Un muerto por el frío en El Hoyo y tres en Caleta Olivia
En la localidad chubutense, un hombre de 63 años intentó cruzar un alambrado, se cayó y no pudo levantarse.
EL BOLSON y SANTA CRUZ (AEB y Télam).- La tormenta de nieve que afecta a la Comarca Andina se cobró su primera víctima. Un hombre, de nacionalidad chilena y 63 años de edad, fue hallado muerto en proximidades de la localidad chubutense de El Hoyo con un diagnóstico de «muerte por hipotermia e ingesta alcohólica».
La víctima, Alfonso Torres Bernaechea era un trabajador rural ocasional que se mantenía con changas y generalmente «cirujeaba» por la región. Residía en una vivienda precaria a pocos kilómetros del casco urbano de El Hoyo.
El Comisario Van Vliet, a cargo de la comisaría de esa localidad chubutense, señaló a Río Negro que «su cuerpo fue encontrado cerca del mediodía de hoy, tirado en la nieve, el doctor Fanassi realizó la autopsia y determinó que la causa del deceso fue por hipotermia e ingesta alcohólica».
Fuentes policiales comentaron que el hombre habría intentado cruzar un alambrado, en medio de la nevada, pero a causa del estado alcohólico que presentaba, perdió el equilibrio y quedó tendido en el lugar.
La región viene soportando en los últimos días una de las más grandes nevadas que se recuerden. Los memoriosos señalan a la tormenta de 1984 como el antecedente mas cercano de grandes acumulaciones de nieve con importantes perjuicios para la región, como la interrupción del tránsito en rutas y caminos.
Esta fue la primera víctima registrada en Chubut a causa de la nevada. Grupos de rescate y policiales buscaban ayer denodadamente a dos jóvenes de 13 y 15 años que se extraviaron en una zona rural entre Corcovado y Tecka. Desde el martes pasado no hay rastros de los mismos.
Mientras tanto, tres hombres murieron en la ciudad santacruceña de Caleta Olivia por la ola de frío que afecta a la región uno por hipotermia cuando dormía y dos por inhalar monóxido de carbono, informó la policía. La víctima de hipotermia fue identificada como Pedro Amado Cejas, de 52 años, un changarín que vivía en una humilde vivienda.