Tortoriello, entre “la herencia” y un plan de desarrollo
Las recientes acusaciones de corrupción sobre la gestión anterior le permiten ganar tiempo para retomar la iniciativa política. Sigue el ajuste para buscar un equilibrio presupuestario.
Las recientes acusaciones de corrupción sobre la gestión anterior le permiten ganar tiempo para retomar la iniciativa política.
Aníbal Tortoriello logró salir, transitoriamente, del foco de las críticas a su gestión.
Apeló a la misma lógica del presidente Macri con la que obtuvo óptimos resultados al judicializar lo actuado por el mandato anterior y reflotar los problemas de la herencia económica recibida. A nivel nacional, claramente pocos ya son los que hablan de los efectos del tarifazo, la inflación o la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La corrupción ha invadido la agenda de los medios y la opinión púbica en general.
Algo similar busca Tortoriello en el acotado territorio que gobierna. No es un dato menor el re direccionamiento realizado por la gestión anterior de algo más de 11 millones de pesos que tenían un destino definido para ejecutar obra pública y que terminaron en otras partidas presupuestarias. Lo mismo que la denuncia realizada por gastos no registrados por más de 16 millones de pesos. Todo debería ser investigado cuidadosamente y dejar en claro responsabilidades sobre lo actuado. En todo este nuevo escenario, llama la atención el silencio del ex intendente Baratti, permitiendo que se asuma la responsabilidad en el caso.
Pero los problemas de la gestión Tortoriello van mucho más allá de las acusaciones de la corrupción y herencia recibida. Se equivoca si piensa que sólo con estas revelaciones puede compensar sus críticos primeros seis meses al frente del gobierno. Cuesta entender cómo todavía no existe un plan de desarrollo concreto para la ciudad, clave en cualquier gestión.
Lo actuado se concentró en el recorte del gasto presupuestario para mejorar el rojo fiscal que arrastran las cuentas públicas.
Desde su entorno confiesan que a Tortoriello aún le cuesta digerir la herencia, pero prefiere ser optimista, a pesar de los desbarajustes presupuestarios.
Desde el Gobierno Nacional poca es la ayuda que espera recibir. El segundo semestre ya comenzó y la economía no despega. Las posibilidades de contar con una mejora en su recaudación naufragan junto con aquellas las proyecciones de un desarrollo sobre las economías regionales. La fruticultura en la localidad ya casi no existe, la construcción sufrió un freno importante sin grandes posibilidades de recuperación para la última parte de 2016, y el comercio se encuentra golpeado por la suma del tarifazo y caída de consumo.
Es decir que la búsqueda del equilibrio fiscal difícilmente llegue de una sensible mejora de los recursos, tanto propios como nacionales. Más bien, habrá que esperar que continúen los recortes en el gasto.
También insiste con que será fundamental la paciencia: “Magia no puedo hacer”, suele decirles Tortoriello a sus funcionarios cuando llegan con los reclamos de los vecinos. El dilema es hasta dónde se estira el relato de la “maldita herencia” sin otra expectativa que profundizar el ajuste.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora