Tensión en el canotaje de Neuquén: una escuela, dos posturas y una disputa interna por ahora sin solución

La Asociación Civil La Ribera atraviesa una fuerte interna que sacude al canotaje de Neuquén. El conflicto entre profesores y palistas contra el presidente del club escaló en las últimas semanas, derivó en cartas documento y en un abrazo simbólico de buena parte de la comunidad del canotaje neuquino en defensa de los entrenadores. Qué dicen los profesores y qué responde el presidente del club.

Por Walter Rodriguez

Fabiola Platero, instructora de canotaje de la Asociación La Ribera, le habla a los palistas y allegados en el abrazo simbólico que se realizó el jueves en las instalaciones de la escuela en el Balneario Albino Cotro de Neuquén.

Fabiola Platero, instructora de canotaje de la Asociación La Ribera, le habla a los palistas y allegados en el abrazo simbólico que se realizó el jueves en las instalaciones de la escuela en el Balneario Albino Cotro de Neuquén.

La tranquilidad habitual de la Asociación de Canotaje La Ribera, ubicada en el balneario Albino Cotro, sobre uno de los brazos del río Limay en la capital neuquina, quedó atravesada por una fuerte disputa institucional. De un lado están los profesores y palistas que sostienen que se intenta desplazar a quienes llevan adelante la escuela y modificar el funcionamiento de un espacio que, aseguran, construyeron durante años.

Del otro, la comisión directiva encabezada por su presidente, Néstor Fabián Parra, sostiene que no existe intención de cerrar la escuela, sino de reorganizar el área de canotaje y ejercer las facultades que, según afirma, le corresponden a la conducción.

El conflicto tiene como protagonistas principales a Fabiola Platero, secretaria de la Comisión Directiva de La Ribera e instructora de la escuela, y al profesor y vocal Gustavo Ruiz. Platero asegura que lleva más de cinco años como instructora y que durante ese tiempo la escuela logró crecer, incorporar niños y participar activamente en competencias y federaciones.


“Somos una escuela de canotaje. La botera y la escuela están ubicadas en el balneario Albino Cotro en un espacio cedido hace muchos años por la Municipalidad de Neuquén. Nuestro trabajo es formar palistas y promover el deporte”, explica Platero, consultada por diario Río Negro.

El jueves en las instalaciones de la Asociación a la vera del río, hubo un abrazo simbólico en defensa del buen funcionamiento de la escuela de canotaje, donde participaron los profesores y alumnos además de referentes de los principales clubes náuticos de Neuquén, que se acercaron para solidarizarse con los responsables de la escuela.


Según su relato, las diferencias con la conducción comenzaron a profundizarse luego de cambios en la comisión directiva y terminaron de explotar el 23 de marzo, cuando se produjo un episodio durante una clase. Platero sostiene que Parra ingresó durante una jornada de entrenamiento y protagonizó una discusión con los profesores y los alumnos. “Fue una situación violenta. Nos gritó, les gritó a los alumnos y dijo que él era el presidente y que ahí mandaba él”, afirma.

Los profesores y alumnos aseguran contar con registros fílmicos de aquella situación y señalan que algunos alumnos dejaron constancia por escrito de lo ocurrido. Pero la disputa no se limita a aquel episodio.

El punto central es quién debe conducir la actividad de canotaje dentro de La Ribera y qué función tendrán los actuales profesores. Platero asegura que la escuela cuenta actualmente con unos 30 alumnos regulares y que el grupo participa en competencias, además de estar vinculado con estructuras federativas del deporte. También destaca como uno de los logros recientes la creación de una escuela infantil de canotaje, algo que la institución no había tenido anteriormente.

“Tenemos tres instructores con título habilitante de la Federación Argentina de Canoas y dos palistas que van a representar a la escuela en el Mundial de Canotaje en Gualeguaychú, en octubre próximo”, señala.
La situación se agravó con una carta documento recibida por Platero, en la que según relata, se le reclama la devolución de las llaves de la botera y de elementos pertenecientes a la escuela y se le solicita que deje de concurrir al lugar. “Es como si me estuvieran echando”, sostiene la dirigente, quien además cuestiona que los alumnos que concurren regularmente a la escuela no puedan incorporarse como socios de la Asociación.


Ese es otro de los puntos que atraviesa la discusión: la cantidad y renovación de socios. Según ambas partes, La Ribera cuenta con alrededor de 50 asociados. Platero cuestiona que los nuevos palistas no puedan incorporarse libremente y considera que esa situación limita la participación democrática dentro de la institución. La dirigente también sostiene que los actuales alumnos deberían tener la posibilidad de ser parte de la vida institucional.

