Octubre Rosa: biopsias mamarias, cada vez menos invasivas y diagnósticos más precisos
Las nuevas técnicas permiten realizar biopsias mamarias de manera ambulatoria, con anestesia local y sin necesidad de pasar por el quirófano. Una especialista de Bariloche explica cómo evolucionaron estos procedimientos, derriba mitos y destaca la importancia de un diagnóstico preciso para definir el tratamiento adecuado.
Prevalecen dos temores en torno a la biopsia: al procedimiento y también al resultado.
La palabra biopsia suele despertar temor, ansiedad e incertidumbre. Para muchas personas, la indicación de este estudio se traduce en la preocupación por un procedimiento complejo o doloroso, sumada al miedo de enfrentarse a un diagnóstico maligno.
Pero la biopsia permite obtener una pequeña muestra de tejido para su análisis y confirmar o descartar una enfermedad. En el caso de las lesiones mamarias, este estudio es clave para determinar si un hallazgo sospechoso es benigno o se trata de cáncer de mama.
En los últimos 20 años, las biopsias evolucionaron de manera notable y, desde hace una década, esas innovaciones también llegaron a la región. Las biopsias quirúrgicas han sido reemplazadas, en su mayoría, por biopsias percutáneas en consultorios, de forma ambulatoria.
“Antes se sometía a las pacientes a intervenciones quirúrgicas que implicaban el uso de anestesia general, un corte en la piel, un riesgo mayor e incluso un impacto estético; hoy hay biopsias percutáneas, ambulatorias con anestesia local«, especificó Cecilia Patrault, médica especialista en diagnóstico por imágenes, acreditada en imágenes mamarias.
Dijo que, en el último tiempo, se vienen realizando biopsias «asistidas al vacío» y con «aguja gruesa guiada por ecografía» -que sirve para extraer muestra de la mama y también de la axila-. «Todo depende del tipo de imagen que queramos analizar: las biopsias al vacío las reservamos para lesiones mamográficas como microcalcificaciones, distorsiones y asimetrías y la biopsia con aguja gruesa guiada por ecografía para nódulos o áreas no masa», aclaró.
La especialista comentó que, muchas veces, la paciente consulta por la necesidad de la biopsia «si después seguramente, tendrá que operarse». «Cuando preguntan el por qué de la biopsia en lugar de la cirugía, les explico que la biopsia nos permite poner nombre y apellido a la lesión, saber de antemano que es lo mejor en cada caso», argumentó, al tiempo que resaltó que hoy «los cáncer de mama no se tratan todos de la misma manera. Ponerle apellido nos permite dar tratamientos específicos para esa lesión«.

Otro mito es creer que ante la sospecha de una lesión, «la biopsia podría desparramar el tumor. Muchos estudios demuestran que, a través de la biopsia, uno no desparrama las células. Pero se entiende que surjan miedos«.
Las biopsias que se están llevando a cabo son con anestesia local, ambulatorias -en consultorio-, no requieren quirófano y no se hace corte. Solo se introduce una aguja, de entre 2 y 4 milímetros, para la incisión. Al terminar, la paciente abandona el establecimiento.
Patrault consideró que, por lo general, no se habla de la necesidad de acompañamiento y contención durante el procedimiento. «Es un momento de mucha ansiedad para la paciente y hoy, sabemos que el cáncer de mama es la lesión oncológica más frecuente en las mujeres. Por eso, el miedo está siempre presente», señaló. Por eso, destacó cómo el equipo de salud formado por médicos de imágenes, técnicos radiólogos, mastólogos- pueda generar un diálogo ameno para que «la paciente pueda distenderse dentro de esa situación«.

Sucede que prevalecen dos temores: al procedimiento y al resultado. «Es un procedimiento indoloro. Sienten un pinchazo mínimo y ardor de la anestesia local, pero no debe doler. Si duele hay que detenerlo y volver a anestesiar», detalló esta profesional que trabaja en el Instituto Ser Mujer en Bariloche.
Hoy, si se detecta a tiempo, el 90% de las lesiones se curan. «Hay que atravesar el proceso de quimioterapia, radio, cirugía, pero la mayoría de las lesiones muy pequeño tamaño se van a curar. Por eso, es fundamental la mamografía», planteó.
Desde la implementación de la mamografía, se registra una reducción del 35% de las tasas de mortalidad por cáncer de mama. «A partir de los 40, se hace una vez por año. Pero cada paciente es individual. Antes de los 30, las pacientes deberían acudir a el médico mastólogo, quien realizara una evaluación de riesgo. Evaluando antecedentes que puedan aumenta el riesgo, o quizás alteraciones genéticas que requieren mayor atención o un tipo de control particular para cada paciente», advirtió Patrault.
¿Qué es la Biopsia Asistida al Vacío (BAV)?
Esta técnica permite obtener múltiples muestras de tejido mediante un procedimiento mínimamente invasivo, que se utiliza para obtener una muestra de la lesión o el nódulo palpable de la mama, a fin de determinar si se trata de un cáncer o una lesión benigna.
“Muchas pacientes llegan a la biopsia con temor o imaginando un procedimiento más complejo, pero suele ser mucho más llevadera de lo imaginado y nos brinda a los médicos resultados mucho más precisos y claros para definir un diagnóstico y tomar decisiones respecto del tratamiento adecuado, sea o no un cáncer”, señaló África Piñeiro, especialista en mama y Coordinadora del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Instituto Alexander Fleming (IAF).
La elección del método de biopsia depende de múltiples factores, como el tamaño de la masa a analizar. La BAV está recomendada para el diagnóstico de masas pequeñas.
Desde el Instituto Alexander Fleming (IAF) indican que para este tipo de procedimientos ni siquiera se requiere estar en ayunas.
“La técnica requiere solamente una pequeña abertura en la piel de 2 a 3 milímetros donde pasa la aguja sin necesidad de abrir la mama ni realizar suturas como ocurre en una biopsia quirúrgica, por lo cual la cicatriz es similar a una peca o grano en la piel, que habitualmente acaba desapareciendo” mencionó Piñeiro.
La profesional explicó que después del procedimiento se coloca un apósito y se aplica presión sobre la zona durante aproximadamente una hora para reducir el riesgo de sangrado y hematoma. El apósito debe mantenerse durante al menos 24 horas y se recomienda utilizar un corpiño bien ajustado durante los dos días y noches posteriores.
“Las actividades cotidianas pueden continuar, aunque se aconseja evitar el ejercicio vigoroso durante los primeros dos días, pero en todos los casos deben seguir las indicaciones específicas del equipo médico que realizó la biopsia”, concluyó la especialista.
La palabra biopsia suele despertar temor, ansiedad e incertidumbre. Para muchas personas, la indicación de este estudio se traduce en la preocupación por un procedimiento complejo o doloroso, sumada al miedo de enfrentarse a un diagnóstico maligno.
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