Tenía un régimen de semilibertad y salía a robar
Javier González cumplía una pena de 14 años. A la noche debía dormir en el Penal de Cipolletti.
POLICIALES
CIPOLLETTI (AC).- Gozaba del régimen de la “semilibertad”, cumplía una condena de 14 años de prisión por robos, iba a dormir al penal pero de día asaltaba tiendas. Lo arrestaron el martes después de un segundo atraco en La Esmeralda. Lo reconoció otro comerciante que fue víctima la semana pasada. En el último episodio el delincuente amenazó a una mujer y la encerró en el baño. Llevaba un arma con el cargador lleno, lista para disparar.
Javier Alejandro González, de 30 años, fue arrestado a las 19 del martes, en inmediaciones de la calle Dante Alighieri, entre Perú y Ecuador. Media hora antes, habría ingresado a la tienda “Manolito”, de La Esmeralda 1233, y maltrató a la propietaria. Huyó con dinero, mercancía y una notebook. Otro comerciante, que el sábado fue víctima de un robo parecido, advirtió que el delincuente llevaba una mochila que le pertenecía y llamó a la Policía. Los suboficiales de la Comisaría 24 actuaron con velocidad. Lo corrieron y lo capturaron. Llevaba un revólver 22 largo con cinco balas.
González está ahora detenido a disposición del juzgado de turno. Le imputaron el asalto del martes y también el del sábado, que ocurrió en otra tienda de la misma zona. El acusado tiene domicilio en el barrio Tres Luces, estaba detenido en el penal de Cipolletti y como es reincidente sólo le otorgaron el beneficio de la “semilibertad” (y no la libertad condicional). Agota su condena en 2016 y está a disposición de la Cámara Segunda.
En 2012, González fue condenado a la pena única de 14 años de prisión por los delitos de robo calificado y tenencia de arma de fuego. Los jueces que le unificaron las sentencias tuvieron en cuenta la naturaleza de las acciones desplegadas y el daño causado a las víctimas.
Este último episodio nuevamente deja en evidencia la falta de controles en los beneficios que reciben los reclusos. En marzo de 2013, Ramón Geldres, un preso con salidas laborales, asesinó a puñaladas al comerciante Claudio Araya e hirió gravemente a su hermano Natanael, que sobrevivió de milagro.
Geldres, condenado por delitos muy violentos, tenía que estar trabajando en una carpintería en el momento que arrebató una cartera. El cruel asesinato generó reclamos por parte de la comunidad y, en ese momento, el legislador Jorge Barragán, prometió apurar los trámites para designar un juez de Ejecución para Cipolletti. Justamente la función de ese magistrado es controlar la última etapa de las condenas.