Una furia de efectos especiales

La secuela del filme se luce en las tres dimensiones.

Por Redacción

Sam Worthington, que protagonizó “Avatar”, regresa en la piel de Perseo.

Hace ya décadas que en Hollywood manda más la taquilla que la crítica o las sensaciones que deja una película, y por eso “Furia de Titanes”, que en su momento recibió una considerable lluvia de críticas, volvió a las pantallas con una secuela, “Furia de titanes II”, que desde el jueves se ve en los cines en la región. No deja de ser un fenómeno interesante que hayan pesado más los 493 millones de dólares recaudados en todo el mundo -según Box Office Mojo- que el hecho de que hasta James Cameron usase la película como ejemplo de lo que no hay que hacer en estos tiempos cinematográficos. El largometraje, basado en una clásica historia mitológica griega, iba a ser estrenado el 26 de marzo de 2010, pero se retrasó una semana para reconvertirlo a las tres dimensiones y adaptarlo a los nuevos tiempos. Sin embargo, la adaptación fue técnicamente inferior, según señalaron expertos con Cameron a la cabeza, y podría haber dañado el negocio de las tres dimensiones de haber acentuado la tendencia de las conversiones de baja calidad. Los estudios Warner Brothers no lo han entendido así y vuelven a la carga justo dos años más tarde con una nueva aventura mitológica con los mismos protagonistas al frente. Sam Worthington, que precisamente se dio a conocer en el gran éxito en 3D de Cameron, “Avatar”, regresa en la piel de Perseo, un pescador que pretende llevar una vida tranquila junto a su hijo de 10 años. Se lo ponen complicado los dioses y sus conflictos allá arriba, con Liam Neeson en el papel de Zeus y el polifacético Ralph Fiennes como Hades. Completa el triunvirato de poder Danny Houston en la piel de Poseidón. La historia transcurre una década después de la heroica derrota del Kraken a manos de Perseo, mientras los dioses mantienen su dura lucha de supremacía con los titanes. Zeus sale perdiendo en esta ocasión cuando su hermano Hades hace un trato con el hijo piadoso de Zeus, Ares, para darle un giro a la cinta y en un pacto con Cronos condenar a su enemigo a los infiernos. Ahí es cuando la figura hasta entonces apacible de Perseo se transforma en un luchador que busca salvar a la humanidad. Se le unen a la causa la guerrera Reina Andrómeda (interpretada por Rosamund Pike), el hijo semidiós de Poseidón, Argenor y un dios caído, Hefesto. Juntos protagonizan una batalla épica también en tres dimensiones, de mejor calidad que la primera tras las varias críticas vertidas. Si en “Furia de Titanes” los efectos especiales no salvaron los problemas en el guión ni las carencias interpretativas, para esta segunda entrega ya no estará tras las cámaras Louis Leterrier, sino Jonathan Liebesman, el director sudafricano conocido por su cinta del año pasado “Battle: Los Ángeles”. Esta es su quinta película. “En la primera parte creo que me decepcioné a mí mismo porque no tuve ni personaje, para ser honestos”, dice un crítico Sam Worthington. “Sentí que Perseo era solo un acompañamiento y no un personaje de verdad. Así que en este filme me he dado la oportunidad de tener un personaje y, si nos metemos en una tercera entrega, al menos Perseo tendrá un viaje y no sólo una voz que pueda ser interpretada por cualquier mediocre. Eso es lo bueno que tiene el hacer secuelas, que puedes tener más control”. El británico, de 35 años, admite que la película “tiene una intensidad diferente a la anterior. Todavía tiene monstruos que hay que derrotar, pero es una tragedia familiar, que es lo que queríamos plantear. Es un drama familiar en el marco de la mitología griega. Aunque mi padre es Zeus no deja de ser un padre”. Veremos si “Furia de titanes II” corrige el rumbo de una franquicia que empezó mal en algunos aspectos -no en el financiero- y que confía en seguir adelante hasta que el cuerpo y el espectador aguanten. (DPA)