Un barilochense llegó a la final nacional del Desafío Aeroespacial y sueña con trabajar en la NASA
Pedro Marino Ungar, estudiante de la escuela técnica Los Andes de Bariloche, quedó entre los 15 finalistas del Desafío Aeroespacial del ITBA, entre 1.800 alumnos de todo el país. A los 18 años, y con la pasión por los cohetes como motor, competirá por una beca para estudiar una carrera de grado.
Quince estudiantes de todo el país resultaron finalistas del Desafío Aeroespacial en la edición 11 de la Competencia Argentina de Tecnología del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Uno de ellos es Pedro Marino Ungar, de la escuela técnica Los Andes en Bariloche.
En el encuentro se inscribieron 1.800 alumnos de 297 colegios de todo el país con la intención de competir por una beca para estudiar una carrera de grado en el ITBA que ofrece carreras de grado y posgrado en ingeniería, ciencias aplicadas, negocios y tecnología desde 1959.
La instancia final será el 30 y 31 de octubre en la sede de la universidad en Buenos Aires y los tres primeros puestos accederán a becas del 100, 75 y 50% para estudiar en la casa de estudios.
“Siempre me interesó la tecnología, pero el año pasado me atrajo la cohetería. Fue algo espontáneo, no se cómo nació. Empecé a mirar todo tipo de videos y me saltó la competencia de tecnología con la temática de lo aeroespacial que me emocionó”, reconoció Pedro, barilochense de 18 años que transita el último año del secundario.

El muchacho no dudó por un segundo en inscribirse, recibió el temario para el primer examen virtual que aprobó a fines de junio. Esa primera instancia fue más general, con temas de física, matemáticas, biología y energías renovables. Luego, llegó el segundo examen -también virtual- más específico y vinculado a lo aeroespacial. Se preparó solo en el poco tiempo que tenía libre ya que pasa nueve horas diarias en la escuela. Solo pidió prestado un libro a un profesor, Roberto Negris, que, aseguró, “quiere mucho y sabe un montón de física”.
Solo 15 estudiantes llegaron a la final de la competencia y Pedro fue uno de ellos. Conoció el resultado cuando estaba en el colegio y no pudo evitar gritar y correr de la emoción. Sus padres orgullosos contaron la noticia a toda la familia. “Ahora queda la última instancia presencial ante el comité organizador. Nos van a dividir en grupos y nos van a dar una problemática para exponer ideas y ver cómo trabajamos juntos”, explicó y aseguró que apuesta «al segundo puesto, con la beca del 75%, mínimo» a fin de poder ayudar a sus padres ya que, el año próximo, «habrá que bancar un alquiler en Buenos Aires”. El proceso de admisión en esta universidad es es de 2 millones de pesos y la cuota mensual alcanza 1,9 millón de pesos.
Para la última instancia no hay temario, pero Pedro ya arrancó a estudiar por su cuenta. Investiga sobre diversos temas y pasa horas mirando infinidad de videos. No sabe bien su camino cuando egrese del secundario, pero la carrera de Ingeniería Electrónica es la que más le atrae: “No se bien a qué me quiero dedicar. Me gustaría algo relacionado a los cohetes, quizás a la estructura o a la parte electrónica, lo cierto es que la ingeniería electrónica te da una base enorme. El ITBA sumó la ingeniería aeroespacial, me gustaría ver de qué se trata”, comentó.
Al momento de evaluar las propuestas de la oferta educativa, la del ITBA fue la que más le interesó. «No solo por los contactos que tiene con las empresas y con otras instituciones del mundo sino por la metodología de estudio”, dijo y argumentó que en su escuela, “la relación alumno/profesor es muy cercana y en el ITBA, es similar. Eso facilita el estudio, sumado a que son camadas chicas de estudiantes”.
Pedro destaca el papel del colegio Los Andes en su formación: “Me dio las bases técnicas y me enseñó a relacionarme con los demás. Al ser cooperativa, busca mejoras del grupo”. En su tiempo libre, concurre al gimnasio con sus amigos. Practicó natación, handball, y ahora se interesó por el rugby y empezó a tocar la guitarra. “Si de soñar se trata, sueño con trabajar en la Nasa, algún día”, confió.
Despertar vocaciones
Desde el comité organizador, definen la Competencia Argentina de Tecnología (OATec) como «una iniciativa del ITBA orientada a despertar vocaciones científico-tecnológicas en los jóvenes, fomentando el uso del método científico, la abstracción y el pensamiento crítico«.
En la instancia final, añadieron, se evalúa a los finalistas en su conocimiento general sobre la temática planteada, su idoneidad para planificar y resolver problemas, su habilidad manual, la economía de esfuerzo y la capacidad expositiva. «Cada edición de la OATec confirma el enorme potencial técnico de los jóvenes de todo el país. Nuestro compromiso es seguir generando espacios de excelencia para que pongan a prueba su talento y vocación«, destacó Marcelo Perotti, presidente de la competencia.
Los participantes que alcancen el primer, el segundo y el tercer puesto obtendrán una beca para estudiar en el ITBA del 100%, 75% y 50%, respectivamente. A los colegios representados en la instancia final se les otorgarán, además de un trofeo y diploma, kits de equipamiento de laboratorio.
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