Taxistas y remiseros de Bariloche se quejan del transporte trucho

Advierten que  hay autos y utilitarios que trasladan pasajeros sin estar habilitados. Piden respuestas al municipio y mayores controles.  



Los taxis y remises compiten en Bariloche por los pasajeros locales ante la falta de turismo. Archivo

Los taxis y remises compiten en Bariloche por los pasajeros locales ante la falta de turismo. Archivo

Las entidades que agrupan a propietarios de taxis y de licencias de remise en Bariloche reclamaron mayores controles para la oferta de transporte irregular en autos y utilitarios, y se quejaron por la “inacción” del municipio, que reconoció su impotencia para controlar.

El secretario de la Asociación de Propietarios de Taxis Carlos Di Franco dijo que desde hace 3 años exigen a la municipalidad “que frene a los truchos”.

Señaló que representan una competencia desleal para los prestadores habilitados “y un riesgo para los pasajeros”, porque no cuentan con revisión técnica, seguro ni choferes profesionales.

El último intento de los transportistas en regla fue a través del Concejo Municipal, mediante una nota en la cual pidieron su intervención para que el Ejecutivo actúe. Di Franco dijo que esperarán “15 ó 20 días” por una respuesta. No descartó que ante la falta de resultados el enojo de los taxistas derive en hechos de violencia, como ocurrió en otras localidades.

Refirió que los vehículos que realizan transporte sin habilitación son “alrededor de un centenar” y para ver cómo operan “basta con ir a la puerta de los supermercados”.

El servicio irregular habría aumentado en los últimos meses porque resulta más barato para los usuarios. También influyó la reducción de frecuencias y horarios de los colectivos.

El subsecretario municipal de Tránsito y Transporte, Martín Trebino, reconoció que es un problema a resolver pero la fiscalización les resulta dificultosa porque hay que sorprender a los taxis truchos “en el momento que el usuario paga”. De otro modo suelen declarar que son parientes o amigos.

Trebino señaló que existe una ordenanza por la cual la Oficina de Defensa del Consumidor (Omiduc) puede intervenir en los casos de transporte sin habilitación, no sobre el servicio mismo sino sobre las publicaciones en las redes.

Dijo que el organismo está facultado para pedir a las telefónicas la identificación del titular de la línea y sancionarlo por “publicidad engañosa”. Según Trebino, existen al menos “cuatro o cinco actuaciones” de ese tipo ya concretadas por la Omiduc, mientras que desde Tránsito hay “una imposibilidad operativa” para controlar en la calle.


Mercado chico


También apuntó que el conflicto resurge ahora porque “los taxis y remises pasaron a competir por el mercado local, debido al cierre del aeropuerto y la terminal”. Refirió que antes de la pandemia bastaba con ir a los supermercados o hipermercados para ver cómo salían los clientes cargados y si llamaban un remise no lo conseguían, lo cual abría la posibilidad a los “truchos”.

Según Trebino, ahora los taxis y remises, “como no tienen turismo, se han volcado al mercado interno”.

Di Franco rechazó esa justificación y exigió que el municipio controle mejor. Refirió que los “truchos” venden viajes por pasajero “por ejemplo a 100 pesos cada uno desde el Changomás al centro”, y no salen hasta que no llenan el vehículo, con lo cual “recaudan más que un taxi”.

Advirtió que ante un accidente el municipio sería “responsable solidario” y el costo recaería sobre todos los contribuyentes.

El dirigente señaló que atraviesan una crisis “muy grande” desde el inicio de la pandemia, y que el trabajo para los taxis se redujo en estos días a “un 25% de un julio normal”.


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