“No voy en tren”… Cruzo el río Neuquén en auto

El 20 de febrero de 1937 se inauguró el puente carretero sobre el Neuquén. La obra fue finalizada dos meses antes de lo pautado. Fue el fin del servicios de balsas y botes a vapor.





E l cruce de las vías del ferrocarril sobre el río Neuquén le significó a la capital de 1900 una extraordinaria herramienta para su desarrollo económico. Pero 30 años después, con una población ya en vertiginoso crecimiento, con actividades en auge y nuevas necesidades sociales, surgió un nuevo problema al que había que darle respuesta inmediata.

Hasta ese momento, el cruce del río de peatones y vehículos se realizaba primero en balsas y luego en botes a vapor. Pero el servicio era insuficiente y sufría cotidianas interrupciones por las crecidas. Una alternativa a esto era cruzar a pie por los rieles del puente ferroviario o tomar el camino más largo por Centenario y Barda del Medio, para cruzar por el puente-dique, recorrido que demandaba muchas más horas de viaje.

El descontento de la población comenzó a hacerse sentir y puso en jaque al entonces gobernador del Territorio, Carlos H. Rodríguez, que debió gestionar rápidamente ante las autoridades de Vialidad nacional, la construcción de un puente carretero.

“El interés de la población en la construcción del puente fue tan grande que los días festivos constituyeron algo así como un paseo obligado hasta las obras que, desde su inicio, tomaron un curso acelerado llegándose a la habilitación del puente casi dos meses antes de la fecha del contrato”, consta en los libros históricos del Archivo Histórico Municipal.

Costo

920.700
pesos fue la inversión realizada. El monto incluía las expropiaciones de tierras y las indemnizaciones.

Las obras demandaron una inversión de 920.700 pesos, incluidas las expropiaciones de tierras y las indemnizaciones. Consistieron, según los documentos históricos, en un puente principal formado por 9 tramos de 51,60 metros cada uno, “salvados con arcos atirantados” de hormigón armado de 6 metros de ancho y dos veredas de un metro con parapetos de un metro de altura.

Cada uno de 8 pilares fueron fundados sobre cilindros de hormigón armados colocados a una profundidad media de 12 metros bajo el lecho del río. Los estribos fueron apoyados cada uno sobre 4 cilindros construidos también a una profundidad de 12 metros. En ambas márgenes del Neuquén se dispusieron calzadas de 10 metros de ancho, enripiada.

En cuanto a las plazos, se sabe que el 26 de mayo de 1935 se colocó la piedra fundacional. La empresa constructora “Geopé” se comprometió a finalizar las obras el 15 de abril de 1937, pero finalmente el puente se inauguró el 20 de febrero de ese año, dos meses antes.
El encargado de cortas las cintas, fue el entonces gobernador Enrique Pilotto. Fue así el primer neuquino en cruzar al puente carretero en su automóvil.


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