Un barilochense en el monte más alto de Alaska

Eduardo López estuvo en el McKinley de 6.194 msnm, una de las siete montañas más altas del mundo.

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López (rojo) llegó a la cima junto a sus compañeros de Brasil. Gentileza

TREKKING EXTREMO

En el marco de una expedición internacional, el guía de montaña barilochense Eduardo “Tato” López subió el monte McKinley, de 6.194 metros de altitud, el más alto de Alaska y una de las siete montañas más altas del mundo. Forma parte de las “7 Summit”, un logro deportivo muy buscado en el mundo del alpinismo.

“Fui invitado a participar por Joel Kriger, a quien conocí trabajando en el monte Tronador, y fuimos con mi amigo Ronaldo “Nativo” Franzen y Sabrina Paschoal, todos de Brasil”, explicó López. Los tres varones hicieron cumbre el 23 de junio, junto a un grupo de ocho alpinistas rusos. “Fue un día magnífico y disfrutamos de una vista fabulosa, ya que el cielo estaba muy despejado”, explicó.

Eduardo López forma parte de la Asociación Argentina de Guías de Montaña en la cual más de treinta profesionales ya ascendieron el monte más alto de América del Norte, en la mayoría de los casos trabajando como guías de grupos internacionales. La montaña forma parte de un Parque Nacional y para subir, cada visitante debe abonar 365 dólares.

“La organización del parque es realmente ejemplar y la ruta normal de ascenso está marcada y hay elementos de seguridad en los lugares peligrosos”, explicó López. Dijo que hasta el campamento base, situado a 2.100 metros, todos llegan en avionetas, y desde allí se comienza en ascenso, con cuatro campamentos intermedios. “El ascenso es largo (unos 55 kilómetros) y más de 4.000 metros de desnivel”, explicó.

Por ello, es importante subir lentamente, para aclimatar el cuerpo a la altitud, que comienza a sentirse muy fuerte a partir de los 5.000 metros. En promedio, se tardan 15 días. Uno de los principales problemas que presenta el McKinley son las bajas temperaturas. “Al atardecer, cuando baja el sol, la temperatura desciende rápidamente a -15 grados y llegamos a tener noches con -26° y varias veces -20°”, explicó el guía de montaña.

En la cima, los tres alpinistas se tomaron juntos una fotografía y “Tato” también se tomó una con el escudo de Racing, club del cual es fanático hincha. “recordó que en todo el camino por nieve y hielo no encontró ni un solo desperdicio. “Toda la basura, inclusive la fisiológica, debe ser bajada, para lo cual al ingresar al Parques se reciben bolsas de nilon enumeradas y un bidón para las necesidades. El que no baja con ello, recibe fuertes multas”, explicó.

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