Unas 100 empresas empujan el consumo de energía en Regina

Poblada de galpones de empaque y frigoríficos para mantener la fruta, es una de las ciudades del Alto Valle que registra la mayor demanda. Se quejan por deficiencias en el servicio y falta de potencia pese al costo “elevado”. Temen a más cortes esta temporada.



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La distribución de la electricidad. Un grave problema para abastecer a las empresas que operan en Villa Regina.

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Con el funcionamiento de algo más de un centenar de galpones de empaque y cámaras frigoríficas ligados a la actividad frutícola, Villa Regina es una de las ciudades del Alto Valle con mayor consumo de energía eléctrica.

En los últimos años el servicio logró estabilidad en la provisión, pero hubo momentos críticos para las empresas vinculadas a la actividad frutícola, con apagones y limitaciones para la puesta en marcha de equipos y frigoríficos.

La situación fue siempre un motivo de preocupación para la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Regina, que no solo ha insistido en el pedido de obras para mejorar la prestación del servicio, sino que también encabezó reclamos en relación a los abultados costos del mismo.

“El alto consumo de energía está en relación a la fuerte demanda de energía del sector mayorista. Sólo en Regina tenemos 110 empresas que generan un alto consumo, estas empresas son galpones de empaques y cámaras frigoríficas; y si contamos las que se encuentran radicadas entre Mainqué y Chichinales, llegamos a 166 empresas de la actividad frutícola” apuntó el presidente de la Cámara, Franco Susca.

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En los últimos años crecieron los reclamos por la provisión eléctrica, para contar con un servicio acorde a la demanda. “Ha sido tan alto el aumento del costo de la energía en estos últimos años que hace que pongamos el acento en cuanto a la calidad del servicio. Será materia de discusión si la tarifa que se aplica es la correcta o no, pero sí reclamamos en cuanto a la calidad del servicio” añadió.

En este sentido, Susca explicó que “las empresas lo que quieren es que se les garantice la potencia necesaria, pero durante el día se registran subas y bajas en la tensión, a lo que se suman cortes que muchas veces no son avisados con tiempo. Esto hace que un galpón de empaque deba estar parado por varias horas, pero al no tener un aviso a tiempo sobre el corte y sobre la duración, el dueño de la empresa tiene que decidir qué hace con el personal. Esto implica un costo. Muchas veces los cortes se compensan luego con bajas en la facturación, pero mientras tanto se produce el empaque o el frigorífico tiene costos que no son cubiertos”.

Hasta que Regina conectó con la nueva línea de 132 kV, que viene desde la central Céspedes en Pomona, la ciudad siempre funcionó al límite. Las empresas que se querían radicar aquí o las que buscaban ampliar sus instalaciones con nuevas cámaras frigoríficas no lo podían hacer. No existía la capacidad de potencia necesaria.

La construcción de la línea de 132 kV, fue un reclamo que la entidad mercantil reginense inició hace 18 años atrás, y que tras muchas dilaciones se hizo realidad en 2014. Hasta ese momento Regina solo tenía una línea de provisión de energía eléctrica que atravesaba todo el Alto Valle, estaba en la cola del sistema, lo que generaba muchas limitaciones en la provisión de la potencia necesaria para el número de empresas.

Los problemas de energía se incrementaron en 2009, cuando una rotura sacó de servicio a la empresa Turbine Power. Para salvar la situación desde el gobierno nacional facilitaron la instalación en Regina de una decena de generadores. Fue el camino hallado para asegurar el abastecimiento hasta tanto se completara la obra de la nueva línea de provisión eléctrica.

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Además de impulsar la construcción de la línea de 132 kV, desde la Cámara generaron otras propuestas. Una de ellas fue impulsar la construcción de un compensador aguas abajo del dique de Casa de Piedra, lo que explicaron que serviría no solo para generación de energía, sino también para el aprovechamiento de tierras entre el Alto Valle y el río Colorado. (Ver aparte)

Uno de los frentes que la Cámara de Comercio comenzó a negociar es el adicional por “uso de espacio aéreo” que el municipio cobra a los frentistas sobre la base de la facturación eléctrica. El adicional que se paga en las tasas municipales, tiene como finalidad realizar obras sobre el arbolado urbano para evitar inconvenientes con las redes eléctricas.

