Todo por descubrir
Erizos, estrellas, pulpitos y otros pequeños habitantes del Atlántico quedan al descubierto cuando la marea baja y la isla Mejillón aparece en toda su dimensión a pocos kilómetros de la villa balnearia. Luego, las aguas suben y es tiempo de hacer snorkeling para ver meros, sargos y otros peces de gran porte. Una excursión ideal para curiosos.
Las
Grutas
Descubrir los secretos de una isla ubicada a pocos kilómetros de Las Grutas ahora es posible. Sólo hace falta calzarse las zapatillas y abordar una lancha con la que los “valientes” desandarán las 5 millas náuticas que separan el lugar de la Tercera Bajada. Al llegar, compartirán un paseo de interpretación en el que podrán conocer en “vivo y en directo” a los pequeños habitantes de la bahía San Antonio. Estrellas de mar, erizos, pulpitos y diminutos peces serán sólo algunas de las especies que podrán ver en su hábitat natural. La idea es que ningún misterio permanezca oculto ante los ojos de los visitantes. Por eso, antes de partir podrán practicar snorkeling. Por entonces el mar estará subiendo, y sargos, meros y otra importante cantidad de peces de gran porte serán descubiertos por los curiosos. Al partir, luego de dos horas y media a pura aventura, el agua comenzará a ocultar el rico territorio que dejarán atrás.
El sorprendente lugar es la isla Mejillón. Está ubicada mar adentro, a la altura de las playas del Sótano, que están a 10 km al sur de Piedras Coloradas. Allí la “restinga”, esa superficie rocosa que conforma el lecho marino, se adueña de una vasta superficie que permanece cubierta cuando se registra la pleamar, y se deja ver en los momentos en los que la bajamar reina.
Cota Cero es la firma de buceo que ofrece la excursión, que es apta para todas las edades. Como la visita se realiza una hora antes de que se registre la bajante es necesario consultar el horario previsto para la salida, que está atada a lo que indique la tabla de mareas. Los grupos, que no superan las 12 personas, parten a bordo de la lancha “Sofi”, una confortable embarcación. El viaje hasta la isla es otra entretenida travesía, porque al internarse en el agua aparecen delfines, lobos marinos y una variada avifauna, que parece guiar el derrotero de la nave.
Al llegar, llama la atención la enorme cantidad de mejillones que tapizan las piedras que se adueñan del paisaje. Queda claro enseguida que el nombre con el que fue bautizado el islote no fue un mero capricho. Entre ellos se destacan las cholgas, que son los mejillones de mayor tamaño. Los visitantes podrán recolectar algunos, que podrán degustar en familia al regresar a tierra.
Enseguida comienza la caminata entre las rocas. Al andar, se ven los “personajes” que habitan el lugar. Pulpitos que se parapetan bajo alguna piedra, fantásticas estrellas y erizos capturan la atención de todos. Los guías responden cada consulta, y comparten de un modo ameno algunas particularidades del comportamiento de cada especie. Al final, la zambullida en el mar y el snorkeling completan un paseo que se disfruta al máximo.
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Martín Brunella