Ventilar en invierno: el hábito simple que puede reducir contagios en casa

Abrir las ventanas en pleno invierno ayuda a oxigenar la casa, reducir los alérgenos y permitir el ingreso de la luz solar directa, un recurso vital para templar los ambientes durante los meses de bajas temperaturas.

Redacción

Por Sofía Menna, Farmacéutica (M.P: 979)

Durante el invierno, cuando bajan las temperaturas, hay una costumbre que se repite en casi todos los hogares: cerrar puertas y ventanas para conservar el calor. Sin embargo, lo que parece una medida lógica puede convertirse en un factor de riesgo para la salud. La falta de ventilación favorece la acumulación de virus y bacterias en el aire, aumentando las probabilidades de contagio de enfermedades respiratorias.

Especialistas coinciden en que la ventilación de los ambientes es una de las formas más efectivas, y accesibles, de prevenir infecciones en espacios cerrados. Al renovar el aire, se reduce la concentración de partículas virales que pueden quedar suspendidas, especialmente en hogares donde conviven varias personas o donde alguien presenta síntomas.

¿Por qué es importante ventilar?


Cuando un ambiente permanece cerrado durante horas, el aire se vuelve más “cargado”. Si alguna persona está resfriada, con gripe o incluso con síntomas leves, puede liberar partículas al hablar, toser o estornudar. Sin circulación de aire, esas partículas permanecen en el ambiente y aumentan el riesgo de que otros las inhalen.

Ventilar, en cambio, permite que ese aire se renueve constantemente, disminuyendo la cantidad de virus presentes.

¿Cómo ventilar en invierno sin perder calor?


No es necesario dejar las ventanas abiertas todo el día. Con algunos minutos es suficiente para generar un recambio de aire efectivo. Algunas recomendaciones prácticas:

  • Abrir ventanas entre 5 y 10 minutos, dos o tres veces al día 
  • Generar ventilación cruzada (abrir dos aberturas opuestas) para mayor circulación 
  • Aprovechar momentos donde haya menos frío (por ejemplo, al mediodía) 
  • Ventilar especialmente después de reuniones, al levantarse o antes de dormir 

Pequeños hábitos, grandes diferencias


La prevención no siempre requiere grandes cambios. Incorporar hábitos simples, como ventilar los ambientes a diario y tomar precauciones cuando aparecen síntomas, puede marcar una gran diferencia en la salud familiar.

En tiempos donde las enfermedades respiratorias son más frecuentes, recordar que “ventilar también es salud” puede ser el primer paso para atravesar el invierno de manera más segura

La farmacia como aliada en el cuidado respiratorio


Además de mantener una correcta ventilación en el hogar, contar con algunos elementos básicos puede ayudar a prevenir contagios y actuar a tiempo ante los primeros síntomas.

En invierno, es recomendable tener en casa barbijos, alcohol en gel, termómetro, solución fisiológica y productos para higiene nasal, especialmente en hogares con niños, adultos mayores o personas con enfermedades respiratorias.


Durante el invierno, cuando bajan las temperaturas, hay una costumbre que se repite en casi todos los hogares: cerrar puertas y ventanas para conservar el calor. Sin embargo, lo que parece una medida lógica puede convertirse en un factor de riesgo para la salud. La falta de ventilación favorece la acumulación de virus y bacterias en el aire, aumentando las probabilidades de contagio de enfermedades respiratorias.

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