Un escándalo muy grave
De tomarse en serio las afirmaciones de los voceros oficiales, los alarmados por las salidas de delincuentes de las cárceles son víctimas de una operación de prensa del matutino porteño “Clarín” que está procurando convencer a la ciudadanía de que un programa progresista destinado a facilitar la reinserción y socialización de presos, con la participación, según la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de “organizaciones no gubernamentales”, es en realidad un intento de transformar asesinos, violadores y ladrones en militantes políticos. Así las cosas, no habría motivos para preocuparse, ya que se trataría nada más que de mentiras maliciosas formuladas por periodistas de ideas retrógradas resueltos a desprestigiar al gobierno nacional y popular, pero por desgracia muy pocos pueden sentirse reconfortados por las explicaciones ensayadas por la presidenta y otros funcionarios. Mal que les pese a quienes quisieran minimizar el impacto de las denuncias, en un momento en que para millones de personas la seguridad ciudadana es un tema prioritario, el que “organizaciones no gubernamentales” como las rabiosamente oficialistas La Cámpora y Vatayón Militante se hayan propuesto politizar a detenidos notorios, entre ellos el baterista de la tristemente célebre banda Callejeros, (“este pibe”, en palabras de Cristina), que hace pocas semanas fue sentenciado a 18 de cárcel por asesinar a su mujer quemándola viva, invitándolos a asistir a “actividades culturales” –en verdad, actos políticos– es un asunto sumamente grave. Casi tan preocupantes como los hechos mismos que, por desgracia, son auténticos, han sido las reacciones de miembros del gobierno kirchnerista y de legisladores afines frente a las revelaciones difundidas por “Clarín” primero y, después, por muchos otros medios. En vez de afirmarse horrorizados por lo que está ocurriendo, todos, encabezados por Cristina, han reivindicado el accionar proselitista de La Cámpora y Vatayón Militante, dando a entender así que amerita su plena aprobación e insinuando que quienes se aseveran indignados son contrarios a la resocialización de los presos, cuando no de “la cultura” como tal. Parecería que no se han dado cuenta de la magnitud del escándalo que se ha producido o que, lo que sería peor todavía, creen que al gobierno le conviene que la gente se haya enterado de la existencia de agrupaciones oficialistas conformadas por delincuentes. Será por esta misma razón que, hace algunos días, Cristina dijo sentirse “maravillada” por el espectáculo brindado por los barrabravas que tantos desmanes han protagonizado en las inmediaciones de las canchas de fútbol “porque no miran el partido, arengan, arengan y arengan, la verdad, mi respeto para todos ellos”. Ahora bien: los kirchneristas parecen haber llegado a la conclusión de que casi todos los problemas del país tienen su raíz en la despolitización de amplios sectores de la ciudadanía, de suerte que el mejor remedio consistiría en estimular la militancia de los jóvenes, siempre y cuando se plieguen al “proyecto” de Cristina, de ahí las declaraciones asombrosas del ministro de Educación, Alberto Sileoni, a favor de la ocupación de colegios por alumnos presuntamente contestatarios y, últimamente, la voluntad de tantos oficialistas de minimizar el peligro planteado por las incursiones de La Cámpora en el mundillo carcelario. Aunque puede argüirse que sería muy positivo que los jóvenes se interesaran más por las cuestiones políticas, sería un craso error subestimar los riesgos planteados por los intentos de “rehabilitar” a delincuentes violentos permitiéndoles salir de la cárcel para hacer número, o algo más, en actos políticos patrocinados por el gobierno, aun cuando dichos actos se vean amenizados por lo que según los funcionarios son “actividades culturales”. De todas maneras, sorprendería mucho que el gobierno resultara beneficiado por una política carcelaria que antepone la “resocialización” de los delincuentes a la seguridad de quienes ya han sido víctimas del crimen violento o que temen serlo en cualquier momento. Puede que haya una franja conformada por los presos mismos y algunos familiares que comparta el punto de vista de la presidenta y los dirigentes de La Cámpora, pero sería de suponer que la mayoría preferiría no tener que participar como cobayos en un experimento tan insólito.
Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.031.695 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Domingo 5 de agosto de 2012