Una vaca curiosa descarrilló el tren de Neuquén

Ocurrió en abril de 1904, cuando se estaba concretando el traslado de la capital. Fue el primer accidente ferroviario, desde la inauguración del puente sobre el río Neuquén en 1902.





La historia siempre conjuga datos duros y anécdotas más relajadas, pero no por eso menos ciertas.
Y los orígenes de la capitalidad de la ciudad de Neuquén guardan un sinfín de pequeños relatos que son atesorados por la gente de la publicación masneuquen.com.


Ya se sabe que no fue fácil trasladar la capital desde Chos Malal, por falta de recursos y por lo dificultoso que era atravesar el desierto neuquino. En medio de esas peripecias, los pioneros debieron enfrentar y superar algunas que otras dificultades.

El 1 abril de 1904, el ministro del Interior de la Nación, Joaquín V. González, visitó el paraje Confluencia para ultimar los detalles del traslado de la capital. Su viaje se realizó en tren y sin ningún contratiempo.
Pero no corrieron misma suerte los que realizaron el mismo recorrido dos días después.

El domingo 3 de abril de 1904 se produjo el primer descarrilamiento en la historia del tren de la Confluencia, inaugurado en 1902.
“Según consigna la prensa del lunes 4, a las 8 de la mañana, a la altura del kilómetro 1.206 descarriló el tren de pasajeros que iba en dirección a Neuquén, en cuyas circunstancias una vaca que merodeaba por las cercanías, entre los montes, al lado de la vía, al sentir el tren corrió hacia los rieles”, se resalta en la página web neuquina.

El animal fue llevado por delante y murió. La máquina y el vagón descarrilaron. “Se necesitaron tres horas de maniobras espasmódicas de la locomotora para que el tren, finalmente, recorriera el corto trecho que le restaba para rechinar su frenada en la estación terminal”.

El gobernador Bouquet Roldán y el ministro del Interior, Joaquín V. González cruzaron misterioros telegramadas.

Antes de la visita del ministro y del malogrado incidente con la vaca, en medio de los preparativos para concretar el traslado de la capital, el gobernador Carlos Bouquet Roldán y el ministro V. González cruzaron curiosos telegramas.
El gobernador le envió a Buenos Aires un mensaje para coordinar la hora de su llegada a la estación para preparar la comitiva de recepción. Nunca llegó a destino.

Sin mostrar fastidio alguno, Bouquet Roldán envió un segundo telegrama, está vez a la estación del ferrocarril. “A pesar del silencio de V.E. recibo aviso de su llegada y desearía saber cuánto tiempo permanecerá. De todos modos, creo que su viaje resolverá lo ya hablado con V.E”, decía la misiva.

Esta vez, V. González respondió, pero sin mencionar lo que por entonces aún no se quería proclamar, el traslado ya definido. En su telegrama de respuesta solo escribió: “Le encargo expresar mi invariable cariño a mi amigo (Eduardo) Talero”, transcribieron quienes llevan a delante masneuquen.com.


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