Sol de otoño y fe en el Vía Crucis de Junín de los Andes

Cerca de 1.500 personas participaron de la tradicional convocatoria religiosa en el parque escultórico del cerro de la Cruz y en medio de un clima ideal.



Con 20° de sensación térmica, las familias disfrutaron de la tradicional procesión.   Foto: Patricio Rodríguez

Con 20° de sensación térmica, las familias disfrutaron de la tradicional procesión. Foto: Patricio Rodríguez

Un día perfecto de otoño para conjugar la devoción, la naturaleza y el arte en el Viernes Santo. Como todos los años, Junín de los Andes fue ayer el punto de encuentro para vivir el Vía Crucis en un lugar excepcional: el parque escultórico Vía Christi, con sus 23 estaciones y sus imponentes esculturas.

Cerca de 1.500 fieles -provenientes de España, Aluminé, Zapala, Picún Leufú, Las Lajas, y san Martín de los Andes-, participaron ayer de esta convocatoria religiosa, en la que el sol y la temperatura se conjugaron para que fuera un día ideal. Con 20° de sensación térmica, la mayoría de las familias que hicieron el recorrido disfrutaron de los 2 kilómetros de caminata en remera, y tomando mate.

Para los que se rezagaban un poco, cada 300 metros había puestos saludables en los que se entregaba fruta y agua.

Aunque este año fue más breve el recorrido, y se obviaron algunas de las estaciones, los fieles disfrutaron de ese camino por los faldeos del cerro de la Cruz. Y todos juntos rezaron el padre nuestro en español, inglés y mapuche.

En familia. Cientos de fieles, en una de las estaciones. Foto: Patricio Rodríguez

Desde el 2000, todos los Viernes Santos cientos de personas se encuentran al pie de la montaña ubicada al oeste del casco de la ciudad para comenzar el recorrido y finalizar en la cumbre. La cima es un Cristo vidriado de 45 metros, obra del arquitecto y escultor Alejandro Santana, que corona al Vía Christi desde la cota máxima. Y que hoy, a la medianoche, será encendido para iluminar desde allí a los fieles.

Pero antes de llegar al punto máximo, entre el bosque, se abren a la vista otras obras de arte sacro que adoptan rasgos de los hombres originarios de la zona, acompañados por placas en relieve que hacen un paralelo entre la vida de Cristo, la Iglesia, Ceferino Namuncurá, la beata Laura Vicuña y la historia de los pueblos indígenas.

Las plataformas en forma de sol, por ejemplo, con sus 12 rayos son el símbolo de las doce tribus, los 12 apóstoles y los 12 meses del año.

Todas las esculturas surgieron de la mano del artista sacro y arquitecto Santana.

Con el buen tiempo, y como un programa claramente familiar, las casi 1.500 personas disfrutaron del recorrido, y de las estaciones que forman parte de este escenario religioso.


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