¿Una ciudad universitaria en el club Cipolletti?
Tal es su mayor proyecto, si llega a la presidencia.
Entrevista a Julio Arriaga
CIPOLLETTI (AC).- Julio Arriaga está convencido de que el club Cipolletti debe producir una «transformación total» en toda su estructura institucional. Por eso es que si llega a ser el nuevo presidente «albinegro» planteará la construcción de un complejo educativo dentro de las instalaciones del club, que contará con carreras terciarias cortas ligadas al ámbito deportivo.
La idea la viene maquinando hace largo tiempo. El ambicioso proyecto está atado a que el club, a corto plazo, logre generar una gran «convocatoria popular». Así lo manifestó el ex intendente e diálogo con este medio. Sucede que en la actualidad -y desde hace largo tiempo- la masa societaria albinegra «es muy baja».
Así, los primeros trabajos que deberá encarar la nueva conducción, en caso de que Arriaga llegue a la presidencia, estará abocados a seducir a la población cipoleña para que ingrese en los padrones de socios. «Lo que tenemos que hacer es brindarles servicios a la gente. Porque sino, el proyecto no tiene validez», indicó el ex jefe comunal. Esta será una de las fuentes de financiamiento.
La idea «madre» es lograr un cambio en la imagen de la institución. Conseguir que la estructura se asemeje a los grandes clubes del interior del país y de la provincia de Buenos Aires. Pero además, el objetivo es producir nuevos recursos, sobre todo teniendo en cuenta que dentro de un tiempo Cipolletti deberá hacerle frente al pago mensual de 16 mil pesos por la convocatoria de acreedores. Un cifra que tendrá que abonar durante siete años.
El pensamiento de Arriaga pasa por lograr que a través del club se potencie el perfil «de educación terciaria y superior» que desde hace unos años ha tomado esta ciudad, sobre todo con la apertura de nuevas carreras como Medicina, Psicología y las licenciaturas en la facultad de Ciencias de la Educación, además de los institutos privados que existen en la actualidad.
«En caso de ser presidente, buscaremos que el club Cipolletti logre construir un complejo educativo con carreras terciarias cortas -de tres años- que estén relacionadas con el deporte, y que tengan una rápida salida laboral». El cardiólogo proyecta levantar la «mini ciudad» educacional en las instalaciones ubicadas sobre calle Mengelle, donde hoy existen playones.
El panorama, de cara a l asamblea para renovar autoridades, es más que alentador para el ex intendente. Sobre todo si se tiene en cuenta que el actual presidente, Horacio Freiberg, ya declaró -a «Río Negro»- que está de acuerdo en confeccionar una lista única junto a Arriaga. El médico es un convencido de que la única forma de plasmar a la práctica sus iniciativas es potenciando la masa societaria e insertando definitivamente al club «en el alma de la ciudad».
Sin dar mayores precisiones, señaló que son muchas las propuestas que tiene previstas para acrecentar el abanico de servicios destinado a los socios.
No habló de inversiones y dijo que no pasa por su cabeza reclamar financiamiento estatal. También remarcó una y otra vez que su interés por ser presidente se debe a que «soy hincha desde hace 30 años», además de que fue un pedido de reconocidos ciudades cipoleños. «No quiero que esto se tome como promesas electorales. Eso me molesta», culminó.
Por el regreso de la mística
CIPOLLETTI (AC).- «Cipolletti es un club que despierta un sentimiento fuerte en la ciudad. Por eso es que debemos fortalecer su mística histórica, que está un poco devaluada».
Este es uno de los lineamientos generales que transitan por la cabeza de Julio Arriaga. El ex intendente tiene más que claro que sus proyectos tienen un cimiento: el caudal de socios de la institución, que en la actualidad es mínimo.
«Debemos llegar a la gente de los barrios. Que el ciudadano vea que el club le brinda servicios a partir del pago de su cuota. Pero además debemos conseguir que la institución toma una imagen netamente social. No queremos el elitismo», señaló.
Arriaga manifestó que es «importantísimo» seducir a la mujer con las nuevas propuestas. Sucede que el ex jefe comunal es un convencido de que «son ellas las que manejan la economía doméstica».
Por eso es que varios de sus proyectos buscarán despertar el interés del sector femenino, sobre todo en lo que tiene que ver con los servicios.
Si llega a la presidencia albinegra, «habrá varios cambios. Pero, por supuesto que las cosas que funcionan bien se mantendrán en sus carriles, como el funcionamiento de las diversas subcomisiones y del gerenciamiento del fútbol», estimó.
Pero una idea lo desvela: la mística de la institución. «Tenemos que provocar una revolución social y que la gente de los barrios se acerque al club y participe de él».
Las principales propuestas
• Construir un complejo educacional en las instalaciones del club, destinado a carreras terciarias cortas con rápidas salida laboral y relacionadas con el deporte.
• Generar una masiva convocatoria en la comunidad para incrementar la masa societaria de la institución.
• Producir nuevos recursos, sin recortar el presupuesto de las diferentes subcomisiones. Mantener el fútbol gerenciado.
• Incrementar el abanico de servicios destinado a los socios albinegros, sin mover la cuota mensual.
• Que el proyecto despierte interés en los barrios.
De dirigentes y gobernadores
La dirigencia deportiva no es una práctica extraña a los políticos de la zona. Sobisch y Verani son figuras imprescindibles para sus provincias. El neuquino, actual gobernador, antes de ser lo que es, presidió a Independiente de Neuquén; Verani, mandamás del radicalismo rionegrino, aún hoy que está fuera del Ejecutivo provincial, manejó los destinos del Deportivo Roca durante años.
Arriaga va por su oportunidad en Cipolletti. Seguramente lo logrará. Fuera de todo cargo público, el ex intendente cipoleño es hoy líder del Frente Grande de Río Negro. Pero, acostumbrado a lo Ejecutivo, miró con entusiasmo la posibilidad de presidir el club Cipolletti, del cual es hincha desde hace 30 años, según el mismo lo reconoce en esta página. También reconoció que no dejará la política. Todo lo contrario. Irá por más en 2007. Mientras, trabajar desde el club de sus amores, lejos de ser un retroceso, puede ser un buen trampolín.