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Una partida, gran recuerdo




El ajedrez de la zona -Neuquén principalmente y también Río Negro- ha sufrido una partida, el alejamiento material de un gran amigo, gran ajedrecista y gran persona.

Nos queda el gran recuerdo de su amistad, de su capacidad para brindarse, para ofrecer y compartir su entusiasmo no solo en la competencia, sino también en la enseñanza y difusión del ajedrez.

Mi amigo Marcelino Huenul nos ha dejado. Pero nos ha entregado su ejemplo, su calidad humana y hasta su calidad técnica como ejemplos para honrar e imitar.

Siempre estuvo y por eso siempre estará. Cuando este querido juego, imitación lúdica de la vida (no de la guerra), crecía y se expandía, ahí estaba Marcelino.

Cuando no era así y decaía por algún motivo, también estaba presente, recorriendo pueblos, jugando simultáneas, prestigiando torneos, sin ningún vedetismo que le impidiera integrarse a grupos de menor nivel de competencia.

En una época en que, por ejemplo, la Federación Neuquina de Ajedrez estaba prácticamente inactiva (tiempo después la reimpulsaría Don Roque Silveri), salió por Neuquén con Don Walter Kauffman, entonces dirigente rionegrino, a promover y difundir la actividad. Charlas de don Walter, simultáneas de Marcelino, que motivaron el renacer del ajedrez.

Hasta siempre, amigo. La partida continúa con tu gran recuerdo en cada movimiento.

Julián Álvarez

DNI 7.574.027

Zapala


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Una partida, gran recuerdo