Restauración histórica en Lanín: 350 voluntarios plantaron 8.900 araucarias para recuperar una zona quemada

Ese lugar se vio afectado por un incendio forestal en 2009. Por qué se procedió a restaurarlo 17 años después.

Por Lorena Roncarolo

Plantación histórica en dos jornadas. Foto: gentileza

Durante dos jornadas de restauración ecológica, 350 voluntarios plantaron 8.900 araucarias para recuperar un ecosistema nativo afectado por incendios forestales en 2009. El sector elegido fue el arroyo Correntoso, camino al Paso Mamuil Malal.

«Ahí hay todo un ecosistema de araucaria que baja del volcán Lanín. Hablamos de un corredor biológico continuado a lo largo del arroyo Correntoso que se vio arrasado por el incendio», indicó Sebastián Homps, uno de los referentes de la organización civil.

En esta ocasión, el trabajo de restauración se llevó a cabo junto con personal del parque nacional Lanín y otras organizaciones locales.

A 17 años del incendio, los especialistas detectaron que el suelo ya recuperó estabilidad y de esta forma, disminuyen los riesgos como la erosión y la pérdida de humedad. Describieron la zona como “cicatrizada” en condiciones de recibir intervenciones de restauración planificadas.

La campaña se llevó a cabo en dos jornadas de abril y mayo. Foto: gentileza

Por eso, entre abril y mayo se plantaron plantines de Araucaria araucana (pewen), una especie clasificada en peligro de extinción por la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En esta oportunidad, la campaña se dividió en dos etapas: 3.900 árboles en abril y otros 5.000 durante el segundo encuentro en mayo. «Las jornadas se desarrollaron en un nuevo sitio de restauración ubicado sobre la ribera del arroyo Correntoso, un área de alto valor ecológico que quedó fragmentada tras un incendio ocurrido en 2009 y que afectó cerca de 3.000 hectáreas de bosques y ambientes naturales», indicaron desde la organización.

El último verano, más de 70.000 hectáreas de bosque se incendiaron en la Patagonia. Frente a ese escenario, consideraron que la restauración ecológica aparece como «una tarea urgente y colectiva para recuperar ecosistemas degradados».

La campaña se llevó a cabo en dos jornadas de abril y mayo. Foto: gentileza

Estas últimas acciones se suman a los 40.000 araucarias que fueron plantadas en la primera etapa del proyecto, en la zona de Aluminé, al norte del parque, que se vio afectada por los incendios en 2013.

El proyecto “Pewén” para reforestar bosques quemados fue lanzado por el parque Lanín hace 27 años en la orilla del lago Lolog en San Martín de los Andes. Esta especie es autóctona endémica, la única en su tipo a nivel mundial que vive en un clima templado frío. Su abundancia se redujo significativamente en los últimos 200 años y, en la actualidad solo hay 39.000 hectáreas de araucaria en Argentina y Chile.

Tiene múltiples amenazas: una larga historia de deforestación, incendios cada vez más frecuentes y severos en la Patagonia, el impacto de los mamíferos exóticos que consumen la semilla, y la ganadería que altera el hábitat y afecta las condiciones del suelo. El cambio climático también impactó sobre este ecosistema.

La campaña se llevó a cabo en dos jornadas de abril y mayo. Foto: gentileza

Largo camino antes de la plantación

Cada plantín nativo fue previamente germinado y cuidado por viveros de comunidades locales, que trabajan hace años en la conservación del pewen y del bosque andino patagónico, fortaleciendo el vínculo entre conservación, trabajo y cultura.

“Solos plantamos árboles, juntos hacemos bosque”, resumieron desde Amigos de la Patagonia respecto a la campaña que busca combinar restauración ambiental, participación ciudadana y trabajo comunitario.

Ante la reciente convocatoria, se inscribieron 800 voluntarios de todo el país, aunque solo fueron seleccionados 350, «en función de la cercanía al lugar de la plantación para evitar traslados y una gran huella de carbono». «Fue un placer ver los mensajes de la gente. El 90% de los voluntarios elegidos eran de San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Bariloche. También se sumaron de Aluminé, Chos Malal y Plottier», dijo Homps y concluyó «la plantación es el momento cumbre después de muchos años de investigación, trabajo en viveros, de análisis y selección de lugares a intervenir«.

La campaña se llevó a cabo en dos jornadas de abril y mayo. Foto: gentileza

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