Ucrania: pese al alto el fuego, crueles combates
Los enfrentamientos en el este causaron al menos una treintena de muertos. Escepticismo por el precario acuerdo alcanzado entre Rusia, Ucrania, Francia y Alemania.
Nuevos sangrientos combates y disparos de granadas en la zona del Donbás, en el este de Ucrania, amenazan con ahogar las esperanzas de implementación de un alto el fuego, negociado con tanto esfuerzo. Y es que aunque la sesión maratoniana nocturna en Minsk con la canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes ruso, francés y ucraniano, Vladimir Putin, François Hollande y Petro Poroshenko, prometía mucho, no es seguro que finalmente se implante ese alto el fuego y en caso de se así, que dure mucho. Una cadena de órdenes poco clara por cualquiera de las dos partes en conflicto podría hacer explotar en cualquier momento la nueva declaración de paz. Los combates y los ataques contra las localidades del este del país continuaban durante la jornada de ayer. Se reportaba una treintena de muertos. El documento “Minsk-II” aprobado en la capital bielorrusa –aunque no firmado por los cuatro líderes– y la declaración de paz para Ucrania beneficia sobre todo a europeos y rusos, destacan la mayoría de análisis. Además, Merkel, con su visita a EE. UU. y la petición de que no haya suministro de armas a Ucrania, evitó una guerra mayor en Europa, coinciden los analistas. Para Ucrania, sin embargo, es más bien un desacierto. Y es que a Kiev sólo le queda elegir entre una “mala paz” y la guerra, opina el politólogo Dmitri Trenin, del Centro Carnegie en Moscú. “El alto el fuego de Minsk no pondrá fin a la confrontación”, afirmó. Los medios ucranianos y rusos están de acuerdo de que no hay garantía de que se evite una escalada del conflicto y muchos analistas la consideran más bien como una oportunidad para tomar aire antes de continuar el conflicto. Sobre todo en el caso de Poroshenko la presión política interna es grande para solucionar el conflicto con medios militares. El hecho de que el presidente se haya comprometido en Minsk a una “solución pacífica” y haya hecho concesiones a los separatistas le ha valido muchas críticas, como era de esperar. De “alta traición” le acusó el batallón de voluntarios de Azov, ya que en su opinión cedió posiciones ucranianas. Los combatientes de Azov quieren además seguir combatiendo a los insurgentes en el este, pese a alto el fuego y la acordada retirada de armas pesadas. Rusia duda desde hace tiempo que Poroshenko tenga el poder real sobre todas las estructuras de la seguridad ucranianas. Incluso medios ucranianos ven más bien a Putin como el vencedor de Minsk. “Los nuevos acuerdos están en la práctica en consonancia con las exigencias de Putin”, escribía por ejemplo el diario “Den” de Kiev. El conflicto se da ahora por congelado. (DPA)
Los ataques más encarnizados se dieron en los alrededores de la estratégica ciudad de Debáltsevo.