Opinión
Cuando la fluida relación entre Neuquén y el Gobierno nacional parecía acercarse a un nuevo escollo, la reforma de la Zona Fría del gas y su impacto en la Patagonia, un compromiso de la Casa Rosada volvió a calmar las aguas. La provincia enfrenta un juego de equilibrios que, más allá de las dudas que surgen por el modelo libertario, también tiene sus interrogantes internos.