Un doloroso adiós
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los empleados policiales estrecharon filas y respiraron hondo. Alzaron la mirada, formados, mientras se esforzaban por contener el llanto. Sólo se escuchó la voz del jefe de la Unidad Regional Tercera, comisario Carlos Arias, quien ordenó el saludo de rigor al paso del ataúd que transportaba los restos del sargento Luciano Churrarín. Mientras, los familiares lloraban desconsolados. Abrazos y muestras de cariños fueron las últimas imágenes que dejó la despedida de los restos del sargento, quien fue asesinado el lunes por la tarde cuando caminaba por la calle Onelli al 1600 de esta ciudad. Algunos empleados policiales se quebraron y soltaron las lágrimas. Los jefes policiales permanecieron en el lugar ultimando los detalles del traslado. El jefe de la Policía provincial, Fabián Gatti, realizaba declaraciones a la prensa y prometía “recuperar las calles” en poco tiempo para “los vecinos de bien”. A poca distancia, el fiscal Marcos Burgos observaba en silencio la escena. El llanto de la hija del sargento estremecía hasta los huesos, mientras se aferraba a la foto de su padre. Esa imagen marcó el adiós. El féretro fue colocado en la camioneta de la funeraria que a las 10:50 emprendió el viaje hacia General Conesa, donde se realizará el sepelio. Móviles policiales encabezaron la caravana que avanzó por Vicealmirante O’Connor y luego se internó en la calle Mitre hasta que las sirenas se fueron apagando.