Un Corazón Canino que sigue latiendo a pesar de las adversidades

La asociación dedicada al rescate de callejeritos pone fin al proyecto de “la chacra”, que consistía en asilar y curar a los canes abandonados, por falta de voluntarios. Ahora el trabajo será ambulante ya que no dispondrán de un predio para contenerlos.



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Un Corazón Canino que sigue latiendo a pesar de las adversidades

Corazón Canino es una asociación sin fines de lucro, dedicada al rescate y tratamiento de perros callejeros para luego darlos en adopción responsable. Un trabajo más que comprometido que va desde que se llega al animal hasta que se aseguran la entrega a una familia que realmente lo cuide y lo quiera.

Desde sus comienzos, los integrantes de la asociación, trabajan con perras que han sido abandonas junto a sus cachorritos hasta con casos con enfermedades complicadas. Uno de los ejemplos fue el caso de Charly, Bellota, Princeso, Querubín y otros tantos. Si bien a veces no se logran los objetivos deseados, Corazón Canino no baja los brazos y no duda en seguir colaborando con los callejeritos.

Para poder llevar a cabo estas movidas, la asociación realiza distintos eventos durante el año. Venden rifas, accesorios para mascotas, ropa, comida y agradecen siempre la buena voluntad de quienes colaboran.

Quienes llevan a adelante esta noble cruzada son: Ludmila, Belén, Fernanda, Leda, Franco, Cecilia, Milu, Nora, Laura, Fernanda, Silvia, Florencia, Ariana, Giselle, Lucas, Cata, Anita, Luz, Aixa, y Leonela.

Cómo integran a los recién llegados

Cuando se integra un nuevo animal a Corazón Canino, las primeras semanas recorren la chacra las hacen con correa puesta. “El recorrido siempre es el mismo, pero se mide hasta dónde es capaz de ir el can. A algunos les lleva menos tiempo, a otros un poco más, pero llegado el momento se saca la correa y pasean solos o en manada”, comentó Nora Ibáñez, una de las integrantes de la asociación.

Ferias de adopciones y portales

“Utilizamos todos los frentes para realizar las adopciones, no sólo la pagina de Internet de Corazón Canino, sino también el portal de la municipalidad de Roca, que se nos han dado varias adopciones a través de ellos. Hay que aprovechar todas las posibilidades para las adopciones”, comenta Nora.

Charly, fue uno de los tantos rescatados y curados que encontró un hogar.

Un proyecto que no continúa

“Esta asociación comenzó hace 8 años y en estos momentos alquilamos una chacra que tenemos hasta agosto de este año, cubierto con todas las necesidades. Este es el proyecto llamado ‘la chacra’ precisamente”, cuenta Nora.

Debido a la falta de titulares, que son quienes atienden las necesidades de los canes diariamente, han decidido finalizar dicho proyecto. “Hace dos años y medio alquilamos este lugar que tiene una casa donde dos integrantes de la asociación puedan vivir, para que los perros no estuvieran solos y lo más cercano que encontramos fue en Cervantes”, dice la proteccionista.

Habían hecho un contrato por 3 años por la propiedad, pero muchos voluntarios se fueron alejando por distintas razones (estudio, trabajo). Otros se sumaron, pero no fue suficiente ya que hay que ir todos los días, limpiar los caniles, sacar a pasear al menos dos horas y media diarias a los perros. “Los paseos son fundamentales, si bien los caniles no son chiquitos no dejan de estar encerrados la mayor parte del día. En esos paseos ellos corren, huelen, juegan, es necesario”, explica Nora.

“No estamos recibiendo ingresos y en agosto de este año se culmina el contrato y al no tener espacio físico no podemos ingresar, solamente egresos vamos a poder hacer. Nos vamos a dedicar a dar en adopción los que están en la chacra… Realmente fueron muchos los colaboradores que quedaron en el camino, aunque otros se sumaron, no alcanza”, concluye la mujer.

Dos de las muchas historias de esfuerzo y compromiso

Elena

“Esta perrita vivía en el Santa Elena (Cipolletti), donde se produjo un incendio importante dejando a animales y humanos en riesgo. Elena no se dejaba tocar, pero con un poco de ayuda pudimos agarrarla y traerla para empezar un cambio radical en su vida. Tenía mucho miedo al contacto humano, pero de a poquito la fuimos convenciendo de que no éramos tan malos”, contó Nora.

Hoy Elena está sana, vacunada, castrada y buscar una familia que la cuide y la quiera.

Elena despliega dulzura todo el tiempo.

Así llegó Elena a la Asociación.

Blas

“Hace un par de años nos avisaron de una camada de cachorros bebés abandonados y casi inmediatamente de una perra amamantando, pero sin bebés. Cada uno en una punta diferente de la ciudad, así que nos propusimos juntarlos y así fue, en un par de horas que estaban todos juntos. Al principio dudamos que fueran familia, pero el tiempo nos dio la razón. Eran madre e hijos, todos fueron adoptados menos Blas”, dijo la mujer.

Los hermanitos y la mamá de Blas hoy forman parte de diferentes familias, pero él sigue esperando. Es un perro joven, juguetón, activo, que contagia felicidad y ojalá encuentre pronto un hogar.

Blas reparte alegría a todo el que se le acerca mientras espera que lo adopten.

Bellota ya tiene una familia responsable que la cuida.

Princeso llegó asustado a la Asociación.

Hoy, recuperado y más grande, es parte de un hogar amoroso.

Y Tony, otro de la manada, fue adoptado por una familia muy cariñosa.


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