Tironeos para formar el nuevo gobierno iraquí 11-4-03
Los aliados siguen su avance e intentan ordenar el caos político y social
La formación del nuevo gobierno en Irak despierta recelos tanto en ese país, en el que las divisiones entre las distintas facciones afloran a cada momento, como en Estados Unidos, donde el ministerio de Defensa y la CIA tienen intereses y candidatos contrapuestos. El ministro de Defensa británico Geoff Hoon dijo que el gobierno provisorio estadounidense en Irak se constituirá en los próximos días, pero negó la realización de una «Conferencia Nacional» de iraquíes opositores este fin de semana, mientras chiítas exiliados en Irán rechazaron un gobernador de Estados Unidos en Bagdad. Las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados administrarán Irak hasta que se restauren los servicios básicos, y en ese momento la autoridad será devuelta cuanto antes a un gobierno interino iraquí, aseguró el subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz. Hoon precisó a la BBC de Londres que por el momento no hay planes para una Conferencia Nacional sobre el futuro del país, y que los comandantes de la coalición trabajarán con grupos locales y regionales, como los británicos hicieron en el sur del país. Los detalles precisos de una conferencia, dijo Hoon, están aún por definirse: «Lo que puedo anticipar es que sin duda habrá primero pequeñas reuniones que no involucrarán necesariamente a representantes de todo Irak», explicó. Según Hoon sólo en una segunda etapa se podrá pensar en una conferencia más amplia extendida a todo el país. Wolfowitz, considerado un «halcón», dijo al Comité de Fuerzas Armadas del Senado estadounidense que la autoridad interina iraquí asumirá lentamente el poder, a medida que la función de Estados Unidos pasa a ser de asesoramiento. «La responsabilidad más importante de la autoridad interina será poner en marcha un proceso que conduzca a la creación de un nuevo gobierno iraquí (…) mediante la organización de elecciones locales o la redacción de una nueva Constitución», explicó el funcionario. El Pentágono supervisa la Oficina de Reconstrucción y Asistencia Humanitaria, que fue creada por la administración del presidente George W. Bush, para administrar Irak tras la caída del régimen de Saddam Hussein. El general retirado Jay Garner ha sido designado jefe de la agencia y reportará directamente al general Tommy Franks, jefe del Comando Central estadounidense en Qatar y responsable de la guerra en Irak. En Teherán, chiítas iraquíes exiliados rechazaron una administración estadounidense en Bagdad y se preparan para boicotear una presunta «Conferencia Nacional» de la oposición en Nasyriya, en el sur de Irak que, alentada por el Pentágono, promueve a Ahmad Chalabi, para muchos el elegido de la Casa Blanca para la era pos Saddam Hussein. El Pentágono defendió ayer la credibilidad de Chalabi, pero dijo que no pretendía «ungirlo» como líder de Irak. El subsecretario Wolfowitz, uno de los aliados de Chalabi en el gobierno de Bush, dijo que el líder del Congreso Nacional Iraquí había reunido por sí mismo a unas 10.000 personas en Nassiriya y había logrado un impacto tranquilizante entre la población de esa localidad. Chalabi viajó en avión a Nassiriya escoltado por militares estadounidenses, tomando la delantera a otros grupos de exiliados que buscan ganar un papel en el futuro gobierno de Irak. (EFE/Reuters/Télam) Justifican los contratos directos El Departamento de Estado norteamericano, ante cuestionamientos de la Unión Europea, justificó la adjudicación sin licitación de contratos para la reconstrucción de Irak a empresas estadounidenses, como la petrolera Halliburton, que hasta el 2001 dirigió el actual vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, por la necesidad de actuar «rápido». El portavoz del ministerio estadounidense de Relaciones Exteriores, Richard Boucher, indicó, sin embargo, que no estaba informado de la decisión de la Comisión Europea de verificar la compatibilidad de esos contratos con las normas de la Organización Mundial de Comercio. Boucher expuso una justificación de la atribución de esos contratos a empresas norteamericanas, y subrayó entre otras cosas la necesidad de actuar «de manera rápida», sin respetar, debido a la urgencia, el plazo de seis meses habitualmente exigido para la recepción de ofertas. «Esto se hizo cuando la guerra comenzaba, y en consecuencia fue necesario actuar teniendo en cuenta la situación, pero también con un cierto sentido de la seguridad y la confidencialidad», declaró. Boucher señaló también que se trataba «del dinero del contribuyente estadounidense» y que los propios europeos «entregaban a veces dinero a empresas de su nacionalidad». En Bruse-las, una portavoz del comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, declaró que «estamos exa- minando si los contratos presentados o a presentar responden o no a las normas de la OMC». Las empresas británicas quieren que la reconstrucción de Irak sea coordinada por una institución internacional, temiendo que en caso contario sean marginadas por Estados Unidos de los principales contratos, declaró ayer en Londres Colin Adams, el director general del British Consultants and Construction Bureau. «Es muy importante que la asistencia sea coordinada en lo posible por una única institución», declaró Colin Adams durante una conferencia de prensa organizada al final de una reunión con responsables del gobierno para defender la causa de las empresas británicas en la atribución de contratos de reconstrucción. (Reuters/AFP) Los acreedores perderán mucho dinero WASHINGTON- Cuando la guerra en Irak está casi terminada, comienza otra batalla para recuperar las enormes deudas de ese país, que totalizan casi 400.000 millones de dólares. Según los analistas, una cosa ya es segura: los acreedores de Irak perderán mucho dinero. Con un Producto Interior Interno anual estimado en alrededor de 25.000 millones de dólares, ningún gobierno iraquí podrá hacer frente a los vencimientos y deberá realizar una reestructuración generalizada de su deuda. Rick Barton, director del proyecto de reconstrucción de Irak en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, estima en 383.000 millones de dólares el monto total de las deudas y compensaciones de Bagdad: -199.000 millones de dólares correspondientes a compensaciones debidas a la guerra del Golfo. Del total, 172.000 millones se deben a gobiernos, empresas e instituciones, y el resto a personas. – 127.000 millones de dólares de la deuda externa, de los cuales 47.000 millones corresponden a intereses. – 57.000 millones de dólares se deben por contratos en curso (energía, telecomunicaciones, etc.), la mayor parte a Rusia. «Esto implicará duras negociaciones. Una vez que haya partido Saddam, todo el mundo luchará por ese dinero», afirma Barton. Según él, un acuerdo posible consistiría en abandonar una buena parte de las compensaciones vinculadas a la Guerra del Golfo, explicando a países como Kuwait y Arabia Saudita que la caída de Saddam constituye su mejor compensación. Las indemnizaciones a las familias, que costarán alrededor de 4.000 millones de dólares anuales a Irak, podrían ser congeladas durante cuatro o cinco años a la espera de una recuperación de la economía iraquí, agrega Barton. La deuda externa de Irak, sin contar los intereses, asciende a 80.000 millones de dólares, de los cuales 30.000 millones a Estados del Golfo, 17.000 millones a Kuwait y 12.000 millones a Rusia. En lo que respecta a las sumas que se deben por contratos, pueden ser eliminadas, agrega. Michael Mussa, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional y responsable del Institute for International Economics, estima que la deuda iraquí deberá reducirse significativamente. «La deuda correspondiente a antiguas compras de armamentos probablemente no será reembolsada, mientras que la deuda por servicios a la población, como por ejemplo la construcción de hospitales, podría incluirse en otra categoría», estima. (AFP)
Los aliados siguen su avance e intentan ordenar el caos político y social