Una mano tecnológica ligada a la producción

La Universidad Nacional de Río Negro acompaña a empresas y emprendedores en sus primeros pasos para la elaboración de sidras de calidad.





La Universidad de Río Negro desarrolla un proyecto de elaboración de sidras en la Planta Piloto de Alimentos Sociales en Villa Regina, un sector que hoy está bajo la coordinación del doctor en ingeniería química Juan Ignacio Laiglecia.

Él cuenta detalles de cómo comenzó a cobrar forma este proyecto y en qué etapa de desarrollo está hoy, además de a quiénes se brinda asistencia y de qué tipo de ayuda se está hablando.

Se trata de una planta de procesamiento a escala piloto para la producción de sidra que permite realizar ensayos y desarrollos de fermentados a partir de diversas variedades de fruta de pepita que son de abundante producción en la zona del alto valle del río Negro.

“La línea de producción de sidras se instaló a partir del impulso que le dio nuestro ex rector Juan Carlos Del Bello”, comenzó diciendo el responsable de producción de la planta de sidra.

El 8 de noviembre del 2018, la UNRN presentó esta planta piloto que tiene el objetivo de vincular a la ciencia y la tecnología con el sector productivo relacionado.

“El objetivo de la UNRN es que las empresas de la zona tengan la posibilidad de contar con un asesoramiento profesional”.

Juan Laiglecia, coordinador en Planta Piloto de Alimentos Sociales de la UNRN.

“La planta piloto de sidra cuenta con la habilitación provincial, la cual permite producir vino, sidra, cerveza e hidromiel”, indicó Laiglecia.

La planta tiene tres grandes objetivos:
• Docencia: porque contribuye a la formación profesional de los estudiantes de las carreras de Ingeniería en Alimentos e Ingeniería en Biotecnología de la UNRN, ya que estos realizan prácticas en la planta.
• Investigación: en la planta piloto se desarrollan líneas de investigación en la temática. El equipo cuenta con investigadores con experiencia académica y con antecedentes en la industria de la alimentación.
• Vinculación con el sector productivo, emprendedores y empresas.

Las tres líneas de trabajo se integran permanentemente en un ida y vuelta constante entre los distintos actores.
El responsable de producción de la planta piloto reseña cuál es la tarea que realizan: “El trabajo en la planta es arduo, ya que además de las tareas de docencia e investigación, prestamos servicios a diferentes empresas, que por ejemplo, contratan el servicio de diseño del producto”.

“En la Planta Piloto de Alimento Sociales además se estudia el aprovechamiento de los subproductos de los procesos de producción: como el orujo».

Juan Laiglecia, de la UNRN.

“El consumo de sidra en el mundo está aumentando y nuestra región tiene un gran potencial para contribuir a que esta tendencia se dé en nuestro país”, dice Laiglecia. “Contribuimos desde la ciencia y la tecnología con la mejora del producto, se realizan pruebas para entender el comportamiento de la calidad de la materia prima, se trabaja en el diseño de procesos y se estudian alternativas de envases”, sostiene este profesional.

“En la Planta Piloto de Alimento Sociales además se estudia el aprovechamiento de los subproductos de los procesos de producción: como el orujo. Por ejemplo, se están haciendo pruebas para el desarrollo barritas nutritivas en donde se utilice como materia prima el orujo que producen industrias como la sidrera. Siempre apuntando al agregado de valor de la producción regional”.

La planta tiene una invaluable arista social que busca incluir a la mayor cantidad de actores. “El doctor Carlos Uthurry, docente investigador de la UNRN, lleva adelante un estudio sensorial y químico de sidras elaboradas en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén como herramienta para proponer mejoras de la calidad, búsqueda de marcadores de identificación varietal y análisis de preferencia de los consumidores, el cual cuenta con un panel sensorial que involucra personas no videntes, lo que para nosotros es espectacular”, cuenta Laiglecia.

La capacidad instalada de la planta piloto es de 3.000 litros por mes.

“Tenemos demanda de nuestros servicios de empresas consolidadas en la industria, como de emprendedores. En esa interacción surgen cosas muy buenas: gente que se asocia y termina creando una empresa, gente que encuentra mano de obra cualificada en nuestros alumnos. Se generan también ámbitos de discusión y de generación de ideas”, ilustra el profesional.

También se trabaja en otros aspectos ligados a esta producción.

“Buscamos transferir, que se “aprenda haciendo” como bien decía Del Bello. La UNRN tiene profesionales que pueden contribuir en el marketing, desarrollo del comercio exterior, la optimización de procesos y la mejora de los mismos”.

Finalmente rescata que “se está mejorando el proceso de producción de sidra. Actualmente, los pequeños productores han traccionado sobre la calidad del producto, el consumidor se está poniendo exigente no solo en este rubro.

Lentamente estamos saliendo de un consumo estacional. En Regina hay bares que ya tienen una canilla de sidra tirada y eso es un avance muy importante porque hace dos o tres años atrás no existía”.


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