Un prócer de la música cubana llega a Cipolletti

Fue protagonista de “Buena Vista Social Club”.



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“Si a mí me quitan las giras y la música, me matan”, asegura, tajante, Elíades Ochoa.

El guitarrista, cantante y compositor Elíades Ochoa, uno de los próceres de la música cubana reconocidos a partir del suceso del “Buena Vista Social Club”, actuará este jueves a las 22 en el Espacio Live Meet (Ruta 22 km 1216), de Cipolletti. Las entradas pueden adquirirse a través de www.viaticket.com.ar; en Neuquén, en el local de Alcorta 261; en Cipolletti en San Martín y M. Muñoz, y en Roca en Tucumán 855. “Yo trabajo con el pasado y todo lo que he logrado, hasta algún premio que todavía recibo, se lo debo a él”, asegura Ochoa, protagonista fundamental del “Buena Vista Social Club”. Y ese pasado tiene mucha historia: “Yo hago músicas de finales del siglo 18 y principios del 19, la misma música que he hecho siempre porque esos sonidos me han dado todo”. Acompañado por el Patria, un cuarteto devenido en septeto con el que aborda la tradición sonora de su tierra, Elíades hará “guarachas y boleros tirando al corte tradicional”. “Esa música cubana, representada por temas como ‘Guantanamera’ o ‘Lágrimas negras’ era conocida y valorada aún antes del ‘Buena Vista Social Club’”, opinó . Pero el intérprete que compartió aquel proyecto con gigantes como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo, reconoció que aquel trabajo que en los 90 quedó plasmado en un álbum y en un filme de Wim Wenders “nos abrió las puertas del mundo”. “A partir de ese éxito, en cualquier lugar se conoce una música cubana que echó raíces y que nos permite salir a tocar con gran éxito por cualquier país del planeta”. “’El Buena Vista…’ lo cambió todo. Antes salíamos a tocar un par de veces al año y desde entonces nos permite salir de gira seis o siete veces”. El músico que a los 14 años se integró al Oriental Quintet, para pasar luego al Septeto Típico e integrarse finalmente en 1978 al prestigioso Cuarteto Patria, asegura que las giras y la música son su combustible esencial. “Son lo que a mí me hace falta. Si mi quitan eso, me matan”. “Llevo repertorio no para hacer no un concierto sino para pasarme una tarde haciendo canciones sin repetir ninguna”. Pero el cancionero en vivo obliga a constantes repeticiones porque, como admitió el propio Ochoa, “el público no me permite que no cante ‘Chan Chan’, ‘El cuarto de Tula’, ‘Píntate los labios María’, ‘Candela’. Eso no falla y es así”. Además de esos clásicos y de otros hitos con su firma, el artista señaló que “canto dos tangos en tiempo de bolero que son ‘Volver’ y ‘Sus ojos se cerraron’”. (Télam)


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