“¿Un nuevo orden social?”
El pasado 4 de junio el papa Francisco reclamó que “de todas las instancias de la vida pública se pongan los medios para un nuevo orden social”. También recordó que el Estado y sus autoridades “deben asegurar los recursos públicos en favor de un orden social que cumpla la espiral perversa entre familia y pobreza, lo cual provoca la ruina de la sociedad (…) Resulta indispensable que a nadie le falte el pan, el trabajo, la educación y la sanidad”, puntualizó. Muy cierto lo que dice el Santo Padre, pero ¿de dónde saldrán los recursos para insistir en un nuevo orden social si la Argentina, para a duras penas subsistir, al tener entregados sus multimillonarios recursos naturales inexorablemente debe hipotecarse cada día más con la usura internacional a tasas irracionales de préstamos imposibles de pagar? O sea, ¡la deuda se paga con más deuda! ¡Así de facilito! De prestado, ¡cualquiera vive! Sino, vea lo que hizo Scioli últimamente, quien, a pesar de las muchas necesidades insatisfechas que tiene la provincia que gobierna, acumula una impagable deuda. Para afrontar un próximo vencimiento colocó un bono de u$s 500 millones a la exorbitante tasa del 10,3 % (Bolivia lo hace al 3%), emitido bajo la ley de Nueva York, si, ¡donde manda el denostado juez Griesa y los fondos buitres! ¿Y la soberanía jurídica? ¡Lindo cuento resultó ser la emotiva consigna K “Patria o Buitres”! ¿Estos son los que quieren echar al venerable juez Fayt? ¡Cuánta inmoralidad! Todo esto sin contar el interminable saqueo al Anses, Banco Central, otras cajas; y la inflación, impuesto/robo al salario, una intolerable presión tributaria que se destina al pago de una fraudulenta deuda externa que compulsivamente empobrece a millones de indefensos ciudadanos. ¿Éste es el tan promocionado desendeudamiento? ¿A esto se lo llama “progreso nacional y popular”? Ante esta dura realidad que este desgobierno bien oculta, ¿cómo se pretende que no haya ruina social si, como lo dicen estadísticas serias, la mitad de la población está bajo la línea de la pobreza con millones de indigentes a los que les falta el pan, la vivienda, el trabajo digno, educación y salud pública eficiente? En este contexto, ni a la Argentina ni a nadie le es posible contar con un nuevo orden social, ¡por más que el papa Francisco así lo quiera! Pero sí lo puede hacer la elevada concepción cívica de la democracia participativa que, de la mano del vecinalismo que, trabajando con abnegación y esmero desde el Caesyp (Consejo Asesor Económico Social y Planeamiento), hará realidad el sueño del nuevo orden social que tanto se anhela. Hugo César Navarro, DNI 7.946.311 Neuquén
Hugo César Navarro, DNI 7.946.311 Neuquén