Vacaciones de invierno: demoras y largas filas en una Bariloche desbordada

Los servicios para los turistas están colapsados por la masiva afluencia de visitantes esta temporada. El tránsito, las colas, la espera en cada actividad ponen a prueba la paciencia.





«Es histórico. Una temporada atípica», coinciden la mayoría de los prestadores turísticos en Bariloche. La afluencia de visitantes superó cualquier expectativa y el principal reflejo son las filas kilométricas para sacar tickets para excursiones, para comer, tomar un colectivo y la lista continúa. En las paradas, no hay taxis esperando pasajeros sino al revés.

Ante el desborde, los operadores turísticos buscan alternativas y posibles soluciones para descomprimir la excesiva demanda.

«Por primera vez nos pasó que vino un pasajero para cancelar una excursión porque no consiguió ropa de nieve para alquilar. Nunca vimos algo así. La ciudad explotó», reconoció la trabajadora de una agencia de turismo que prefirió no ser identificada.

Juan Cruz maneja un local de alquiler de ropa de nieve en Mitre 83 y constata la altísima demanda en el rubro. «A las 11 de la mañana, a cinco, seis y, a veces, siete familias les tenemos que decir que ya no tenemos equipos para alquilar. Es la primera vez que nos pasa. A las 9 ya tenemos explotado el local. Por eso, un día antes tomamos los talles», relató.

En las letras de Bariloche cada día se forman largas filas para tomarse la foto con el lago Nahuel Huapi detrás. Foto: Chino Leiva

En el estacionamiento de Piedras Blancas, el parque de nieve en el cerro Otto, abundan los vehículos con patentes chilenas y uruguayas. En las filas para obtener el pase, sobresale el portugués. «Los favorece muchísimo el cambio. A esto se suma el turismo nacional y la semana de vacaciones de Buenos Aires. Con tanta nieve tenemos todos los servicios habilitados. De hecho, arrancamos a trabajar el 19 de junio. Lo que estamos impulsando es que vengan más temprano ya que el complejo está más tranquilo«, advirtió Patricio List, gerente operativo de Piedras Blancas.

Para evitar las esperas larguísimas a la intemperie, desde el complejo se solicitó a las agencias de turismo que trasladen a los turistas a partir de las 9 ya que, entre las 11 y 14.30, desborda la cantidad de visitantes, con demoras que, según indicaron, pueden alcanzar los 40 minutos.

«Después de las 15, la fila se tranquiliza un poco porque las agencias trasladan a la gente de vuelta. El particular también que sale en auto suele desayunar y viene. Por eso, recomendamos venir más temprano o después de las 15», señaló.

Ante la cantidad de vehículos que suben por el camino montañoso hasta el complejo, List aseguró que «este año, como nunca, estuvimos trabajando en el mantenimiento del camino en horario nocturno para que sea seguro. Hubo días complicados con hielo pero esos días, tratamos de que pase el camión tirando arena». Un empleado ubicado en el kilómetro 1 de la avenida Pioneros, en el ingreso al camino, tiene la misión de asesorar a los conductores; otros ayudan a poner cadenas a los vehículos.

Los cafés, chocolaterías y restaurantes marcan el pulso de la temporada. Siempre llenos de clientes. Foto: Chino Leiva

La aerosilla Campanario es otra de las atracciones preferidas en esta temporada de invierno, principalmente con público argentino, un 40% de brasileños, paraguayos y chilenos. «Los días lindos explota», reconoció Matías Jerman, de la firma.

«Estamos con muchísima gente. No es lo habitual. Es demasiado público y es lógico que se formen colas larguísimas con esperas de hasta hora y media. La mayoría lo toma con calma y es paciente», dijo. Recalcó que la aerosilla del Campanario tiene un cupo y apuntó: «No somos como Catedral que puede subir y subir gente».

