Murió Julio Le Parc a los 97 años, artista argentino y referente mundial del arte cinético
Su salud registraba un progresivo deterioro por el cual tuvo que retirarse de la escena pública durante los últimos dos años.
El mundo del arte está de luto. Este 30 de mayo se conoció la muerte de Julio Le Parc, pionero del arte óptico y cinético. Un gran referente, oriundo de Argentina, que dejó un legado de obras en todo el mundo. Tenía 97 años y falleció en Paris.
Quién era Julio Le Parc
Julio Le Parc es miembro fundador del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV) y uno de los artistas argentinos más reconocidos internacionalmente. Estaba radicado desde 1958 en la capital de Francia, donde llegó tras obtener una beca del gobierno de ese país.
En vida, transformó luz, color y movimiento en los materiales de una obra sin precedente. En 1966, Le Parc obtuvo el Gran Premio Internacional de Pintura de la XXXIII Bienal de Venecia, fue condecorado como Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres y sus trabajos integran las colecciones permanentes del MoMA, el Centre Pompidou y la Tate Modern, institución que tenía previsto inaugurar el 11 de junio.
El artista nacido en 1928 en Palmira, Mendoza, estuvo internado estos últimos días en el hospital Americano. Su salud registraba un progresivo deterioro que forzó su retiro de la escena pública y su renuncia a viajes internacionales.
La familia atribuyó el fallecimiento al desgaste físico y la imposibilidad de alimentarse durante el último mes. Hasta 2024 había mantenido una vida activa, ese año recibió el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes.
Le Parc dejó de lado la pintura estática tradicional para experimentar con la física del espacio. Sus obras más famosas incluyen móviles monumentales hechos con placas de acrílico o metal que reflejan la luz, instalaciones con juegos de luces parpadeantes, espejos deformantes y motores que generan un movimiento constante y sutil. Para él, el espectador no debía ser un sujeto pasivo que contempla una pintura en silencio.
A lo largo de su extensa trayectoria, sus instalaciones tomaron espacios públicos y museos de todo el mundo, desde el Centro Pompidou en París hasta el CCK y el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires, transformando la manera en que entendemos la relación entre el arte, el espacio y nuestros propios ojos.
Con información de Infobae
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