Turismo: buenos niveles de ocupación, pero poco respeto por los protocolos

La ocupación fue calculada entre un 30 y 50 por ciento. Bariloche fue la ciudad que más solicitudes de ingreso tuvo. En Las Grutas las playas se vieron colmadas, pero los propietarios denunciaron que se permitió el ingreso sin reservas.

El primer movimiento turístico fuerte para los destinos de Río Negro y Neuquén tuvo espacio este fin de semana largo. La habilitación para poder desplazarse, los feriados y las buenas temperaturas acompañaron para que la actividad mas castigada por la pandemia tenga su primer balance positivo desde marzo. Las Grutas y sus playas fue uno de los lugares más elegidos, pero también Bariloche y la cordillera neuquina con San Martín de los Andes como centro de recepción, se entusiasmaron con la primera apertura.

Pero ¿cuáles fueron los números de ocupación que dejó este fin de semana extra largo de reapertura turística? ¿Cómo se prepararon las ciudades para recibir a los visitas? ¿Se respetaron los protocolos?

En Bariloche el balance inicial fue positivo. Todo es ganancia con la apertura del turismo aunque el movimiento de visitantes fue moderado y en promedio la ocupación alcanzó entre un 35 y 40% de la capacidad de alojamiento disponible.

En San Martín de los Andes también fue muy auspiciosa la llegada de visitantes. Alejandro Apablaza, secretario de Turismo de la ciudad, estimó ayer por la tarde que la ocupación rondará un 50% porque fue creciendo entre el viernes y el sábado. El dato tiene una mayor relevancia porque no todos los establecimientos habilitados para recibir a turistas decidieron abrir sus puertas en esta oportunidad.

En Las Grutas el porcentaje fue similar pero hubo un reclamo de los propietarios y dueños de alojamientos porque muchos turistas llegaron sin reservas y se les permitió entrar a buscar lugar a la ciudad. Se había establecido que el requisito para ingresar era contar con una reservación.

En la previa se estimaba una ocupación del 15% pero aseguraron que se duplicó con los que ingresaron sin tener contratado el alojamiento antes. Por este motivo solicitaron una reunión urgente a las autoridades municipales.

Más de 2.000 familias a Bariloche

El primer fin de semana largo de diciembre coincidió con la apertura del turismo a nivel nacional y Bariloche fue la ciudad que tuvo más solicitudes de permisos a través de la aplicación de la provincia de Río Negro, con más de 2.000 grupos de viaje que obtuvieron la habilitación para vacaciones en la ciudad.

En la ruta 40 hasta ayer a la mañana continuaban ingresando vehículos particulares con turistas, especialmente del Alto Valle y Neuquén. En el aeropuerto el primer día de apertura arribaron tres vuelos de Aerolíneas Argentinas colmados. La compañía de bandera incrementó los servicios y la capacidad de transporte porque la operatoria fue cubierta con Airbus 330, un modelo de avión que duplica la cantidad de pasajeros que puede llevar.

“Hay un movimiento interesante de turistas, eligen mucho los departamentos, cabañas, bungalows y casas de alquiler, y por ahora está un poco más foja la hotelería”, precisó el secretario de Turismo Gastón Burlón quien se mostró optimista con un incremento progresivo de visitantes en el transcurso de la temporada.

Fuentes del sector empresario señalaron que en cabañas o departamentos la ocupación rozaba el 60% de las camas ofertadas pero en hotelería esa cifra era magra, solo un 15%.

Para Burlón, este fin de semana largo “superó las expectativas” respecto de la afluencia de visitantes y destacó que la liberación de viajes de turismo por parte del gobierno nacional lleva mayor certeza a los potenciales turistas para comprar sus pasajes y reservas para el verano.

En el comercio también se evidenció algún movimiento económico. Los más beneficiados fueron los servicios de gastronomía y cervecerías artesanales, que estos días lucían colmadas de clientes. Los rubros de indumentaria casi no tuvieron percepción del turismo en cuanto a ingresos pero aun así se observó mucho público al atardecer por la calle Mitre, un paso obligado para los turistas, que también registra la crisis de la pandemia con persianas bajas y locales vacíos.

