“Turismo: deudas pendientes”

Redacción

Por Redacción

“Los que dicen que es imposible, no deberían molestar a los que lo están haciendo”. Albert Einstein La International Congress & Convention Association (ICCA) dio a conocer los resultados del ranking de países de América Latina receptores de este nicho de modalidad turística, en la que nuestro país se adjudica un meritorio segundo lugar y que permite posicionarlo dentro los veinte mejores a nivel mundial. El logro no es fruto de la casualidad, sino que obedece a una planificación estructurada, con una firme participación, compromiso y acompañamiento de los sectores público y privado. Es de resaltar que dentro del ranking nacional aparece liderando el mismo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 113 congresos, mientras que Bariloche suma sólo seis al igual que Bahía Blanca, mientras que Pilar y Campana totalizaron cinco cada una. Nuestra “capital de los lagos del sur” desde sus albores ha tenido como su principal actividad económica la explotación de servicios turísticos. Sus bellezas naturales, la infraestructura hotelera y la logística de servicios la catapultaron para darse a conocer internacionalmente como una de las ciudades turísticas más atractivas del mundo, por lo que sorprende que después de muchas décadas de trayectoria sólo hayamos logrado un posicionamiento similar a ciudades como Pilar o Campana, sin desmerecer en lo más mínimo el destacado esfuerzo logrado por las mismas, pero es digno de observar que las citadas no tienen como principal motor y eje de su economía la industria sin chimenea. Otro dato relevante para sumar al análisis son las estadísticas publicadas por el Indec, que señalan que la cantidad de turismo extranjero arribado durante el 2013 fue de 2.385.171 personas, las que erogaron en materia de gastos la suma de u$s 2.631 millones. Cualquier analista, aunque no cuente con la capacidad técnica profesional de un economista, puede arribar fácilmente a la conclusión de cuál ha sido la insignificante participación que puede haber recibido Bariloche en este particular e importante flujo de ingresos. Irremediablemente se plantea el añejo anhelo y necesidad de la construcción de un Centro de Congresos y Convenciones con una capacidad y categoría internacional competitivas, que se constituya en un fuerte valor agregado dentro de una necesaria y renovada cadena de valor que potencialice la oferta. La experiencia nos demuestra que este objetivo no ha encontrado a la fecha coincidencias ni decisión entre los sectores público y privado que posibilitarían su materialización. Es habitual plantear la necesidad dentro del sector de crecer hacia una economía en expansión, apuntar objetivos hacia la búsqueda del desarrollo, la sustentabilidad y que posibiliten amortiguar la estacionalidad, por lo que como conclusión lógica debemos razonar que, para lograr el crecimiento buscado, se debe invertir, se debe efectuar la inversión en aquello en que se puede competir y se compite con éxito, en aquello donde se dispone de alguna ventaja comparativa; precisamente estas condiciones están presentes para intentar el desafío. Es loable el trabajo realizado por organizaciones como Bariloche Bureau, que han comprendido la necesidad de orientar la oferta hacia un turismo de mayor poder adquisitivo, con distintos patrones de consumo de bienes y servicios, en donde el también llamado turismo de reuniones puede representar una alternativa significativa de nuevas posibilidades, como así también es ponderable que parte del sector privado hotelero haya destinado dentro de sus desarrollos parte de su infraestructura con ese fin. Pero en el terreno de establecer estrategias debemos reclamar del sector público una redefinición de las políticas de Estado dentro de las cuales se implemente la ansiada construcción de un importante auditorio que dé respuesta a esta latente demanda, en un todo de acuerdo a la altura de un centro turístico internacional. En un intento de sumar actores de participación necesaria, por parte del Estado debemos incluir al Consejo Federal de Inversiones (CFI), ente que promueve el desarrollo regional brindando para ello asistencia técnica y financiera, esta última la instrumenta otorgando créditos al sector privado a través del Fondo Federal de Inversiones para la implementación de proyectos o programas específicos en los niveles de preinversión e inversión. También resultaría importante la participación de la Secretaría de Planificación provincial, ya que en ella se articulan iniciativas vinculadas a desarrollos dentro del contexto provincial, para integrarlas bajo lineamientos estratégicos que orienten a su transformación. Con el espíritu de no descartar ninguna alternativa posible que pueda contribuir a esta realización, también podemos incluir la gestión ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), planteando un cambio en el orden de prelación con respecto al crédito solicitado para embellecimiento de la arteria principal de nuestra localidad que, si bien es deseable, no resulta prioritario como respuesta al crecimiento que demanda nuestra comarca. Bariloche, desde varias décadas a esta parte, no ha podido sobrepasar los 750.000 turistas año. La intendenta, municipal con una clara visión de progreso, asumió como objetivo de corto plazo alcanzar el millón de visitantes anuales y, a no dudarlo, el postergado Centro de Congresos y Convenciones representará un valioso medio de contribución para lograrlo, por lo que resulta imprescindible mancomunar esfuerzos que permitan su realización. Enrique Carlos Mogensen, DNI 8.217.108 Exgerente general de Proyectos Especiales de la Secretaría de Turismo de Río Negro Bariloche

