Una firma que apuesta a la calidad

Una compañía de trayectoria en Neuquén está a punto de inaugurar su nueva sede en el Parque Industrial. Es la única empresa del país que posee una serie de licencias norteamericanas y francesas que certifican el trabajo que brinda.





La empresa está incorporando personal joven en ingeniería y producción con miras a la continuidad de su gestión.

La empresa está incorporando personal joven en ingeniería y producción con miras a la continuidad de su gestión.

Tipsa es una empresa con historia muy vinculada a la provincia de Neuquén. Fue fundada en Buenos Aires a mediados de la década de 1940 por el ingeniero Enrique Cánepa, colaborador de Enrique Mosconi en los inicios de YPF tras el descubrimiento de petróleo en Plaza Huincul.

Su continuadora es Tipsa Tubulares SA, dedicada exclusivamente a la fabricación y reparación de elementos utilizados en la perforación para darle peso y movilidad al trépano. Con fuerte presencia en Comodoro Rivadavia y el norte de Santa Cruz, hace poco más de diez años comenzó a operar en Neuquén y espera inaugurar una amplia y moderna base operativa en el sector Z1 del Parque Industrial.

Hicimos una gran inversión en maquinaria con tornos de control numérico, rectificadoras y otros equipos. El lugar que alquilamos en Plottier nos quedó chico pero estamos a punto de trasladarnos a lo que es el sueño de toda nuestra carrera: dos naves paralelas de 60 por 80 con dos puentes grúa. Sumando las oficinas y dependencias para el personal serán en total 2.600 metros cuadrados cubiertos”, explicó Norberto Bedetta, director y uno de los socios de la empresa.

En números

2.600 m²
tiene la superficie cubierta de la sede que Tipsa Tubulares inaugurará en el Parque Industrial de Neuquén.

Destacó la predisposición de las autoridades provinciales que “agilizaron la construcción de una línea de media tensión” que parte desde la estación transformadora cercana. “Para nosotros es fundamental porque tenemos un consumo eléctrico intensivo”, expresó.

La empresa también adquirió un equipo de ‘shot peening’, que ayuda a resistir la fatiga de componentes sujetos a elevadas tensiones, mejorando el ciclo de vida de las piezas y maximizando su capacidad de carga. “Se hacen descargas a alta presión de micro partículas de acero que atacan el metal y generan la rugosidad necesaria”, precisó Bedetta.

En números

10 años
tiene la firma operando en Neuquén, pero fue fundada en 1940.

Tipsa tiene licencias francesas y estadounidenses de roscas especiales denominadas Premium, que se hacen bajo procedimientos muy estrictos del fabricante. “Sólo un par de empresas multinacionales tienen la licencia, es decir que somos la única empresa argentina que las tiene en el país”, destacó.

La firma también calibra los elementos que fabrica o repara, para lo cual montó una sala especial con control de temperatura y humedad. Una vez por año deben enviar esos equipos a Estados Unidos para certificarlos por empresas que se dedican al control de calibres. “Es por eso que cuando un cliente necesita una pieza especial o que no se consigue en el país nosotros la podemos hacer con calidad certificada”, comentó.

Antes el 80% de nuestro trabajo estaba en Comodoro Rivadavia y el 20% en Neuquén, ahora es exactamente a la inversa”, dijo Bedetta y consideró que el desarrollo de Vaca Muerta irá creciendo.

De los orígenes en Comodoro Rivadavia al impulso de Vaca Muerta

Norberto Bedetta nació en Bahía Blanca y obtuvo su título de ingeniero industrial en la Universidad Nacional del Sur. Una semana después de recibirse, en 1975, ya estaba trabajando en Neuquén para la empresa BJ.

Me trasladaron a Comodoro Rivadavia y tres años después me ofrecieron junto a quien hoy es mi socio, Mario Páez, pasar a Tipsa con participación accionaria. En esa ciudad estuve 24 años; cuando llegué éramos 9 empleados y nos expandimos hasta ser 120”, recordó.

Dijo que por presión de las grandes compañías “nos vimos obligados a vender gran parte de la empresa y para el 2002 estábamos prácticamente retirados”. En 2006 retomaron la actividad, ya solamente con la división tubulares. “Poco a poco fuimos teniendo más trabajo en Neuquén, a tal punto que me mudé aquí hace casi diez años”, detalló. Hoy cuentan con 55 empleados.

Bedetta señaló que “con mi socio vamos rumbo a los 50 años en la industria petrolera, por lo que tenemos experiencia en los altibajos típicos de este negocio y en los vaivenes de la economía argentina”.


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