Siembra aérea: lanzan forraje con drones en la zona afectada por el incendio en Chubut
La prueba piloto contempla 200 hectáreas y se pretende recuperar el suelo a fin de que aporte alimento para el ganado a partir de la primavera.
A cuatro meses del incendio forestal que se desató en el paraje Puerto Patriada, en Chubut, que afectó una superficie estimada mayor a 14 mil hectáreas, desde la Municipalidad de El Hoyo impulsaron una prueba piloto para sembrar forraje a través de drones de uso agrícola. Hasta ahora, se avanzó con 30 hectáreas en zonas, pero la iniciativa contempla 200 hectáreas en sectores ganaderos.
El desafío es avanzar en la recuperación del suelo a fin de que aporte alimento para el ganado a partir de la primavera.
“La propuesta para sembrar forrajes nació de la Secretaría de Desarrollo Económico de El Hoyo y fue aceptada por el Ministerio de la Producción de Chubut. Esto no solo va a servir de alimento a los animales en la zona de Puerto Patriada sino que además, las gramíneas sirven para fijar el suelo, evitar deslizamientos y son la antesala de futuras campañas de reforestación con especies nativas con el asesoramiento de un vivero productor de nativas”, detalló el ingeniero agrónomo Darío González Maldonado, secretario de Desarrollo Económico de El Hoyo.
El último incendio que se desató el 5 de enero afectó una vasta zona de Epuyén y El Hoyo. Se estima que afectó alrededor de 14.200 hectáreas en los parajes Puerto Patriada, Rincón de Lobo y El Pedregoso. «En Patriada sembramos en un cuadro circunscripto de 30 hectáreas dentro de la zona pastoril ganadera. Es una zona de reserva de usos múltiples donde hay unas 30 familias -varias comunidades mapuches- abocadas a la ganadería», detalló el funcionario municipal.

Aclaró que en esa zona pastoril hay «vacunos, ovinos, caprinos, equinos y aves de corral. El incendio fue devastador y encontramos esta modalidad de siembra como una solución rápida inmediata a la falencia de pasto para que haya pastura para los animales».
González Maldonado aclaró que desde el incendio, el municipio asiste a los pobladores con fardos de pasto. «Pero esto es finito y tiene un alto costo. La recuperación natural de la zona pastoril tardará unos tres años. Es mucho tiempo. No podemos proveer alimentos durante ese lapso de tiempo. La idea es seguir aportando fardos de pasto hasta la primavera cuando germine la siembra que hicimos. A partir de octubre, los ganaderos contarán con el alimento vital para sus animales en la zona pastoril», aclaró.
Datos
- 450 bovinos
- poseen los productores en la zona destinada a la prueba piloto en la Comarca, además de 754 ovinos, 174 caprinos y 153 equinos.
En principio, el proyecto fue elevado al Ministerio de Producción de Chubut que aprobó la iniciativa y destinó los fondos para comprar 3.000 kilos se semillas y contratar el servicio del dron. Pese a la consulta de este diario, el monto total no se dio a conocer.
Para esta prueba piloto se eligió agropiro y festuca. La siembra se efectúa desde un dron que tiene capacidad para transportar hasta 100 kilos de semillas y vuela a muy baja altura por «lugares más bien abiertos». «Es un sector donde solo hay pinos. Sucede que los pinos que se quemaron dejaron el suelo desnudo y degradado sobre el cual ahora sembramos forraje», especificó.
La empresa que aporta los drones es Huella Cero, de Trevelin, que suele «hacer siembra de cereales sobre viñedos como abono verde. Se hacen muchos manejos agroecológicos en otoño». En este caso, sembraron forrajes para que los animales tengan alimento.
El paso previo a la dispersión de semillas es realizar un relevamiento del terreno a través de un mapeo digital. Después del operativo, solo se efectúa un seguimiento técnico.
González Maldonado destacó que «los drones pueden llegar a cualquier lugar a diferencia de las personas» y además, hasta ahora, se observa «un buen rendimiento. En medio día, en unas tres horas, sembraron 30 hectáreas. De manera manual, tomaría mucho más tiempo«.
Más allá del lanzamiento de las semillas con el dron, González Maldonado explicó que no requieren ningún tratamiento extra ya que las gramíneas, al igual que los cereales, se «autosiembran». «Hasta ahora comprobamos que ha germinado el 1% de lo sembrado. Buscamos que no haya viento para que no se dispersen las semillas«, señaló.
El paso siguiente es avanzar en chacras privadas de El Pedregoso. «Al igual que en Puerto Patriada -acotó-, cada productor manifiesta su intención de que le siembren en su chacra». Sin embargo, para avanzar en las 170 hectáreas restantes se aguarda una ventana de buen clima, con días soleados, sin niebla, ni viento.
Qué es la restauración positiva
-El desafío de esta prueba piloto es lograr una restauración productiva: por medio de la siembra en suelos totalmente degradados por efecto del incendio, donde no hay materia orgánica disponible y con un alto riesgo de erosión y deslizamientos por los niveles de precipitaciones.
-Con la siembra de forrajes no sólo se mitiga el impacto negativo luego del incendio sino que aumenta la eficiencia productiva por hectárea. Con forraje de calidad, se pueden mantener menos animales mejor alimentados y con menos impacto.
-La festuca y el agropiro se siembran en lugares totalmente degradados por los incendios y de explotación ganadera. El nombre técnico es “restauración productiva», no «introducción nueva”. Pero esa siembra mantiene la humedad para que después reingresen herbáceas nativas en el descanso, intercepten la lluvia y la nieve, reduciendo el impacto directo.
Comentarios