¿Un milagro político en la India?

Por Redacción

Gustavo Chopitea (*)

Un partido recién nacido, con apenas un corto año de vida, acaba de generar una monumental sorpresa en la multitudinaria ciudad de Nueva Delhi, con 12 millones de habitantes. Ha ganado las elecciones locales, aprovechando el profundo y generalizado rechazo que la corrupción de la clase política ha generado. Por ello, con sus adherentes novatos, conformará ahora una nueva administración municipal. Empezando de la nada. Sin experiencia mayor. Para algunos, lo sucedido está en la misma línea del movimiento italiano liderado por Beppe Grillo, alimentado por la frustración que se siente al advertir que la clase política es con frecuencia corrupta y que, además, vive en la impunidad más absoluta. Como en otras partes del mundo. Porque para ellos gobernar no es servir, sino el camino o andarivel para enriquecerse fraudulentamente a costa de los demás. La gente de Nueva Delhi reaccionó con euforia al enterarse de que, con el 30% de los sufragios, el partido Aam Aadmi (que quiere simplemente decir “hombre común”) se hará cargo del gobierno municipal. Controlando 28 de las 70 bancas que conforman el Consejo Deliberante local y con un arreglo de gobernabilidad con los líderes locales del Partido del Congreso. Le corresponde, por haber sido la primera minoría consagrada por las urnas. Los políticos tradicionales mostraron, en abierto contrapunto, su obvia y no sorprendente decepción ante lo sucedido. Para ellos, esto es quizás el prólogo de lo que puede ser el comienzo de una pendiente de decadencia sumamente sensible. Por un buen rato. Y de una serie de investigaciones sobre la corrupción que presumiblemente no podrán ya perderse en la neblina, como sucede hasta ahora. Allí como aquí. La responsabilidad de administrar la ciudad cae ahora en hombros de Arvind Kejriwal, un egresado del Instituto Indio de Tecnología que lidera la nueva agrupación política. Si tiene éxito y demuestra que desterrar la corrupción no es una utopía, podría hasta quizás llegar a terciar en las próximas elecciones parlamentarias del 2014, entre el Partido del Congreso –de la familia Gandhi– y el de corte nacionalista, BJP. Ojalá que se afirme y sirva de ejemplo en otras latitudes frustradas y con similares preocupaciones. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional