Dónde guardar las papas para que duren más y no broten: el error que muchos cometen
Cómo conservar las papas para que duren más tiempo sin ponerse verdes, blandas ni brotar. Dónde guardarlas, por qué conviene separarlas de las cebollas y qué hacer cuando aparecen brotes.
Guardar correctamente las papas puede hacer una gran diferencia en su duración y calidad. La luz, la humedad y la temperatura influyen en su conservación. Cuál es el mejor lugar de la casa y qué errores conviene evitar.
Las papas son uno de esos alimentos que suelen comprarse para tener siempre disponibles. Sin embargo, después de algunos días pueden comenzar a brotar, ponerse blandas, tomar un tono verdoso o deteriorarse.
Aunque muchas personas las guardan en la heladera o simplemente dejan la bolsa en algún rincón de la cocina, el lugar elegido influye directamente en su conservación.
La clave está en encontrar un espacio fresco, seco, oscuro y con buena ventilación.
Dónde conviene guardar las papas
Una despensa, alacena ventilada o espacio protegido de la luz directa suele ser una buena alternativa.
Lo importante es evitar el sol y las fuentes de calor, como el horno o sectores cercanos a una hornalla. Tampoco conviene dejarlas junto a una ventana donde reciban luz durante varias horas.
La exposición a la luz puede favorecer la producción de clorofila y aumentar la concentración de glicoalcaloides como la solanina, sustancias naturales de la papa que pueden encontrarse en mayor cantidad cuando adquiere zonas verdes.
Por eso, las papas que presentan un color verde intenso, sabor amargo o un deterioro importante no deberían consumirse.
¿Las papas se pueden guardar en la heladera?
Durante años fue habitual recomendar que las papas crudas no se almacenaran en la heladera debido a los cambios que las bajas temperaturas pueden producir en sus azúcares.
En una casa donde existe un lugar fresco, oscuro y ventilado, la despensa continúa siendo una alternativa práctica.
En cualquier caso, una vez cocidas, la situación cambia: las papas preparadas deben conservarse refrigeradas y consumirse dentro de un período seguro.
El recipiente también importa
Otro error frecuente consiste en mantenerlas durante semanas dentro de una bolsa de plástico completamente cerrada.
La falta de circulación de aire y la acumulación de humedad pueden acelerar su deterioro.
Una opción es utilizar una bolsa de papel, una canasta o un recipiente que permita cierta ventilación.
Además, no conviene lavarlas antes de guardarlas. La humedad que queda sobre la superficie puede favorecer el deterioro. Lo mejor es lavarlas recién antes de utilizarlas.
Por qué no conviene guardar papas y cebollas juntas
Aunque suelen compartir el mismo espacio en muchas cocinas, papas y cebollas deberían almacenarse separadas.
Las condiciones generadas durante el almacenamiento pueden favorecer un deterioro más rápido cuando permanecen juntas durante períodos prolongados.
Por eso, aunque ambas necesiten lugares frescos y oscuros, lo más práctico es destinarles recipientes o sectores diferentes.
Qué hacer cuando las papas tienen brotes
Encontrar pequeños brotes no significa necesariamente que toda la papa deba descartarse.
Si todavía está firme, mantiene su color habitual y presenta brotes pequeños, estos pueden retirarse generosamente antes de cocinarla.
En cambio, cuando la papa está muy blanda, arrugada, presenta extensas zonas verdes, tiene muchos brotes o desprende mal olor, lo más seguro es descartarla.
Un hábito sencillo puede ayudar a evitar desperdicios: revisar las papas periódicamente y retirar aquellas que comiencen a deteriorarse, para que no permanezcan mezcladas con las que todavía están en buenas condiciones.
Guardar correctamente las papas puede hacer una gran diferencia en su duración y calidad. La luz, la humedad y la temperatura influyen en su conservación. Cuál es el mejor lugar de la casa y qué errores conviene evitar.
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