“Un sueño hecho realidad”

Redacción

Por Redacción

Soñé que un 23 de julio andá a saber de qué año salía de Sayonara a caminar por la Roca y veía a don “Cacho” Bonilla que me llamaba para contarme el chiste del día. Esta vez era una pregunta: “¿Cómo se llama el peluquero del papa?”. “No tengo la menor idea”, le respondía. “Pelapapas”, me decía con una enorme sonrisa. Seguía mi camino y saludaba a don Arciero mientras se prendía un Benson. En el quiosco don Martínez estaba con su clásica camiseta blanca, sentado en la silla de madera colocada al revés. Me levantaba la mano don Giuliani, saludándome afectuosamente. Don Jaime les daba instrucciones a las chicas que armaban la vidriera de la zapatería. Cruzaba la calle mientras los Mellado abrían la carnicería y don Angelillo salía a pasear con su perrita rumbo a la H. Rodríguez. Al correo ingresaban don Pesino, Miguel Sebastián y el jefe Ruso. En el Centro de Comercio me sorprendía un alboroto, mientras don Smith, en la vereda de enfrente, “relojeaba” a los que jugaban al billar y “pispeaba” el tumulto que se había originado. Seguía con la caminata rumbo a la proveeduría de YPF, pensando en saludar al “manquito” Arias, que seguramente con su carrito estaría esperando que alguna vecina cargara sus bolsas para ganarse “la changuita”. De pronto me desperté, como siempre con el audífono de la radio puesto en uno de mis oídos, y escuché lo que realmente estaba pasando: Oscarcito Campos inauguraba su obra de cuatro largos años de trabajo, de inspiración, de creatividad, de sueños. ¿A quién le importaba el nombre del intendente? ¿Acaso alguien recordaba o le incumbía si hablaba la presidenta? ¿Interesaba si había fuegos artificiales o si te invitaban con sushi? Pienso, modestamente, que tenemos el privilegio de contar entre nuestros vecinos con una genialidad del arte del dibujo y la pintura, y lo más importante es que él nos eligió para compartir sus días con nosotros en Cutral Co teniendo la posibilidad real de vivir en cualquier parte del mundo. Nos regaló una obra fantástica, la Sala de Dioramas, y ese preciso día sólo debíamos festejar, junto a Amalia, la emocionada mamá de Oscar, que miraba a su hijo con admiración, disfrutaba y quería compartirlo con todos nosotros. Pido disculpas a los chicos de la radio, pero creo que fue inoportuna, desacertada y extemporánea la crítica, justo el 23 de julio, que era el día preciso para gozar y regalar halagos y nada debía empañar esa conquista que quedará por siempre, para pavonearnos en el mundo con esta sala. Oscar, que nada nos pide y todo lo que sabe, que no es poco, nos lo regala. Si quieren cotejemos lo que recibió por toda la obra con lo que cobraría otro artista de similares características de otra parte del planeta, porque no los escuché preguntarse si esta obra fue financiada con los recursos que gratuitamente se consiguieron por una gestión del diputado neuquino Prieto allá por el 2009, obra incluida en el presupuesto nacional juntamente con los recursos del polo tecnológico y el entubamiento del canal colector que empieza en la terminal de micros y acaba en el zanjón, frente al nuevo hospital, única vez en la historia de Cutral Co. Tenían el resto de los días para hacer críticas, me parece que no era ése. Oscar Campos, gracias por todo y felicitaciones por tu obra; al menos para muchos amigos y para mí es genial. Rubén “Conejo” López, DNI 11.472.549 Cutral Co

Rubén “Conejo” López, DNI 11.472.549 Cutral Co


Soñé que un 23 de julio andá a saber de qué año salía de Sayonara a caminar por la Roca y veía a don “Cacho” Bonilla que me llamaba para contarme el chiste del día. Esta vez era una pregunta: “¿Cómo se llama el peluquero del papa?”. “No tengo la menor idea”, le respondía. “Pelapapas”, me decía con una enorme sonrisa. Seguía mi camino y saludaba a don Arciero mientras se prendía un Benson. En el quiosco don Martínez estaba con su clásica camiseta blanca, sentado en la silla de madera colocada al revés. Me levantaba la mano don Giuliani, saludándome afectuosamente. Don Jaime les daba instrucciones a las chicas que armaban la vidriera de la zapatería. Cruzaba la calle mientras los Mellado abrían la carnicería y don Angelillo salía a pasear con su perrita rumbo a la H. Rodríguez. Al correo ingresaban don Pesino, Miguel Sebastián y el jefe Ruso. En el Centro de Comercio me sorprendía un alboroto, mientras don Smith, en la vereda de enfrente, “relojeaba” a los que jugaban al billar y “pispeaba” el tumulto que se había originado. Seguía con la caminata rumbo a la proveeduría de YPF, pensando en saludar al “manquito” Arias, que seguramente con su carrito estaría esperando que alguna vecina cargara sus bolsas para ganarse “la changuita”. De pronto me desperté, como siempre con el audífono de la radio puesto en uno de mis oídos, y escuché lo que realmente estaba pasando: Oscarcito Campos inauguraba su obra de cuatro largos años de trabajo, de inspiración, de creatividad, de sueños. ¿A quién le importaba el nombre del intendente? ¿Acaso alguien recordaba o le incumbía si hablaba la presidenta? ¿Interesaba si había fuegos artificiales o si te invitaban con sushi? Pienso, modestamente, que tenemos el privilegio de contar entre nuestros vecinos con una genialidad del arte del dibujo y la pintura, y lo más importante es que él nos eligió para compartir sus días con nosotros en Cutral Co teniendo la posibilidad real de vivir en cualquier parte del mundo. Nos regaló una obra fantástica, la Sala de Dioramas, y ese preciso día sólo debíamos festejar, junto a Amalia, la emocionada mamá de Oscar, que miraba a su hijo con admiración, disfrutaba y quería compartirlo con todos nosotros. Pido disculpas a los chicos de la radio, pero creo que fue inoportuna, desacertada y extemporánea la crítica, justo el 23 de julio, que era el día preciso para gozar y regalar halagos y nada debía empañar esa conquista que quedará por siempre, para pavonearnos en el mundo con esta sala. Oscar, que nada nos pide y todo lo que sabe, que no es poco, nos lo regala. Si quieren cotejemos lo que recibió por toda la obra con lo que cobraría otro artista de similares características de otra parte del planeta, porque no los escuché preguntarse si esta obra fue financiada con los recursos que gratuitamente se consiguieron por una gestión del diputado neuquino Prieto allá por el 2009, obra incluida en el presupuesto nacional juntamente con los recursos del polo tecnológico y el entubamiento del canal colector que empieza en la terminal de micros y acaba en el zanjón, frente al nuevo hospital, única vez en la historia de Cutral Co. Tenían el resto de los días para hacer críticas, me parece que no era ése. Oscar Campos, gracias por todo y felicitaciones por tu obra; al menos para muchos amigos y para mí es genial. Rubén “Conejo” López, DNI 11.472.549 Cutral Co

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