Tras las huellas del pasado: Sofía llegó de Bolivia a Roca para cumplir el sueño de ser paleontóloga

Tiene 27 años y se radicó en Argentina para estudiar en la Universidad Nacional de Río Negro lo que soñó desde que era una nena, cuando vivía en Sucre. Ahora es becaria doctoral del Conicet y participó de un prestigioso congreso nacional.

Sofía Urzagasti Torres, es licenciada en Palontología de la UNRN. Foto: gentileza.

Sofía Urzagasti Torres tenía 18 años recién cumplidos cuando decidió mudarse desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia a General Roca, Argentina; para cumplir el sueño de su infancia: ser paleontóloga. La joven boliviana naturalizada argentina recorrió 2.850 kilómetros en un colectivo para llegar a su nuevo hogar. 

Todo empezó cuando tenía seis años. Su escuela fue invitada a visitar el Parque Cretácico de Sucre, donde estaba el pisadero de huellas de dinosaurio más grande del mundo. “Me voló la cabeza y ese día le dije a mi papá que iba a estudiar dinosaurios”, recuerda.

La idea persistió y la curiosidad la llevó a aprender por su cuenta durante la adolescencia. Al cumplir la mayoria de edad, tenía tres opciones: estudiar en Buenos Aires, La Plata o Río Negro. Era muy chica y jamás había llegado tan lejos, pero su familia la apoyó en la apuesta sureña. Su mamá es de Santiago del Estero y su papá, de La Paz. 

“Mi primer viaje hasta acá fueron tres días en colectivo”, recuerda. Apenas se bajó en la terminal y entró a las aulas de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), se enamoró de la carrera, de la ciudad y nunca más se fue: hace diez años vive en Roca. Hoy asume que si lo pensaba dos veces quizás no se hubiera animado, pero la valentía le dio un espaldarazo y lo logró. 

En 2016, el Congreso de la Asociación Paleontológica Argentina (CAPA) tuvo sede en Roca, Río Negro; justo cuando ella ingresaba a la facultad. “Yo estaba extasiada por la cantidad de profesionales que había. Yo los conocía por nombre o por documentales”, cuenta. Así, se adentraba cada vez más en el mundo “paleo”, una pasión que crecía a saltos en su interior.

“La mayoría de profesores de la universidad son personas que yo veía en documentales cuando era niña. Me parece increíble tenerlos ahí y poder charlar”.

Sofía Urzagasti Torres, paleontóloga de Roca becaria doctoral Conicet.

Con 24 años, Sofía logró su sueño de recibirse de licenciada en Paleontología, pero ese era solo el comienzo de una carrera académica más larga. Se postuló para una beca doctoral en Conicet y logró ingresar. Ahora trabaja en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG) de Conicet Patagonia Confluencia y la UNRN. 

Se dedica a la etnología, una rama que estudia las evidencias de comportamiento de los organismos. Es integrante de un equipo local que trabaja sobre huellas de aves del Cretácico halladas en las lajas de la vereda de una casa en Ingeniero Jacobacci. “Hicimos todo un trabajo de reconstruir la historia”, dice.

A partir de las huellas se sabe que estas aves no solo convivían con los dinosaurios, sino que sobrevivieron a la extinción. “Ese tópico me parece muy curioso para estudiar. Clasificarlas, a qué tipo de ave pertenecían, evalúo patrones de comportamiento, cómo caminaban y se alimentaban”, dice. 

“La Patagonia es el mejor lugar para hacer paleontología. Me enamoré de la ciudad y de todos los fósiles que se encuentran acá. De hecho, los dinosaurios emblemáticos han salido de aquí y son reconocidos a nivel mundial».

Sofía Urzagasti Torres, paleontóloga de Roca becaria doctoral Conicet.

Ama hacer divulgación y su público favorito es la infancia. Todos los años asiste a las Jornadas de Paleontología en la Niñez en el Centro Cultural de Cipolletti, que consisten en dos días de visitas de las escuelas. “Me parece muy necesario que la ciencia sea para todos y para todas”. 

En su tiempo libre, es editora de Wikipedia. “Siempre hay algún artículo para crear o para mejorar. Wikipedia es justamente una enciclopedia con el conocimiento libre para todos. Me parece que es muy importante que esté la información correcta y actualizada”.

Destacada participación del Congreso de la Asociación Paleontológica Argentina 2025


Sofía tuvo el honor de viajar al XIII Congreso de la Asociación Paleontológica Argentina (CAPA) en Entre Ríos, en noviembre. Luego de participar como oyente de un evento como este hace diez años cuando era estudiante, ahora fue como profesional a presentar un trabajo académico.

Fue la única mujer de la delegación patagónica entre once personas (cuatro de Conicet y siete estudiantes) y la más joven en participar. Llegó gracias a un subsidio de ayuda económica para el que se postuló.

“La investigación me parece algo increíble, siempre he sido una persona muy curiosa, y me gustan todos los retos que te propone hacer investigación”, plantea. Desde la idea, pasando por hipótesis y todos los replanteos en el camino. 

Con orgullo, habla de las nuevas metodologías que utilizan para investigar de la mano de la innovación tecnológica; como el escáner, tomografías y fotogrametría. Esta última es una técnica que le permite construir una réplica exacta 3D de los fósiles. Sin manipular demasiado, se pueden conservar de manera digital y descargar desde cualquier lugar del mundo.  

El rol de las mujeres en la paleontología de la región 


Los primeros paleontólogos de Argentina eran hombres y si había mujeres siempre estaban ligadas al trabajo de laboratorio, no tanto al campo. Por suerte, cuando empecé mi formación académica, había una base de mujeres aquí en la región, bastante prestigiosas”, cuenta Sofía.  

Históricamente, la paleontología y la geología fueron disciplinas con un sesgo “machista” debido a concepciones culturales ligadas a las ciencias naturales, que aún persisten en algunas instancias. La idea de que “sacan huesos”, “hacen fuerza” o se van de campaña una semana o un mes llevaría a la conclusión de que “no es un lugar para una mujer”.

Con el pasar de los años, la propia Sofía fue testigo de que cada vez más jóvenes mujeres se interesan por la carrera. “Hay más becarias que quieren seguir su formación y entran a un doctorado. Hay un incremento y muchos grupos de trabajo en la zona liderados por mujeres”, asegura. 

A pesar de esta demanda y creciente interés, entre los desafíos de la disciplina se cuelan los problemas actuales de la investigación científica. “El tema del presupuesto y del recorte a la ciencia que hay a nivel nacional”, opina Sofía. Se pierde recurso humano, investigadores que no acceden a las becas. 

“Lo hacemos por pasión, pero a veces uno no come con pasión. Si bien tenemos una beca o un sueldo, no nos alcanza para ir de viaje”, comenta. Así muchos proyectos y preguntas de investigación quedan en el camino.


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