Tom y Mortero: los perros héroes que combatieron en Malvinas y salvaron vidas en las trincheras
No llevaban uniforme, pero su instinto fue más preciso que los radares. Conocé la historia del perro que detectaba aviones enemigos y el "prisionero de guerra" que los soldados argentinos defendieron hasta el final.
La historia de la Guerra de Malvinas suele contarse a través de la valentía de sus soldados, pero en el frío extremo de las islas, hubo otros protagonistas. Tom y Mortero no eran perros entrenados para la guerra, pero su lealtad los convirtió en leyendas.
Llegaron al frente casi por azar y terminaron siendo los protectores silenciosos de las tropas argentinas.
Tom: el «radar» biológico que dio la vida en el frente
Tom era un perro callejero de Junín que se coló entre los equipos del Cabo Liborio, según pudo conocer TN. Escondido entre los abrigos, terminó en una brigada antiaérea en suelo malvinense.
Aunque era un «civil», demostró tener un oído asombroso, capaz de detectar los aviones Sea Harrier británicos mucho antes que cualquier radar electrónico.
- Su misión: cuando Tom ladraba, todos sabían que el ataque era inminente. Se aseguraba de que sus compañeros estuvieran a salvo antes de buscar refugio él mismo.
- El final: su vida se apagó el 11 de junio durante un bombardeo. Una esquirla lo alcanzó mientras cumplía su última guardia. Hoy, sus restos descansan en las islas junto a los 649 héroes argentinos.
«A él no lo tiran»: el día que los soldados argentinos desafiaron a los ingleses por un perro
Mortero, un mestizo marrón de Comodoro Rivadavia, se infiltró en un avión Hércules para seguir a su regimiento. Durante 74 días, sobrevivió en la primera línea de fuego, cruzando campos minados con una precisión asombrosa y brindando calor a los soldados en las gélidas noches de trinchera.
Tras la rendición, ocurrió un hecho que marcó a la tropa en el buque británico Norland.
Cuando los guardias ingleses intentaron arrojar al perro al mar por un incidente menor, los soldados argentinos se plantaron con una frase histórica: «Tiren a un soldado, pero no a Mortero», publicó TN.
Ante la firmeza de los combatientes, los británicos cedieron y el perro pudo regresar al continente, donde vivió el resto de sus días rodeado de afecto.
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