El Teleférico Cerro Otto tiene una capacidad para transportar hasta 2000 pasajeros hasta la cumbre en las 42 góndolas. Pero no se puede reservar sino que es por orden de llegada. Tanto en la casilla de la firma ubicada en Mitre y Villegas como en la sede del complejo, en el kilómetro 5 de la avenida Pioneros, las colas son larguísimas. En los últimos días, muchas veces, el medio no pudo operar por las condiciones climáticas. Lo que se recomienda, en este caso, es controlar el estado del medio de elevación a través de la web.


Hay turistas pacientes, otros no tanto


«Los pasajeros vienen con ánimo de vacaciones. A lo sumo, te manifiestan la sorpresa por la cantidad de gente que hay en la ciudad«. Silvana Camelli es propietaria del hotel Venecia y aseguró que no ha recibido reclamos por parte de turistas.

«La clave es ser faciltadores y no simplemente prestadores. Hay que recomendarles determinadas actividades y desestimar otras en función del día. Con esta lluvia, por ejemplo, no les conviene ir al cerro. Un paseo en Circuito Chico es lo mejor para no empaparse», manifestó la hotelera.

En la base del cerro Catedral circulan miles de esquiadores principiantes. Este año no hay quejas por demoras en los medios de elevación. Foto: Chino Leiva

«Si la ciudad ya estaba colapsada en el transporte y estacionamiento -continuó-, si recibimos una horda de gente hay que facilitarles las cosas. Por ejemplo, remarcarles que si necesitan un remís hay que pedirlo cinco horas antes. Si pretendés tomarte uno ya, no conseguís».

Camelli recalcó que, ante la consulta de los huéspedes, por lo general, chequea la web para verificar si los medios de elevación están en funcionamiento o no.

José Lepio maneja el asador criollo «El Chúcaro» en la base del cerro Catedral y asegura que, esta temporada, la demanda se incrementó en un 40% en relación al invierno del año pasado. Muchos deciden aguardar una mesa aunque la espera tome entre 20 minutos y una hora. «No damos abasto. Si la gente tiene que hacer fila, se enoja mucho. Cerramos la cocina antes para que no se desborde», contó Lepio.

La gente, mencionó, se queja por las condiciones del baño del cerro -colas larguísimas y falta de agua ya que se acaba en seguida- y las infinitas filas en la parada del colectivo. «Hemos visto familias haciendo la cola a las 17 que recién a las 21 llegan al centro. La gente usa mucho los colectivos por el costo de los remises y los taxis», dijo. El valor de un viaje en remis desde el centro hasta el cerro cuesta 3.000 pesos.

«La gente está medio intolerante, más que nada el argentino. Todos sabíamos que se venía una de las mejores temporadas -y más aún con tanta nieve-, pero en los servicios estamos fallando», dijo Lepio y subrayó que este año, en cambio, no hay grandes esperas para subir a los medios de elevación del cerro Catedral.


El tránsito con embotellamientos y el colectivo escaso


La gran cantidad de visitantes en Bariloche se evidencia en el «embotellamiento» en el tránsito o el centro, en las dos avenidas que conducen al oeste de la ciudad -Bustillo y Pioneros- pero también en el este. Las lluvias, las nevadas y el hielo complican aún más el tráfico.

Las esperas para ingresar a comercios y restaurantes son habituales en las veredas del centro de Bariloche. Foto: Chino Leiva

Los prestadores turísticos destacaron que estas demoras inciden en las excursiones pautadas con horarios. «Se traba todo porque al atrasarse la primera excursión hace un efecto en cadena«, argumentaron.

Aníbal Hernández, propietario de la hostería La Pastorella, aseguró que «nunca faltan los reclamos por el transporte urbano que pasa cada hora y van todos amontonados». Los pasajeros que no alcanzan a subir deben esperar el próximo colectivo.

La empresa Mi Bus ofrece un servicio desde el centro al cerro Catedral a 189 pesos. Según indicaron desde la Secretaría de Tránsito, los servicios salen cada 30 minutos aunque «se han sumado refuerzos» para la temporada.


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