Un policía de San Antonio amenazó con “quemar viva” a su pareja
SAN ANTONIO OESTE (ASA).- Con la ropa empapada en alcohol, golpeada, en estado de shock y acompañada por una amiga. Así llegó el jueves a las 6 de la mañana a la Comisaría de Las Grutas la mujer policía de 21 años que denunció a su pareja, que se desempeña en la misma fuerza. Allí relató que había podido huir antes de que su novio la “prendiera fuego”, porque esa fue la amenaza de su pareja, con quien tiene un bebé de diez meses. Pese a que la Jefatura dio a conocer las acciones preventivas impuestas al suboficial (que incluyeron el traslado, la suspensión de empleo, el retiro del arma reglamentaria y la reducción salarial, más allá de lo que ocurra con la causa judicial iniciada) ayer se conoció el relato que consta en la denuncia, que encuadraría el ataque en un intento de femicidio. Todo comenzó el jueves cerca de las 5 en la casa en la que ambos policías compartían, ubicada a cinco cuadras de la Comisaría 10ª de San Antonio Oeste, en la que ambos trabajan. La chica contó en la sede policial que en la vivienda estaba su hijo. Tras una discusión, el hombre comenzó a “arrastrarla de los pelos” y darle “cachetazos”. Tras recorrer con ella “a la rastra” distintos puntos de la casa, la roció con alcohol, amenazándola con encender una llama “para quemarla viva”. Presa del pánico, en un momento la joven logró abrazar a su pequeño y huir. Entonces pidió ayuda a una amiga, con la que fue a radicar la denuncia en la comisaría de Las Grutas, ubicada a 15 kilómetros de esta ciudad. El ataque preocupa sobremanera por su gravedad y porque es el segundo que en poco tiempo protagoniza un policía de la misma unidad. Hace poco más de un mes, el 13 de diciembre, un efectivo de la Décima fue denunciado por vecinos debido a que, tras una violenta discusión con su esposa (también policía, pero de la Comisaría 29ª de la villa balnearia) salió a la calle a efectuar tiros al aire. Aquel hecho ocurrió en Las Grutas pero involucró a otro uniformado de San Antonio. En aquel caso, sin embargo, la mujer policía finalmente decidió no denunciar a su pareja. La situación relatada no pasa inadvertida para las autoridades policiales, que viven una situación compleja desde lo organizativo. Es que de 10 parejas conformadas entre policías de la ciudad, 6 trabajan en la misma unidad. Es decir, tanto el varón como la mujer están afectados a la misma comisaría, porque les resulta imposible cumplir la norma interna que recomienda que presten funciones en establecimientos separados. Por otra parte, tanto el jueves como ayer una psicóloga que presta funciones en la Policía fue puesta a disposición del personal, que se mostró afectado por el hecho ocurrido. Fuentes vinculadas al destacamento reconocieron que la situación que atraviesan es compleja y que tanto este episodio como el anterior los han “superado”, ante la dificultad de mantener la dinámica de grupo con ese componente anímico negativo.
Tras recorrer con ella “a la rastra” toda la casa, la roció con alcohol y la amenazó con encender una llama “para quemarla viva”.