Un estudio sobre monos aporta claves para reducir pérdidas en la industria maderera y proteger a la fauna

La investigación se centró en el mono caí, una especie que habita el Bosque Atlántico y que suele remover la corteza de los pinos.

Por Redacción

El hallazgo permitirá aplicar estrategias para evitar mermas económicas en la producción forestal y proteger a la fauna local. FOTO: gentileza Agostina Juncosa Polzella.

Un equipo del CONICET, con base en el Instituto de Biología Subtropical, logró identificar por qué los monos caí dañan plantaciones de pinos en Misiones y propuso estrategias concretas para reducir el impacto económico sin afectar a la biodiversidad.

El estudio, publicado en la revista Forest Ecology and Management, revela que este comportamiento no responde únicamente a la falta de alimento, sino a una lógica de “rentabilidad energética” que los animales aprovechan en determinados momentos del año.

Por qué los monos descortezan los árboles


La investigación se centró en el mono caí, una especie que habita el Bosque Atlántico y que suele remover la corteza de los pinos para acceder a los tejidos internos, ricos en azúcares.

Este comportamiento genera un fuerte impacto en la industria forestal: al dañar el tronco, los árboles pierden valor comercial o mueren, lo que provoca pérdidas económicas significativas.

“El árbol se convierte en un recurso altamente rentable desde el punto de vista energético en ciertos momentos del año”, explicó Valentín Zárate, autor principal del trabajo.

El factor clave: la estacionalidad


Durante dos años, los investigadores monitorearon cerca de 1.800 pinos, analizando variables como el grosor de la corteza, su contenido de azúcares y la facilidad para desprenderla.

Los resultados mostraron que el daño se concentra entre julio y octubre, principalmente en árboles de entre cinco y nueve años. En ese período, el crecimiento del pino es más acelerado, lo que vuelve la corteza más blanda y nutritiva.

Una solución sustentable


A partir de este hallazgo, el equipo desarrolló una estrategia innovadora: la “alimentación distractiva”. A diferencia de la suplementación tradicional —que no dio resultados—, esta técnica consiste en ofrecer alimentos en puntos estratégicos para desviar a los monos de las plantaciones.

El objetivo es evitar el ingreso de los animales a los lotes productivos sin recurrir a medidas que perjudiquen a la fauna.

Articulación con el sector productivo


El trabajo contó con la colaboración de empresas forestales como Arauco Argentina y Pindó, que facilitaron el acceso a los predios y acompañaron el desarrollo del estudio.

Esta articulación entre ciencia e industria resulta clave para avanzar hacia prácticas más sustentables y cumplir con estándares internacionales de producción responsable.

Impacto económico y ambiental


El estudio no solo aporta herramientas para reducir pérdidas en la actividad maderera, sino que también contribuye a la conservación de especies como el mono caí.

De esta manera, el conocimiento científico permite equilibrar la producción agroindustrial con la protección de la biodiversidad, en una región clave como el Bosque Atlántico argentino.


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