Enrique Carlos Mogensen, DNI 8.217.108 Exgerente general de Proyectos Especiales de la Secretaría de Turismo de Río Negro Bariloche


“Los que dicen que es imposible, no deberían molestar a los que lo están haciendo”. Albert Einstein La International Congress & Convention Association (ICCA) dio a conocer los resultados del ranking de países de América Latina receptores de este nicho de modalidad turística, en la que nuestro país se adjudica un meritorio segundo lugar y que permite posicionarlo dentro los veinte mejores a nivel mundial. El logro no es fruto de la casualidad, sino que obedece a una planificación estructurada, con una firme participación, compromiso y acompañamiento de los sectores público y privado. Es de resaltar que dentro del ranking nacional aparece liderando el mismo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 113 congresos, mientras que Bariloche suma sólo seis al igual que Bahía Blanca, mientras que Pilar y Campana totalizaron cinco cada una. Nuestra “capital de los lagos del sur” desde sus albores ha tenido como su principal actividad económica la explotación de servicios turísticos. Sus bellezas naturales, la infraestructura hotelera y la logística de servicios la catapultaron para darse a conocer internacionalmente como una de las ciudades turísticas más atractivas del mundo, por lo que sorprende que después de muchas décadas de trayectoria sólo hayamos logrado un posicionamiento similar a ciudades como Pilar o Campana, sin desmerecer en lo más mínimo el destacado esfuerzo logrado por las mismas, pero es digno de observar que las citadas no tienen como principal motor y eje de su economía la industria sin chimenea. Otro dato relevante para sumar al análisis son las estadísticas publicadas por el Indec, que señalan que la cantidad de turismo extranjero arribado durante el 2013 fue de 2.385.171 personas, las que erogaron en materia de gastos la suma de u$s 2.631 millones. Cualquier analista, aunque no cuente con la capacidad técnica profesional de un economista, puede arribar fácilmente a la conclusión de cuál ha sido la insignificante participación que puede haber recibido Bariloche en este particular e importante flujo de ingresos. Irremediablemente se plantea el añejo anhelo y necesidad de la construcción de un Centro de Congresos y Convenciones con una capacidad y categoría internacional competitivas, que se constituya en un fuerte valor agregado dentro de una necesaria y renovada cadena de valor que potencialice la oferta. La experiencia nos demuestra que este objetivo no ha encontrado a la fecha coincidencias ni decisión entre los sectores público y privado que posibilitarían su materialización. Es habitual plantear la necesidad dentro del sector de crecer hacia una economía en expansión, apuntar objetivos hacia la búsqueda del desarrollo, la sustentabilidad y que posibiliten amortiguar la estacionalidad, por lo que como conclusión lógica debemos razonar que, para lograr el crecimiento buscado, se debe invertir, se debe efectuar la inversión en aquello en que se puede competir y se compite con éxito, en aquello donde se dispone de alguna ventaja comparativa; precisamente estas condiciones están presentes para intentar el desafío. Es loable el trabajo realizado por organizaciones como Bariloche Bureau, que han comprendido la necesidad de orientar la oferta hacia un turismo de mayor poder adquisitivo, con distintos patrones de consumo de bienes y servicios, en donde el también llamado turismo de reuniones puede representar una alternativa significativa de nuevas posibilidades, como así también es ponderable que parte del sector privado hotelero haya destinado dentro de sus desarrollos parte de su infraestructura con ese fin. Pero en el terreno de establecer estrategias debemos reclamar del sector público una redefinición de las políticas de Estado dentro de las cuales se implemente la ansiada construcción de un importante auditorio que dé respuesta a esta latente demanda, en un todo de acuerdo a la altura de un centro turístico internacional. En un intento de sumar actores de participación necesaria, por parte del Estado debemos incluir al Consejo Federal de Inversiones (CFI), ente que promueve el desarrollo regional brindando para ello asistencia técnica y financiera, esta última la instrumenta otorgando créditos al sector privado a través del Fondo Federal de Inversiones para la implementación de proyectos o programas específicos en los niveles de preinversión e inversión. También resultaría importante la participación de la Secretaría de Planificación provincial, ya que en ella se articulan iniciativas vinculadas a desarrollos dentro del contexto provincial, para integrarlas bajo lineamientos estratégicos que orienten a su transformación. Con el espíritu de no descartar ninguna alternativa posible que pueda contribuir a esta realización, también podemos incluir la gestión ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), planteando un cambio en el orden de prelación con respecto al crédito solicitado para embellecimiento de la arteria principal de nuestra localidad que, si bien es deseable, no resulta prioritario como respuesta al crecimiento que demanda nuestra comarca. Bariloche, desde varias décadas a esta parte, no ha podido sobrepasar los 750.000 turistas año. La intendenta, municipal con una clara visión de progreso, asumió como objetivo de corto plazo alcanzar el millón de visitantes anuales y, a no dudarlo, el postergado Centro de Congresos y Convenciones representará un valioso medio de contribución para lograrlo, por lo que resulta imprescindible mancomunar esfuerzos que permitan su realización. Enrique Carlos Mogensen, DNI 8.217.108 Exgerente general de Proyectos Especiales de la Secretaría de Turismo de Río Negro Bariloche

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