Un centro de salud cerrado genera trastornos a los vecinos y al hospital

Embarazadas, niños, diabéticos y quienes debieran tener un seguimiento sanitario, los más perjudicados por la situación. La directora admite las dificultades.

Redacción

Por Redacción

Prequirúrgicos para ligaduras de trompas vencidos, embarazadas sin controlar, pacientes crónicos sin el seguimiento indicado, inconvenientes para turnos con especialistas, principalmente del área de Ginecología, son algunos de los problemas que generó el cierre temporal del centro de salud más grande de Roca, que abarca el radio de la zona Norte en donde residen unas 21.000 personas. “Estamos ofreciendo un muy mal servicio”, reconoció la directora del hospital Francisco López Lima, Delia Duarte, quien adelantó que la semana que viene esperan poder realizar la reapertura.

Las demoras en la culminación de las obras de reacondicionamiento y ampliación del edificio del centro en barrio Nuevo afectan a la población del sector. Embarazadas, diabéticos y niños, entre otros pacientes, padecen a diario las complicaciones por tener que acercarse hasta el hospital para recibir la atención a su salud y algunos hasta aseguran que se han tenido que volver sin concretar la consulta.

Si bien desde la dirección del nosocomio se garantizó días atrás la habilitación de un sector en el hospital para la atención exclusiva de los habitantes de barrio Nuevo, vecinos consultados y personal de centro aseguraron que cuando llegan no hay turnos. “El otro día necesitábamos uno para una mujer que tenía indicación de una consulta ginecológica indicada por dos médicos, era algo urgente, y nos dijeron que no”, cuestionó una de las agentes sanitarios que recorre el barrio. “Nuestra tarea está paralizada”, agregó.

“Esta todo pintado pero falta la conexión de agua que la hacían en estos días. Para el lunes estaríamos cambiándonos. Ya no podemos esperar más, deberían estar listas hace dos meses atrás”, sostuvo la directora y señaló que “la empresa no cumple los plazos, hasta el mismo ministro están atrás de ellos”.

“No estamos ofreciendo el servicio que corresponde, tienen que desplazarse mucha distancia para conseguir un turno y conseguir la medicación acá. En diciembre pasado nos ha llegado una nota con más de 3.000 firmas de vecinos solicitando la terminación a la brevedad por la gran necesidad que hay”, finalizó.

Un día a día difícil

La distancia es el principal inconveniente que dificulta la llegada al hospital. Desde el Centro barrial, ubicado en El Churrinche al 1526, hay casi tres kilómetros. La esquina de Islas Orcadas y Picaflor es el punto más al norte a donde llega el colectivo urbano, y se encuentra a 3,4 kilómetros del López Lima. “Hay familias que viven a ocho o diez cuadras de esa esquina en donde pasa el colectivo, es imposible que estén a la madrugada en el hospital para conseguir un turno”, indicó una agente, quien remarcó que de las más de 60 embarazadas que había en el barrio al menos 15 no se están controlando. “Nos habían propuesto derivarlas a otros centros. Pero si les cuesta ir hasta el centro al hospital, ¿Cómo vamos a derivarla al centro de Malvinas, por ejemplo?”

“Soy mamá de una nena con discapacidad, acá la veía un pediatra. Desde que cerraron me atienden bien en el hospital, pero es una incomodidad. Va dos veces por semana, se me complica mucho el traslado con la silla, por ahí no tengo para el colectivo”, explicó Cintia.

“Hace poco tuve que ir a la Guardia. Tres horas de espera. En el centro teníamos atención enseguida y completa. Los chiquitos del barrio se atienden acá”.

Virginia, vive frente al centro de barrio Nuevo.

“Estoy medicada, tenía control acá en el barrio. Cuando fui me dijeron que tenía que volver otro día a pedir el turno, pero estamos lejos y está caro para ir y venir”.

Carmen, una vecina que tiene diabetes del tipo 2.

“Tengo a mi hijo (16) que es alérgico. Lo ven en la guardia, lo medican y no hay un seguimiento. Yo tengo el virus del papiloma humano y no consigo turno”.

Para Adelina lo difícil es lograr turno en consultorio.

“No estamos ofreciendo el servicio que corresponde. Tienen que desplazarse mucha distancia para conseguir turno y medicación acá”.

Delia Duarte, directora del hospital López Lima.

Datos

“Hace poco tuve que ir a la Guardia. Tres horas de espera. En el centro teníamos atención enseguida y completa. Los chiquitos del barrio se atienden acá”.
“Estoy medicada, tenía control acá en el barrio. Cuando fui me dijeron que tenía que volver otro día a pedir el turno, pero estamos lejos y está caro para ir y venir”.
“Tengo a mi hijo (16) que es alérgico. Lo ven en la guardia, lo medican y no hay un seguimiento. Yo tengo el virus del papiloma humano y no consigo turno”.
“No estamos ofreciendo el servicio que corresponde. Tienen que desplazarse mucha distancia para conseguir turno y medicación acá”.

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