Un rechazo que sorprende



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Martine nouaille (AFP)

PARÍS.- El matrimonio homosexual, ya adoptado sin mayores desbordes en países de tradición católica, ha generado en Francia, país declaradamente laico, un sorprendente psicodrama que los analistas explican por la actual coyuntura política y social. La ley se aprobó después de meses plagados de incidentes: parlamentarios que amenazan con llegar a las manos, protestas que derivan en enfrentamientos con la policía, escraches de defensores del matrimonio homosexual y recrudecimiento de agresiones homófobas. Para numerosos analistas, la acrimonia del debate ha evidenciado que una gran parte de la opinión pública de la República Francesa sigue siendo fuertemente conservadora y católica. Las divisiones fueron claras líneas políticas: la derecha cerró filas contra esta reforma impulsada por el gobierno del presidente socialista François Hollande. El rechazo a la ley sorprende en un país donde la vida privada, incluso la de los políticos, se considera tradicionalmente como un mundo totalmente compartimentado, en contraposición con el código puritano de países como Estados Unidos. Desde hace meses, el texto que permite a las personas del mismo sexo casarse y adoptar hijos ha hecho volcarse a las calles a centenas de miles de personas, galvanizadas por la derecha y por la Iglesia católica, que se ha lanzado en cruzada contra ese proyecto. La derecha aprovecha las manifestaciones para intentar debilitar aún más a Hollande, cuya popularidad se ha desplomado, en un contexto de profunda crisis económica y social. “Esta es la primera vez que el electorado de derecha tiene la oportunidad de expresar su oposición a Hollande y al gobierno del (primer ministro) Jean-Marc Ayrault,“ afirmó el analista político Jean-Yves Camus. El sociólogo Robert Rochefort enfatizó que la tempestad provocada por el proyecto de la ley revela que la sociedad francesa se siente insegura. “Creo que el matrimonio homosexual va en el sentido de la historia y va a ser aceptado en todos los países occidentales, pero la sociedad francesa está erosionada por sus propios miedos”, dijo. (AFP)


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