“Este adicional representa un seis por ciento de la facturación por el servicio eléctrico, y puntualmente lo que estamos pidiendo es que es porcentaje se baje, porque hubo empresas que venían pagando 9 mil pesos en este concepto y en los últimos meses pasaron a pagar 60 mil pesos” comentó Susca.

Agregó que “lo que vemos es que el municipio no hace nada en relación a este adicional que cobra, es Edersa la que por su cuenta hace trabajos de poda en algunos sectores cuando las ramas están afectando el sistema de cableado eléctrico”.

Estacionalidad en el consumo

El reclamo por el reconocimiento de la estacionalidad en el consumo, lo iniciaron hace un año atrás las empresas desde la Cámara, en una audiencia pública convocada por el Ente Provincial Regulador de la Energía (Epre).

Estacionalidad - Con el reconocimiento se evitó la aplicación de multas por los altos índices de consumo.

En la audiencia, la entidad mercantil planteó que una resolución del Epre daba facultades a la distribuidora a la aplicación de sanciones por parte de Edersa, cuando las empresas de empaque y frío excedían el nivel de potencia contratada para el año.

El exceso en el nivel de potencia se da en plena temporada de cosecha, cuando más se requiere de la energía para el funcionamiento de las máquinas en empaques como en los frigoríficos para contar con los niveles de frío.

“El servicio es bastante deficiente”

“Hoy tenemos una lluvia o viento y se corta la luz. Desde Edersa no tenemos precisión. Si el corte será de 5 minutos o tres días”.

Bruno Fernández, propietario de una planta de empaque.

“Cambiaron las prioridades para cubrir costos”

“Antes nuestra preocupación central era cubrir los salarios de los empleados, hoy es pagar la factura del servicio eléctrico”.

Mario Bonadé, propietario de una planta de empaque.

Datos

Bruno Fernández Flores es propietario de un empaque, que en los últimos años a tomado activa participación para reclamar por los costos y calidad del servicio eléctrico.
“El servicio es bastante deficiente, más que nada por un problema de distribución.
Años atrás era por el abastecimiento, porque las líneas eléctricas que llegaban a Regina no podían suministrar la potencia necesaria” señaló Fernández Flores.
Si bien ese problema se revirtió con la habilitación de la línea de 132 kV, los inconvenientes que están relacionados a la prestación del servicio. “Hoy tenemos una lluvia o viento y se corta la luz. Desde Edersa no tenemos respuesta porque se llama al SARA y no hay atención personalizada. Con un corte de luz podemos tener 70 u 80 personas que no pueden trabajar y no tenemos una precisión sobre si el corte será de 5 minutos o tres días” agregó. Insistió en que “uno de los reclamos que hacemos es que vemos que el Epre como órgano de contralor no se involucra y controla a la empresa como debería ser”.
En cuanto al costo de la energía eléctrica dijo que “es significativo, sobre todo por los últimos incrementos”.
“Hoy tenemos una lluvia o viento y se corta la luz. Desde Edersa no tenemos precisión. Si el corte será de 5 minutos o tres días”.
“Para los empaques y cámaras frigoríficas, las prioridades en cuanto a la cobertura de gastos cambió en los últimos años. Antes la primera prioridad era cubrir los salarios, hoy es poder pagar la factura del servicio eléctrico”. La reflexión es de Mario Bonadé, propietario de otra planta de empaque reginense, que reclama por una mejora en el abastecimiento eléctrico.
Dijo que “los incrementos en el costo del servicio han sido siderales, los incrementos rondan el 1.000 por ciento, lo cual es una locura. Nadie está conforme con el servicio en relación a la tarifa que pagamos”.
“Lo que venimos peleando desde hace tiempo es que la empresa jamás avisa cuando hay un corte, especialmente en temporada”.
Explicó que “desde hace años venimos pidiendo por un número de guardia, donde haya una persona, para que nos digan cuál va a ser la duración del corte, porque en temporada tenemos entre 80 y 100 personas en el galpón. Si se corta la luz, más allá del reclamo al SARA, alguien tiene que ir hasta las oficinas de Edersa en Regina para poder tener precisiones” indicó Bonadé.
“Antes nuestra preocupación central era cubrir los salarios de los empleados, hoy es pagar la factura del servicio eléctrico”.

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