El termómetro del turismo también lo tuvieron las excursiones lacustres que regresaron este fin de semana y debieron sumar una frecuencia extra ante la alta demanda.

Una carrera convocante

El principal atractivo en San Martín de los Andes fue la competencia ciclística Gran Fondo Siete Lagos que unió, por la tradicional ruta, la ciudad con Villa La Angostura. Unos 700 inscriptos tuvo la convocatoria y se convirtió en una de las primeras actividades deportivas masivas del país con la reapertura turística.

Otros destinos de la provincia de Neuquén, además de La Angostura, como Caviahue, Pehuenia y el norte neuquino también recibieron visitantes, pero con menor cantidad de reservas que en San Martín de los Andes.

A Las Grutas sin reserva

Los prestadores manifestaron en las últimas horas su enojo ante las autoridades locales. Es que estimaron que existe un 30% de ocupación, que es más del doble de la que se preveía en base al nivel de reservas, y es lo que detonó el malestar.

Dijeron que la municipalidad dejó entrar gente sin controlar ese dato, por lo que terminaron deambulando por la ciudad y alojándose en establecimientos que no estaban habilitados para funcionar, en desmedro de otros que, en base a las exigencias del Estado, se equiparon para prevenir posibles casos de Covid.

“Nos hicieron anunciarle a la gente que sólo podría entrar con reservas, y nos hicieron inspecciones para constatar el cumplimiento de las pautas sanitarias. En base a eso, nos dieron un sello de calidad para poder funcionar. Pero resulta que después dejaron entrar a todos. Y el que llegó sin reservar se pudo alojar en lugares no habilitados, porque nadie los controló. Eso fue en desmedro de aquellos que cumplieron con todas las normas, que en muchos de los casos se quedaron con las camas vacías” relató, enojado, un prestador extra hotelero.

Una escueta soguita para delimitar, en la playa de Las Grutas, el espacio ocupado por los grupos convivientes.

Los protocolos bajo la lupa


Las playas de Las Grutas se vieron desbordas de visitantes desde el inicio del fin de semana largo, pero el comportamiento de los turistas y residentes parecen estar lejos de los cuidados que se requieren por la pandemia. Desde el municipio se montó una prueba piloto con la implementación de la guardia urbana.

Sin embargo, los controles en las playas, a cargo de la guardia urbana que, se implementó a partir del sábado pero no rindió los frutos esperados.

Las cortas soguitas que se entregaron para demarcar el espacio que las personas iban a ocupar en la arena (para facilitar el respeto por el distanciamiento obligatorio) lejos estuvieron de la descripción de “cintas delimitadoras”, que anunciaron los partes de prensa.

Al ser ofrecidas por los jóvenes, con la petición de que les fueran devueltas al finalizar la jornada, los turistas las rechazaron sin entender, en la mayoría de los casos, la función que podrían llegar a cumplir.

Además, fueron muy pocos los que tomaron en cuenta la sugerencia de alejarse de las playas céntricas y optar por los balnearios ubicados al sur, en momentos en los que estuvo a punto de registrarse la pleamar.

Algunos turistas, sin embargo, trataron de respetar las distancias y otras pautas sanitarias. Pero, a nivel general, reinó el escaso apego a estos cuidados.

Un párrafo aparte mereció el maltrato que sufrieron los jóvenes de la guardia urbana. Es un grupo de 14 chicos que promedian los 20 años y, pese a abordar de manera amena a la gente, recibieron insultos de gran parte de ese público al que se acercaron, con la intención de brindarles sugerencias.

El buen clima sirvió para que los visitantes pudieran aprovechar la mayor cantidad de horas al aire libre en la playa, pero a juzgar por lo ocurrido quedará mucho para mejorar de cara al inicio de la temporada alta.


SUSCRIBITE A NOTICIAS DIARIAS
Todos los días un correo con las noticias más importantes del día.

Comentarios


Turismo: buenos niveles de ocupación, pero poco respeto por los protocolos