Una angoleña multimillonaria
Una de las recientes giras presidenciales tuvo por objetivo, recordemos, el de profundizar los lazos comerciales con Angola, el país africano rico en recursos petroleros. Hasta allí se desplazó la primera mandataria argentina hace unos meses, con una gran comitiva de funcionarios y empresarios y con el propósito de generar negocios para el país. Allí pronunció, ante la comunidad empresaria local, algunos discursos que resultarán, por sus características, difíciles de olvidar. Angola, sin embargo, es una nación de oportunidades. Pero fundamentalmente para algunas personas allegadas al poder. Así lo atestigua la reciente publicación de la revista norteamericana “Forbes”, que incluye en su clásica lista anual de las personas más ricas del mundo a Isabel dos Santos, una joven mujer que vive en Luanda, tiene apenas 40 años y es la hija mayor del presidente de Angola, José Eduardo dos Santos. Su fortuna personal excede largamente los 1.000 millones de dólares y está esencialmente compuesta por algunas participaciones societarias, tanto en empresas de Portugal, como de Angola. La mencionada mujer es accionista de ZON Mutlimedia, la mayor empresa de televisión por cable de Portugal, de la que posee el 28,8%, a través de dos sociedades diferentes. Tiene, asimismo, el 19,5% de un fuerte banco portugués, el BPI, que cotiza en la bolsa de valores del país europeo que alguna vez fuera la metrópoli colonial de Angola. Esta última inversión, se calcula, tendría un valor del orden de los 465 millones de dólares. A todo ello deben sumarse, como hemos dicho, algunas importantes inversiones domésticas de doña Isabel. Radicadas, entonces, en su propio país. Me refiero al 25% del banco BIC, con un valor del orden de los 160 millones de dólares, y al 25% de Unitel, una de las dos únicas empresas de telefonía que han sido autorizadas para operar en el territorio nacional de Angola. Esta segunda participación se estima que tendría un valor superior a los 1.000 millones de dólares, individualmente considerada. Un verdadero bombón, entonces. Como usted, lector, sospecho que la cercanía con el poder puede haber tenido influencia en el verdadero batacazo. Isabel es hija del presidente, como ya hemos dicho. Su madre es, en rigor, la primera esposa de Dos Santos, de la que ahora está separado. Pero seguramente una cosa es el amor y otra los negocios. Todo siempre en familia. Especialmente si de enriquecerse en la opacidad se trata. ¿Nepotismo? Ciertamente. Pero algo más también, según parecería. Como mercado para invertir ésta no es ciertamente una buena señal; por lo que sugiere en un país como Angola, donde hay todavía –como consecuencia de los latrocinios– una enorme pobreza. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
GUSTAVO CHOPITEA (*)
Una de las recientes giras presidenciales tuvo por objetivo, recordemos, el de profundizar los lazos comerciales con Angola, el país africano rico en recursos petroleros. Hasta allí se desplazó la primera mandataria argentina hace unos meses, con una gran comitiva de funcionarios y empresarios y con el propósito de generar negocios para el país. Allí pronunció, ante la comunidad empresaria local, algunos discursos que resultarán, por sus características, difíciles de olvidar. Angola, sin embargo, es una nación de oportunidades. Pero fundamentalmente para algunas personas allegadas al poder. Así lo atestigua la reciente publicación de la revista norteamericana “Forbes”, que incluye en su clásica lista anual de las personas más ricas del mundo a Isabel dos Santos, una joven mujer que vive en Luanda, tiene apenas 40 años y es la hija mayor del presidente de Angola, José Eduardo dos Santos. Su fortuna personal excede largamente los 1.000 millones de dólares y está esencialmente compuesta por algunas participaciones societarias, tanto en empresas de Portugal, como de Angola. La mencionada mujer es accionista de ZON Mutlimedia, la mayor empresa de televisión por cable de Portugal, de la que posee el 28,8%, a través de dos sociedades diferentes. Tiene, asimismo, el 19,5% de un fuerte banco portugués, el BPI, que cotiza en la bolsa de valores del país europeo que alguna vez fuera la metrópoli colonial de Angola. Esta última inversión, se calcula, tendría un valor del orden de los 465 millones de dólares. A todo ello deben sumarse, como hemos dicho, algunas importantes inversiones domésticas de doña Isabel. Radicadas, entonces, en su propio país. Me refiero al 25% del banco BIC, con un valor del orden de los 160 millones de dólares, y al 25% de Unitel, una de las dos únicas empresas de telefonía que han sido autorizadas para operar en el territorio nacional de Angola. Esta segunda participación se estima que tendría un valor superior a los 1.000 millones de dólares, individualmente considerada. Un verdadero bombón, entonces. Como usted, lector, sospecho que la cercanía con el poder puede haber tenido influencia en el verdadero batacazo. Isabel es hija del presidente, como ya hemos dicho. Su madre es, en rigor, la primera esposa de Dos Santos, de la que ahora está separado. Pero seguramente una cosa es el amor y otra los negocios. Todo siempre en familia. Especialmente si de enriquecerse en la opacidad se trata. ¿Nepotismo? Ciertamente. Pero algo más también, según parecería. Como mercado para invertir ésta no es ciertamente una buena señal; por lo que sugiere en un país como Angola, donde hay todavía –como consecuencia de los latrocinios– una enorme pobreza. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
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