Todo lo que dijo Mansilla, imputado por el crimen de Julieta Mena
Detalles y la reconstrucción de un crimen brutal. La pareja de la joven asesinada, quien está detenido, dio su versión de los hechos de forma incoherente, según el fiscal. “La encontré muerta, pero no la maté”, fueron sus primeras palabras.
Cocaína, celos y embarazo
Marcos Mansilla fue indagado por el fiscal esta semana, se declaró inocente y dio una serie de pistas sobre su relación con Julieta y cómo fueron los momentos previos al feroz ataque. El acusado argumentó que las lesiones que tenía en sus brazos -y que para los investigadores pueden ser producto de la resistencia de la víctima a la paliza que le causó la muerte- fueron por una pelea que tuvo en el barrio porteño de Liniers. Cabe recordar que Julieta Mena tenía 23 años y que hacía tres años había iniciado una tormentosa relación con Mansilla. “Nunca fue una relación normal, siempre hubo violencia. Julieta era un ser de luz que poco a poco se fue apagando. Se lo dijimos siempre, no sólo nosotros, la familia de él también le recomendó que se alejara. Pero ella estaba obsesionada, pensaba en cambiarlo”, dijo la mamá de Julieta.
El domingo último a las 7 de la mañana, el fiscal Carlos Arribas al llegar a la vivienda ubicada en la calle Pasco, en la localidad bonaerense de Ramos Mejía pudo constatar que a Julieta la habían matado a golpes. Desde el primer momento el sospechoso principal fue Marcos Mansilla, su novio de 27 años con quien vivía la joven en ese domicilio, pero estaba prófugo al momento en que apareció la policía. Al día siguiente, Mansilla fue detenido en la casa de su tía en González Catán y el martes pasado, a pesar de que su abogado le recomendó negarse a declarar, contó su versión de los hechos desligándose completamente de cualquier responsabilidad. De todos modos, de sus dichos se desprenden ciertas pistas que lo involucran, acotan investigadores del caso. Uno de los datos que sorprendió fue que Julieta estaba embarazada al momento de su asesinato. Sin embargo, para el fiscal, e incluso para el acusado, no se trataba de un dato nuevo. Carlos Arribas había comprobado mediante un médico legista que la joven de 23 años estaba embarazada de dos meses y medio. En la indagatoria Mansilla admite que “sabía que estaba embarazada” pero que él no quería que Julieta lo tuviera.
“Yo no estaba bien económicamente, no quería , ella me dijo que se iba a hacer cargo, yo le decía que no se podía tener una criatura así (…). Julieta quería tenerlo, pero yo no”, sostuvo. A rengón seguido contó que finalmente la había convencido para que se realizara un aborto: “Ella entró en razón y se lo iba a sacar”. Ayer miércoles, el abogado de la familia de Julieta, Julio Torrada, se acercaron a la fiscalía para presentar una serie de mensajes de voz de Whatsapp del momento previo al ataque donde no sólo ubica a Mansilla en el lugar del hecho sino que hacen alusión a una discusión previa por el embarazo de Julieta. Fue el propio fiscal quien le confirmó a la familia que Julieta esperaba un bebé. Durante la indagatoria el acusado alude en más de una oportunidad a que estaba “drogado y alcoholizado antes de que Julieta llegue”. “Me acuerdo poco y nada. Comunmente a veces no tengo noción del tiempo, recuerdo pocas cosas”, agrega. Otra de las claves de la declaración de Mansilla es cómo se posiciona él frente a la relación con Julieta a quien denominaba “Juli” y “Lechoncito”. “Ella me celaba mucho”, explicó en un intento de justificar las constantes peleas que tenían. “Nos llevábamos ahí nomás. Ella también pensaba que no andaba bien la relación y que andaba alguien atrás de todo esto”, le dijo a la Justicia. Desde hacía un tiempo Julieta se había ido a vivir a lo de su madre pero de vez en cuando volvía a la casa que compartía con él. Asimismo, el acusado definió las discusiones y los forcejeos que tenían como “normales”. “Ella me empujaba”, justificó.
En cuanto a los múltiples golpes que tenía en sus manos, el acusado aludió a una pelea con travestis donde explicó que antes de que llegara Julieta a la casa: “Me fuí a comprar cocaína a unos travestis que no me quisieron vender y nos agarramos ahí. Me quisieron pegar y yo también les pegué, les saqué la merca y me fuí”. Según el acusado, cuando llegó a la casa a eso de las 2 de la mañana Julieta ya estaba tirada en el piso muerta, aunque en ningún momento pudo explicar cómo fue que la joven ingresó al domicilio. “Al llegar encontré a Julieta tirada en el piso con la ducha abierta. Pensé que se había patinado y vi que no respiraba. Estaba muy drogado, entré en pánico y me fuí”, contó. “Miré si respiraba y no respiraba, tenía la cabeza sangrando”, agregó. Luego, Mansilla asegura que en búsqueda de ayuda, alrededor de las 7.45 de la mañana, se tomó un micro a Santa Fe. “Busqué ayuda pero no me dieron bola y a las 23.30 me volví para Buenos Aires”, dijo en la indagatoria. En la provincia estuvo tan sólo seis horas y regresó. Por último, en cuanto a quién cree Mansilla que podía haber matado a Julieta, el acusado hizo referencia a un tal “Alejandro” y habló de un “ajuste de cuentas”. “Hay mucha gente que me quería ver mal, tengo sospechas de una persona a la que le saqué drogas, un tal Alejandro, no se donde vive”, relató. Para el fiscal Arribas la indagatoria no cambia la imputación y es por eso que Mansilla continúa siendo el principal y único acusado del crimen por el delito de femicidio, lo que implica una prisión perpetua. Ahora, resta saber si el fiscal tomará como agravante el hecho de que la joven se encontraba embarazada al momento de su muerte. Este jueves y en los próximos días Arribas continuará tomando declaración testimonial tanto al padrastro de Julieta como a las amigas más íntimas y a los vecinos que llamaron al 911 en la madrugada del domingo. El fiscal quiere tener más detalles sobre la relación entre Julieta y Mansilla mientras espera las muestras de ADN que se encontraron en la escena del crimen y los mensajes del teléfono de la víctima. A modo de conclusión, por ahora, el fiscal resumió: * “Mansilla dijo que llego a la casa vio a su novia asesinada y se fue corriendo porque le dio miedo. No llamó a la policía ni a la ambulancia”. * “Dijo que estaba drogado y alcoholizado (…) en el relato me habla de horarios específicos y detalles, no es coherente”. * “En un primer momento quise ver si estábamos ante un posible ataque sexual y los peritos me dijeron que tiene lesiones vaginales y anales no sexuales sino por golpes. Estaba muy golpeada”. * “Es muy característico (en casos de femicidios) en cuanto a la clase de golpes, los lugares en donde se focalizó para los golpes y la relación de pareja”. * “El cuerpo de Julieta Mena tenía marcas que indican que se defendió”. Agencias