Un año de buena cosecha

Por Redacción

Todos los años las cadenas norteamericanas renuevan sus programaciones con series que ocupan el lugar de las que no funcionaron o ya cumplieron su ciclo. Después de los noventas en los que las pantallas, salvo algunas excepciones, se llenaron de livianas historias de adolescentes el nuevo siglo necesitaba cambios y los canales recuperar audiencia más allá de los sectores juveniles que le aportaban los realities. Así en 2004 aparecieron, además de “Dr. House” y “Desperate Housewives” propuestas que retomaron géneros que habían sido desterrados de le tevé, a los que les dieron una vuelta de tuerca ya fuera en la factura estética o en la argumental. Algunas se convirtieron en producciones “de culto” y otras lograron reconocimiento masivo. Estas son sólo cuatro de las que muchas debutaron en 2004: • Lost: Sin duda la serie que marcó la primera década del siglo XXI. La creación de J.J. Abrams captó millones de fanáticos en todo el mundo y dejó una marca en la cultura popular. A dos años de su final todavía hay referencias a ella en la tevé, como en el último episodio de la octava temporada de “Grey’s Anatomy” y sus fans la extrañan. • Los 4400: Una serie que utilizó la ciencia ficción para hablar de la intolerancia, más allá de imprimirle un ritmo diferente a las conspiraciones y aderezarla con una pareja protagónica con una dinámica similar a la de los policiales más clásicos. En principio iba a ser una miniserie de pocos capítulos, pero el buen recibimiento que tuvo hizo que sobreviviera cuatro temporadas. • Deadwood: Con ella el western regresó a la tevé, de una forma magnífica. Excelentes actuaciones le dieron vida a personajes que habitaban un pueblo de Dakota del Sur y mostraban en cada capítulo un día en la existencia de esos de colonos y conquistadores que trataban de imponer sus propias normas. Tuvo tres temporadas. • The L Word: La serie que habló sin tapujos y con calidad de lo que nadie hablaba. Durante seis temporadas retrató la vida de un grupo de lesbianas de Los Ángeles sus amigos, familias y amantes. Se sostuvo en buenos diálogos y actuaciones, en los que el humor ácido alivianaba el drama.