“No son quistes”: una especialista de Neuquén explica por qué proponen cambiar el nombre Síndrome de Ovario Poliquístico
En el Día de la Salud de la Mujer, la ginecóloga neuquina, Gabriela Luchetti, señaló que el término puede confundir a las pacientes. "Todo el mundo está de acuerdo en que hay que sacarle lo de poliquístico porque es lo menos importante", comentó.
Cada 28 de mayo, el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer se presenta como una fecha clave para visibilizar las desigualdades y barreras que enfrentan las mujeres al momento de acceder a una atención médica digna. Los sesgos de género en salud también se cuelan en la manera en que la medicina nombra y entiende las enfermedades que afectan a las mujeres. Mientras la endometriosis sigue subdiagnosticada durante años porque se naturaliza el dolor menstrual, otro cuadro muy frecuente atraviesa una discusión: el cambio de nombre del llamado síndrome de ovario poliquístico (SOP). «Todo el mundo está de acuerdo en que hay que sacarle lo de poliquístico porque es lo menos importante», remarcó la médica ginecóloga, docente y asesora del Ministerio de Salud de Neuquén, Gabriela Luchetti. La nueva denominación pasaría a ser Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino.
La especialista contó que el término nació cuando Irving Freiler Stein y Michael Leventhal describieron a las “mujeres gordas y barbudas del circo” que no podían quedar embarazadas y presentaban ovarios grandes, con múltiples quistes. Durante décadas esa imagen se tomó como definición central del cuadro. Luego distintos consensos internacionales intentaron ordenar el diagnóstico. “Hubo un consenso en el ’91, uno en el 2002, otro en el 2012 y ahora aparentemente hubo uno en el 2024”, indicó.
Cada nueva reunión modificó qué se considera criterio clave: primero la morfología del ovario, después la ecografía, luego el perfil hormonal y, más tarde, el exceso de andrógenos. Para Luchetti, esa historia muestra que “la definición del síndrome es muy inestable” y que el foco real se desplazó.
Qué el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino y qué implica el cambio de nombre
Hoy el rasgo central ya no es la presencia de quistes, sino el hiperandrogenismo y el impacto metabólico, que se manifiesta como aumento de vello corporal y acné, sumado a trastornos de la ovulación que causan infertilidad.
El cuadro se asocia además a complicaciones a largo plazo. “Después de los 40 años estas mujeres suelen desarrollar obesidad abdomino-visceral, diabetes y cáncer de endometrio”, advirtió. También presentan con mayor frecuencia triglicéridos y colesterol elevados, así como un riesgo más alto de infarto de miocardio. Por eso proponen un nombre que refleje mejor ese perfil, como el “Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino”.
La especialista explicó que el término “poliquístico” resulta engañoso para la mayoría de las pacientes. “Para empezar, no son quistes, son folículos atrésicos”, detalló. El ovario aumenta de tamaño por una alteración en la hormona LH y acumula folículos que inician su crecimiento y quedan detenidos, pero no forman quistes verdaderos. “Si lo seguís llamando síndrome de ovario poliquístico, le das una importancia que no tiene a los quistes”, recalcó.
Destacó que este síndrome suele detectarse ante los primeros síntomas. “Las mujeres consultan rápido porque no menstrúan o no ovulan, o porque tienen metrorragias o aumento de vello y acné”, señaló. Esos signos externos llaman la atención de las propias pacientes y de los equipos de salud, por lo que el diagnóstico no tarda años como en el caso de la endometriosis, donde el dolor se naturaliza y se posterga la búsqueda de respuestas.
En el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, la discusión impulsada por especialistas como Luchetti recuerda que una vida digna y un tratamiento adecuado dependen, fundamentalmente, de una medicina basada en la evidencia y libre de sesgos.
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