“Son personas que vienen todos los días, pagan su cuota deportiva, toman clases, compiten y representan a La Ribera. Se ponen la camiseta y hacen un esfuerzo enorme para practicar este deporte”, afirma.

La respuesta de Parra: “No queremos cerrar la escuela”


Néstor Fabián Parra rechaza que exista un proyecto para cerrar la escuela de canotaje. “Nosotros en ningún momento pensamos en cerrar la escuela de canotaje. Somos una institución de canotaje, ¿cómo vamos a cerrar una escuela de canotaje?”, sostuvo el dirigente a Río Negro

Para el presidente de La Ribera, la controversia es una cuestión interna que debe resolverse dentro de la comisión directiva y no a través de manifestaciones públicas o con la intervención de otros clubes. Parra explica que la comisión directiva decidió designar a dos integrantes, al vicepresidente y a un vocal titular, como responsables del área de canotaje.

Según afirma, la decisión fue adoptada y asentada en el libro de actas. “Propusimos poner dos miembros de la comisión directiva como encargados del canotaje, dejando a Platero y a Ruiz como entrenadores. Son dos cosas diferentes”, sostiene.

El presidente niega que la intención sea remover a los profesores actuales. Según su versión, el objetivo de los nuevos responsables sería ordenar la actividad, conocer la cantidad de palistas y tener información sobre el funcionamiento del área. También rechaza que exista un conflicto personal con Platero y Ruiz. “Si hay alguna diferencia, la arreglamos en comisión directiva”, afirma.

El debate por los nuevos socios


La discusión sobre quiénes pueden asociarse a La Ribera es otro de los puntos más sensibles. Parra reconoce que actualmente la institución tiene unos 50 socios y que hace varios años que no incorpora nuevos afiliados. Sin embargo, aclara que el estatuto establece un mecanismo por el cual las solicitudes deben ser avaladas por dos socios y posteriormente consideradas por la comisión directiva. “La comisión directiva tiene la facultad de decir sí o no”, sostiene.

Ante la pregunta sobre por qué no se permitiría el ingreso de nuevos palistas, Parra insiste en que no existe una negativa definitiva y que la cuestión deberá analizarse en próximas reuniones. “Hay cosas que tenemos que cambiar y tendremos que empezar a corregir. Estoy abierto al diálogo”, afirma.


La respuesta no despeja, sin embargo, uno de los cuestionamientos centrales de los profesores: si durante años no ingresan nuevos socios, la conducción y quienes participan de las decisiones terminan siendo siempre los mismos. “No son democráticas sus conductas”, sostiene Platero, una postura que es compartida con buena parte de la comunidad del canotaje neuquino.

En el abrazo simbólico realizado frente a la escuela participaron representantes y referentes de distintas instituciones y espacios vinculados al canotaje, entre ellos CEPPRON, el Club Santafesino, el Club Italiano, El Biguá, el club Deportivo Limay, entre otros. El abrazo simbólico contó además con el apoyo de palistas destacados como Franco y Dardo Balboa, la Legión Neuquina de Canotaje y la Fundación FUDAR, con la presencia de Ariel Basualto, gloria del canotaje neuquino.


La imagen expuso una realidad que excedió las paredes de la botera: el conflicto de La Ribera ya es observado por buena parte del ambiente del canotaje provincial.
Parra, sin embargo, asegura no sentirse cuestionado por esa situación. “Yo soy el presidente de la institución y tengo mi comisión directiva que me respalda”, afirma. Y cuando se le pregunta por el apoyo de otros clubes a Platero y Ruiz, responde: “Pregúntenles a ellos. Yo me voy a limitar a lo que pasa en la institución”.

Mientras tanto, los profesores sostienen que no están defendiendo solamente sus puestos o sus funciones, sino un proyecto deportivo que se construyó con años de trabajo y con la participación de los propios alumnos. Parra, por su parte, insiste en que la escuela seguirá funcionando y que las diferencias deben resolverse dentro de los canales institucionales.


La disputa queda así planteada entre dos visiones sobre una misma institución: una escuela que sus profesores y palistas consideran un espacio deportivo construido desde abajo y una asociación cuya conducción entiende que debe recuperar el control y ordenar su funcionamiento.
Por ahora, las posiciones siguen enfrentadas y el río, escenario cotidiano de entrenamientos y competencias, se convirtió también en el telón de fondo de una disputa que todavía está lejos de encontrar una salida.


La tranquilidad habitual de la Asociación de Canotaje La Ribera, ubicada en el balneario Albino Cotro, sobre uno de los brazos del río Limay en la capital neuquina, quedó atravesada por una fuerte disputa institucional. De un lado están los profesores y palistas que sostienen que se intenta desplazar a quienes llevan adelante la escuela y modificar el funcionamiento de un espacio que, aseguran, construyeron durante años.

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