“Una desgracia con suerte”



El 12 de agosto a las 20:30, en un supermercado de la calle Roca de Cipolletti me robaron el monedero mientras guardaba mi mercadería. Sucedió en la misma caja (la Nº 10). Al llegar a la vereda me di cuenta y regresé inmediatamente al local; la cajera no había visto nada, los de seguridad revisaron dos veces las cámaras que filman y tampoco. Ante mi reclamo, y presta a realizar la denuncia en la comisaría, me trasladaron a la oficina del gerente, quien cedió el teléfono para dar de baja mis tarjetas. Sólo eso recibí, cuando el robo ocurrió dentro del comercio. En la comisaría me tomaron la denuncia recién a las 23. Al día siguiente tramité toda mi documentación personal, que era bastante y me ocasionó un gasto alto e imprevisto. A las 11 del martes me llamaron de un estudio de abogados para avisarme que un abogado había encontrado mi monedero. Concurrí al lugar y sí, el Dr. Montero lo había hallado a las 10:30. Estaba todo, ¡hasta el dinero, obvio! Me pregunto: ¿el ladrón vive en la zona de las calles Roca y Sáenz Peña? ¿Lo tiró en la vereda esa noche y “nadie lo vio”? ¿Lo tiró un rato antes de que el doctor lo encontrara? No hay respuestas, sólo sé que un joven abogado, amable y solidario, se tomó la molestia de ubicarme, tenerlo en su poder y entregármelo personalmente. Al gerente del supermercado le sugiero que mejore la seguridad interna, ya que malvivientes nos roban ahí adentro a los clientes honestos, y que los cajeros esperen a que el cliente guarde su mercadería y se retire antes de cobrar al que sigue, por el bien de todos –y si no hay empleados suficientes no es mi problema–. Al jefe de Policía, Dr. Gatti, le sugiero mejorar la atención administrativa en esa comisaría; esa noche un solo oficial tomaba declaraciones a detenidos del momento (lo cual fue prioridad a mi denuncia por robo). Le pregunto: ¿hay más oficiales para esos trámites? Si me hubiese robado en la calle y hubiese resultado herida, ¿también hubiese tenido que esperar tanto? Fue una desgracia con suerte, ya que recuperé mi monedero, pero hubo responsables en lo sucedido. Agradezco a Dios por sobre todo, al Dr. Montero y a los que me contuvieron y ayudaron –Juan Carlos, mi mamá, Teresa, Gabriel, Ramón y mis cuatro soles Nico, Agus, Emi y Santi–, por estar presentes en esa mala experiencia vivida. Mónica Marcela Juan DNI 17.465.264 Cipolletti

Mónica Marcela Juan DNI 17.465.264 Cipolletti


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