Todos miran a Brasil
Análisis
Héctor Velasco AFP
En la crisis paraguaya todas las miradas apuntan a Brasil: el principal socio comercial de Asunción puede tener en sus manos la suerte del gobierno que sustituyó a Fernando Lugo tras un polémico juicio sumario, y presionar por elecciones anticipadas . El gobierno de Dilma Rousseff, el país con mayor peso económico y diplomático en Sudamérica, condenó el “rito sumario de destitución de Fernando Lugo” llamando a consultas a su embajador en Asunción, y se espera que defina en breve, en coordinación con el Mercosur o la Unasur, su posición frente al nuevo gobierno de Federico Franco. “La posición de Brasil es uno de los elementos importantes en la solución de esta crisis: ya sea pidiendo el anticipo de elecciones, consolidando el nuevo gobierno o, lo que parece más remoto, pedir el retorno de Lugo al poder”, dijo André Reis da Silva, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Rio Grande do Sul . “La importancia de Brasil en esta coyuntura es indiscutible, y su desafío diplomático no menos trascendente”, ya que Lugo pareció en un comienzo no ofrecer ninguna resistencia a su destitución por mal desempeño, reforzando la idea de que no hubo una ruptura democrática, comentó Pablo Velasco, director de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales del Instituto Universitario de Investigaciones de Rio de Janeiro. Principal socio comercial de Asunción, que absorbe 36% de sus exportaciones, Brasil opera conjuntamente con el vecino país la represa hidroeléctrica Itaipú, que surte el 70% de la demanda de energía paraguaya y 17% de la demanda brasileña. En la frontera, muchos de los llamados ‘brasiguayos’, la colonia extranjera más numerosa y poderosa de Paraguay, dueños de grandes extensiones de tierras y cultivos de soja, son opositores de Lugo. “Lo que los brasiguayos están pidiendo es que la presidenta Dilma reconozca al nuevo gobierno, desactive esta crisis que se inició por la invasión de tierras de seguidores de Lugo y defienda los intereses de los brasileños”, afirmó Wagner Weber, director de Braspar, que los representa . Brasilia fue uno de los gobiernos que más promovió la democracia en Paraguay -gobernado durante 61 años por el derechista partido Colorado hasta la victoria de Lugo en 2008- y la inclusión de las cláusulas democráticas que castigan los golpes de Estado dentro de ambos bloques regionales . Con esos antecedentes, Brasil, dada su tradición diplomática, podría inclinarse por pedir el anticipo de elecciones en Paraguay o la suspensión de las ventajas arancelarias al país, pero siempre en coordinación con los bloques de integración, dijo Felix Ruiz Sánches, profesor de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo. En ese sentido, el gobierno de Rousseff “deberá conciliar su defensa de la democracia y su política de no intervención en asuntos internos de otros países”, lo que en la práctica implicaría aplicar sanciones hasta cuando haya elecciones.
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