecto adverso es la pancreatitis aunque es muy poco frecuente. No son medicamentos para tenerles miedo, siempre con respeto y con indicación médica”, manifestó.
Puente Olivera consideró fundamental la evaluación médica para saber si un paciente puede llegar a beneficiarse con el medicamento o no. Después de la menopausia, por ejemplo, la mujer puede registrar un aumento de masa grasa.
“Hoy, está en revisión cómo hacer el diagnóstico de obesidad. Si bien se estudia el índice de masa corporal, también se le da importancia a la composición corporal: sucede que hay pacientes que, por el índice de masa corporal, no tienen obesidad, pero por su composición tienen exceso de grasa, entonces sí podrían beneficiarse”, indicó.

Olivera Puente mencionó que, en la historia de la obesidad, han surgido varios medicamentos y “siempre pasa lo mismo”: “Se comercializan por fuera del ámbito médico y las redes lo promocionan como si hubieran magia. No es real”.
Aseguró que el medicamento “es bueno y genera una baja de peso, pero sin un plan de alimentación, actividad física y hábitos saludables, puede generar efectos adversos”. Por eso, añadió que cuando lo indica, antes solicita un laboratorio y una ecografía para “descartar cálculos en la vesícula, hígado graso o alguna contraindicación”.
Un tratamiento que va más allá de la balanza
“Semaglutide es una droga agonista de receptores de glp1 que se usa en el tratamiento de la diabetes y/o obesidad. Se toma como base del tratamiento en pacientes con alto riesgo cardiovascular y con enfermedad cardiovascular porque la evidencia clínica da cuenta de una disminución del impacto”, detalló Mariela Echenique, médica internista especializada en Diabetes y Obesidad en Neuquén.
También, mencionó que la droga está contemplada cuando los tratamientos habituales no logran controlar la diabetes. “Hoy también deben tenerse en cuenta especialmente en enfermedades o consecuencias asociadas de la obesidad, como apnea obstructiva del sueño, fibrosis hepática, entre otros”, añadió.
Coincidió en que los riesgos existentes “son muy bajos siempre y cuando sea el tratamiento conducido por un profesional capacitado para el uso de estas drogas”. En este sentido, enumeró antecedentes de “enfermedad pancreática grave, enfermedad tiroidea grave, sarcopenia severa, litiasis biliar, y se han reportado casos de oftalmopatía que con seguimiento de un profesional puede ser advertido y controlado”. Por eso, desde un principio, el paciente “debe tener en claro los riesgos y beneficios, los controles necesarios, las reacciones adversas menores como constipación, boca seca, náuseas, vómitos”.
Echenique remarcó que los médicos notan “un uso muy adecuado con resultados muy beneficiosos. Hace más de 20 años los especialistas en diabetes decíamos ojalá algún día exista una droga que controle las complicaciones crónicas de la diabetes, el riesgo cardiovascular, la enfermedad renal y que, además ayude a la pérdida de peso”.
Según Echenique, el problema radica en que “en el manejo del peso y tamaño corporal, existen además trastornos alimentarios, de la conducta y otras situaciones que pueden exacerbarse más allá de los riesgos de automedicarse”.
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