Una masacre sin precedentes

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- En la víspera de la Navidad de 1999 un amigo quiso saludar a Fabián Blanco y su mujer Sara del Pilar Ibáñez, pero al entrar a la casa de Cutral Co se encontró con una de las peores masacres de la provincia: hacía dos días Blanco y sus dos pequeños hijos habían sido degollados y junto a sus cuerpos inertes permanecía desde entonces Ibáñez, con una herida en el cuello.

A lo largo del juicio que en julio del 2001 terminó en la condena de prisión perpetua para Ibáñez, quedó demostrado que fue en la mañana del 22 de diciembre de 1999 que la mujer tomó por sorpresa a su familia cuando dormían y primero degolló a su esposo de 29 años, luego a su hijo Ulises de apenas 20 meses y finalmente a su hija Magalí de cuatro años.

A su esposo e hijo además les disparó a quemarropa y en el caso del hombre lo hirió dos veces en el mismo lugar una vez con un revólver y otra con un rifle.

Tras ello Ibáñez se provocó una herida en el cuello y permaneció dos días junto a los cadáveres.


NEUQUÉN (AN).- En la víspera de la Navidad de 1999 un amigo quiso saludar a Fabián Blanco y su mujer Sara del Pilar Ibáñez, pero al entrar a la casa de Cutral Co se encontró con una de las peores masacres de la provincia: hacía dos días Blanco y sus dos pequeños hijos habían sido degollados y junto a sus cuerpos inertes permanecía desde entonces Ibáñez, con una herida en el cuello.

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